El mismo Liber informa que él era un griego originario de Antioquía, y que su padre, llamado Judas, era un judío de Belén. Y también informa que San Evaristo fue mártir, y este testimonio se encuentra también en el Martirologio Romano en el que se encuentra lo siguiente: «En Roma (se festeja) a San Evaristo, Papa y Mártir, el cual, bajo el emperador Adriano coloreó de púrpura con su sangre la Iglesia de Dios».
La tradición habla de las dos disposiciones tomadas por San Evaristo en el ejercicio de su pontificado. Esto es, la distribución de los sacerdotes de Roma en los veinticinco títulos o iglesias parroquiales de la ciudad, que ya habrían sido instituidos por San Cleto, y además la disposición de que los diáconos estuvieran al lado del obispo cuando este predicaba y proclamaba el prefacio de la Misa, para testimoniar en caso de necesidad la ortodoxia y al mismo tiempo para dar más solemnidad a la celebración.
A San Evaristo se le atribuye también una cierta reglamentación de las solemnes ceremonias de la consagración de las iglesias, y que se inspiran en la dedicación del templo de Salomón, pero es una noticia que no tiene fundamento histórico.
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