viernes, 20 de enero de 2012

Evangelio del día 20 de enero de 2012


Evangelio según San Marcos 3,13-19. Viernes de la segunda semana del tiempo ordinario


Después subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios. Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;
Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

San Sebastián, mártir - 20 de enero


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jueves, 19 de enero de 2012

Ha resucitado el Salvador triunfante y glorioso - Venerable José Gabriel del Rosario Brochero


"Hoy se acabaron las penas, se acabaron los afanes, porque ha resucitado el Salvador triunfante y glorioso. Trasladémonos al sepulcro y veremos que la corona de espinas se ha convertido en diadema de gloria, que las manchas de sangre se han convertido en rubíes de luz, que las llagas se han convertido en galas de victoria, las burlas de los judíos en plauso de los ángeles. Vayamos al sepulcro y veremos que las llagas aaojan resplandores y rayos de vivísima luz, arrojan hermosos arcos de paz".

Venerable José Gabriel del Rosario Brochero

Evangelio del día 19 de enero de 2012


Evangelio según San Marcos 3,7-12. Jueves de la segunda semana del tiempo ordinario


Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón.
Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara. Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.


Comentario:



«Los que padecían alguna dolencia, se precipitaban sobre él para tocarlo" - San Bernardo



Seguid el ejemplo de nuestro Salvador que quiso sufrir su Pasión con el fin de aprender compasión; sujetarse a la miseria, con el fin de comprender a los miserables. Lo mismo que " aprendió a obedecer, por lo que aguanto " (He 5,8), quiso aprender también la misericordia... Posiblemente encontrarás extraño lo que acabo de decir sobre Cristo: Él, que es la sabiduría de Dios (1Co 1,24), ¿qué pudo aprender?...
Reconocéis que es Dios y hombre en una sola persona. Como Dios eterno, siempre tuvo conocimiento de todo; como hombre, nacido en el tiempo, aprendió muchas cosas en el tiempo. Cuando empezó a estar en nuestra carne, también comenzó a enterarse, por experiencia, de las miserias de la carne. Habría sido más feliz y más sabio con nuestros primeros padres, de no haber hecho esta experiencia, pero su creador " vino a buscar lo que estuvo perdido " (Lc 19,10). Tuvo lastima de su obra y vino a rescatarla, descendiendo misericordiosamente, allí dónde ésta había perecido miserablemente...
No era simplemente para compartir su desgracia, sino para compadecerse de su miseria y liberarlos: para llegar a ser misericordioso, no como un Dios en su bondad eterna, sino como un hombre que comparte la situación de los hombres... ¡Maravillosa lógica del amor! ¿Cómo habríamos podido conocer esta admirable misericordia, si no conociera la miseria existente? ¿ Cómo habríamos podido entender la compasión de Dios, si no conociera el sufrimiento?... A la misericordia de un Dios, Cristo unió la de un hombre, sin cambiarla, pero multiplicándola, como está escrito: " salvarás a hombres y animales, Señor. ¡Mi Dios, cómo hiciste sobreabundar tu misericordia! " (Sal. 35,7-8 tipos de Vulg.)


San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia. Los grados de la humildad y el orgullo, ch. 3, §6.12

San Basiano - 19 de enero


Basiano nació en Sicilia, en tiempo del emperador Constantino. Su padre, que´ era idólatra, le envió a Roma porque quería prepararle para que llegase a ser su sucesor en el gobierno de Siracusa. Pero el joven oyó hablar de los cristianos y se interesé por su religión. La estudió con empeño, se convirtió y fue bautizado por un santo sacerdote llamado Gordiano.

Cuando el padre se enteró de esta conversión, se puso furioso. Envió emisarios a Roma para hacer apostatar a su hijo y obligarle a regresar a Siracusa. Basiano estaba haciendo oración en la iglesia de San Juan Bautista, cuando un venerable anciano le avisó del peligro. Huyó a Ravena, en donde el obispo le consagró sacerdote y lo agregó al servicio de su Iglesia.

El año 376, muerto el obispo de Lodi, Basiano, de cincuenta y cinco años de edad, fue elegido para sucederle. Recibió la consagración episcopal el primero de enero de 377.

