sábado, 24 de septiembre de 2011

Evangelio del día 24 de septiembre de 2011


Evangelio según San Lucas 9,43b-45. Sábado de la XXV Semana del Tiempo Ordinario


Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios. Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
"Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres".
Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.


Comentario: «Los discípulos no comprendían sus palabras" - San Pedro Crisólogo




Escuchad lo que pide el Señor: "Reconoced en mí vuestro cuerpo, vuestros miembros, vísceras, huesos y sangre» (cf. Lc 24,39). Y si lo que pertenece a Dios os causa temor, ¿será que no os gusta lo que es vuestro? ... Tal vez, la enormidad de mi Pasión, de la que sois los autores, ¿os causa vergüenza? No tengáis miedo. Esta cruz no fue mortal para mí, sino para la muerte. Estos clavos no me penetran de dolores, sino de un amor más profundo hacia vosotros. Estas heridas no causan mis gemidos, sino que os permiten entrar más hondo en mi corazón. El acuartelamiento de mi cuerpo os abre los brazos, no aumenta mi tormento. Mi sangre no se ha perdido para mí, ha sido vertida para vuestro rescate (Marcos 10; 45).
"Venid, pues, volved a mí y reconoced a vuestro Padre, al ver que os da bien a cambio de mal, amor a cambio de ultrajes y mucha caridad a cambio de grandes heridas. Empuña la espada del Espíritu (Ef 6,17) haz de tu corazón un altar. Y así presenta tu cuerpo a Dios; ofréceselo, sin miedo en sacrificio."


San Pedro Crisólogo (v. 406-450), obispo de Rávena, doctor de la Iglesia

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