domingo, 22 de marzo de 2009

Fue recordado el Presbítero Juan Navarro que bendijo la bandera de Belgrano


El pasado 21 de febrero se cumplió el bicentenario de la toma de posesión canónica (el 21 de febrero de 1809), por el presbítero doctor Juan Navarro como párroco de Nuestra Señora del Rosario, la iglesia matriz de Rosario, hoy catedral.

Con tal motivo, la Mutual de Cristiana Ayuda Familiar hizo celebrar en la catedral rosarina una santa misa, en la que se rogó por el eterno descanso de su alma. A su término fue depositada una corona de laureles y se descubrió una placa recordatoria en el Patio de la Catedral de Rosario.

Presbítero Juan Navarro
El padre Navarro no solamente fue párroco, cargo para el que fue designado por el Cabildo eclesiástico de Buenos Aires el 27 de enero de 1809, sino que además fue maestro de Primeras Letras en la sala adyacente a la antigua Capilla del “Pago de los Arroyos”, como se llamó primitivamente la ciudad de Rosario.

Se encontraba en ese lugar cuando estalló la Revolución de Mayo y fue uno de los primeros patriotas que aportaron sus auxilios pecuniarios a la obra emancipadora, ya que puso al servicio de ese movimiento todos sus bienes. Fue además cabildante el 22 de mayo de 1810.

El 27 de febrero de 1812 cúpole el honor de bendecir la primera bandera argentina que el general Manuel Belgrano enarboló a orillas del Paraná.

Durante su curato en esa parroquia, tuvo lugar el combate de San Lorenzo, y por su proceder en esa acción, mereció elogiosas palabras del general José de San Martín, cuando expresó que el benemérito párroco “se presentó con valor animando y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla”.

El conocimiento que San Martín tenía de sus altas condiciones morales, hizo que en 1817 lo nombrara capellán del Ejército de los Andes, realizando con el ejército libertador el paso a Chile. En el país vecino obtuvo gran prestigio por la resonancia de sus oraciones sagradas, principalmente la pronunciada por los caídos en la batalla de Maipú.

En 1819 fue designado rector del seminario de Santiago de Chile, y poco más tarde ocupó la dignidad de canónigo en la catedral santiaguina.

El padre Julián Navarro, considerado un prócer de la Independencia argentina, murió en Santiago de Chile el 4 de septiembre de 1854, a la edad de 77 años, y sus restos fueron depositados en la iglesia del Convento de las monjas Teresas, de Santiago de Chile.

Había nacido en Buenos Aires el 16 de febrero de 1777. Tras realizar estudios en el Real Colegio de San Carlos y en el Colegio de Monserrat, de Córdoba, se doctoró en sagrada Teología en la Universidad de Córdoba. Fue ordenado sacerdote en Santiago de Chile.

Existe un movimiento de opinión a favor de la repatriación de sus restos, para que descansen en tierra argentina.

Con un exacto concepto histórico de las circunstancias y de los méritos y virtudes de su jerarquía de patriota, la Comisión Nacional del Monumento a la Bandera resolvió colocar su figura en el propileo de la magna obra, y dejó constancia de la intervención que le cupo en ese acontecimiento.+ (Pedro García)

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