jueves, 8 de julio de 2010

SS Benedicto XVI y el valor de la memoria


El Papa Benedicto XVI defendió ante un numeroso grupo de jóvenes en la localidad de Sulmona (centro de Italia) el uso de la memoria histórica como un valor indispensable para construir el futuro.

En uno de los últimos actos de su visita el domingo pasado a Sulmona, con motivo del octavo centenario del nacimiento del Papa Celestino V, Benedicto XVI mantuvo un encuentro con los más jóvenes en la catedral de la localidad italiana, situada en la región de Los Abruzos.

“Sí, la memoria histórica es verdaderamente un “plus’ en la vida, porque sin memoria no existe el futuro”, dijo el Pontífice en un acto retransmitido en directo por televisión. “Antes se decía que la Historia es maestra de vida. La cultura consumista actual tiende, sin embargo, a remitir al hombre al presente, a hacerle perder el sentido del pasado, de la Historia; pero esto lo priva de la capacidad de comprenderse a sí mismo, de percibir los problemas y de construir el mañana”, añadió.

Según el Papa, quien esta mañana presidió una homilía y dirigió el rezo del Ángelus desde la plaza Garibaldi de Sulmona, un buen cristiano es alguien que “tiene buena memoria, que ama la Historia e intenta conocerla”.

Benedicto XVI dijo a los jóvenes que ve en las palabras que le dedicaron un aspecto positivo, como es la visión cristiana de la vida en la que han sido educados, pero también uno negativo: las sombras que “oscurecen” su horizonte.

“Son problemas concretos que hacen difícil mirar al futuro con serenidad y optimismo; pero son también falsos valores y modelos ilusorios, que os hacen propuestas y que prometen llenaros la vida, mientras que, por el contrario, os la vacían”, incidió el obispo de Roma.

El Papa, quien tras el acto bajó a la cripta de la catedral para visitar las reliquias de San Panfilo y San Celestino V, insistió además sobre uno de sus mensajes lanzados en la misa de esta mañana: la necesidad de vivir momentos de silencio interior para escuchar la voz del Señor y la de los demás.

Aseguró que la vida monacal no es una muestra de individualismo, sino que, al contrario, el monje no vive para sí, sino para los demás y que es por el bien de la Iglesia y de la sociedad que “cultiva la vida contemplativa”.

“La fe y el rezo no resuelven los problemas, sino que permiten afrontarlos con una luz y una fuerza nuevas, en un modo digno del hombre, y también en un modo más sereno y eficaz”, afirmó Benedicto XVI.

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