sábado, 9 de junio de 2012

"Cuando por fin pondremos en práctica lo que se nos ordena" - San Juan Crisóstomo





"No nos ha amenazadoDios con la gehenna para arrojarnos a ella, sino para persuadirnos de que huyamos desemejante dañina costumbre. Pero nosotros procedemos de modo contrario. Oímos, y sin embargo, día por día tomamos el camino que a ella nos conduce; y habiendo ordenado Dios no únicamente que oigamos la palabra, sino que la pongamos en práctica, ni siquiera soportamos el oírla. ¿Cuándo por fin pondremos en práctica lo que se nos ordena y nos entregaremos a las obras, siendo así que llevamos pesadamente y agriamente los ratos que aquí por brevísimo tiempo gastamos?"



San Juan Crisóstomo

Evangelio del día 9 de junio de 2012



Evangelio según San Marcos 12,38-44. Sábado de la novena semana del tiempo ordinario



Y él les enseñaba: "Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad".
Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir".


Comentario:


Dio todo lo que tenía para vivir - SS Benedicto XVI



Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo «todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.

Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que precedente inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros... Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos.

¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.



Papa Benedicto XVI. Mensaje para la Cuaresma 2008 (trad. Libreria Editrice Vaticana)

San Efrén de Nisibe- 9 de junio




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viernes, 8 de junio de 2012

San Medardo, Obispo - 8 de junio




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jueves, 7 de junio de 2012

San Antonio María Gianelli, presbítero - 7 de junio


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Venerable Matt Talbot - 7 de junio

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miércoles, 6 de junio de 2012

San Marcelino Champagnat - 6 de junio


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San Norberto de Xanten - 6 de junio


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San Agobardo, Obispo - 6 de junio

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Evangelio del día 6 de junio


Evangelio según San Marcos 12,18-27. Miércoles de la novena semana del tiempo ordinario


Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso:
"Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda'.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero;
y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios?
Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo.
Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?
El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error".

Comentario:



«Espero la resurrección de los muertos y la vida eterna» (Credo)- Cardenal Joseph Ratzinger


El cristianismo no promete tan sólo la salvación del alma, en un más allá cualquiera donde todos los valores y las cosas preciosas de este mundo desaparecerán como si se tratara de una escena que se hubiera construido en otro tiempo y que desaparece desde aquel momento. El cristianismo promete la eternidad de todo lo que se ha realizado en la tierra.
Dios conoce y ama a este hombre total que somos actualmente. Es, pues, inmortal lo que crece y se desarrolla en nuestra vida ya desde ahora. Es en nuestro cuerpo que sufrimos y que amamos, que esperamos, que experimentamos el gozo y la tristeza, que progresamos a lo largo del tiempo. Todo lo que se desarrolla así en nuestra vida de ahora, es lo que es imperecedero. Es pues, imperecedero lo que hemos llegado a ser en nuestro cuerpo, lo que ha crecido y madurado en el corazón de nuestra vida, unido a las cosas de este mundo. Es «el hombre total» tal cual está situado en este mundo, tal cual ha vivido y sufrido, el que un día será llevado a la eternidad de Dios y tendrá parte en Dios mismo, por la eternidad. Es esto lo que debe llenarnos de un gozo profundo.


Cardenal Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI). Mitarbeiter der Warhrheit
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