Dos hechos prodigiosos señalan su primera entrada en Lodi: la curación de varios leprosos y la promesa hecha por una voz celestial de que, en adelante, ninguno de los pobladores de esa ciudad padecería de la lepra. En la Edad Media se mantenía la creencia de que los obispos de Lodi tendrían una pierna llagada por la lepra, para preservar así a su rebaño. Este detalle lo han desconocido Tillemont y los bolandistas.

Basiano fue amigo personal de San Ambrosio de Milán. Con él combatió a los arrianos y asistieron juntos a la mayor parte de los concilios de la Galia Cisalpina. Basiano fue quien acompañó a Ambrosio en su lecho de muerte y quien cumplió con él los últimos deberes. Murió Basiano el 19 de enero de 412. El 4 de noviembre de 1163 hubo una traslación de sus reliquias.

Santos Mario, Martha, Abachum, Audifax, mártires - 19 de enero


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miércoles, 18 de enero de 2012

SS Benedicto XVI: "La unidad por la cual pedimos requiere una conversión"




El tema elegido para este año es: “Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo” (1 Cor 15:51-58), elegido por los representantes de la Iglesia Católica y por el Consejo Ecuménico polaco. Sobre este aspecto el Papa recordó que la experiencia de opresión y de persecución en Polonia nos llama a una reflexión más profunda sobre el significado de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, “una victoria que compartimos a través de la fe. Por su enseñanza, su ejemplo y su misterio pascual, el Señor nos ha mostrado el camino a una victoria obtenida no por poder, sino por amor y preocupación por los necesitados”.


TEXTO CATEQUESIS Y SALUDOS DEL PAPA EN ESPAÑOL


Queridos hermanos y hermanas:


Inicia hoy la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que desde hace más de un siglo, viene celebrada por todas las Iglesias y Comunidades eclesiales, para invocar el don extraordinario de la unidad por el que el Señor oró durante la Última Cena, y animar a la oración, como primer camino que conduce a la plena comunión. El tema elegido para este año, “Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo”, resalta la importancia de la fe cristiana en medio de las pruebas y dificultades, con relación al don total obrado por Jesús en el Misterio Pascual. La unidad por la cual pedimos requiere una conversión. No se trata simplemente de cordialidad y cooperación, es necesario reforzar la fe en Dios, el Dios de Jesucristo, que ha hablado y se ha hecho uno de nosotros; se requiere entrar en su nueva vida, que es la verdadera y definitiva victoria; abrirse a los demás, acogiendo los elementos de unidad que ofrece el Señor; y dar testimonio del Dios vivo, que se ha hecho conocer en su Hijo.


Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los miembros del Patronato de la Fundación “Santa Teresa de Ávila” de la Universidad Católica de Ávila, acompañados por el Gran Canciller de la misma, así como a los demás grupos de España y de los países latinoamericanos. Os invito a implorar de Dios el don de la unidad de los cristianos, para que crezca el testimonio común y la colaboración, y podamos un día profesar todos juntos la fe transmitida por los Apóstoles y celebrar los sacramentos de nuestra transformación en Cristo. Muchas gracias.

Evangelio del día 18 de enero de 2012


Evangelio según San Marcos 3,1-6. Miércoles de la segunda semana del tiempo ordinario


Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante". Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron. Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada. Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.



Comentario:


«Observaban a Jesús... para acusarlo» - Santa Gertrudis de Helfta




A la hora de la oración, ponte en presencia de la paz y del amor: ¡Oh paz de Dios que sobrepasas todo sentimiento! (Fl 4,7), paciente y agradable, dulce y preferible a todo, por donde penetras, reina una seguridad imperturbable. Sólo tú, tienes el poder de frenar la cólera del soberano; adornas el trono del rey con clemencia; iluminas el reino de la gloria con piedad y misericordia.
Por favor, encárgate de mi causa, yo, el culpable y el indigente... Que el acreedor está ya a la puerta... no es prudente hablarle, ya que no tengo con qué pagar mi deuda. ¿Dulce Jesús, mi paz, cuánto tiempo estarás en silencio?... Por favor, ahora, por lo menos, habla por mí, diciendo esta palabra caritativa: " Yo, la rescataré". Tú, tu eres ciertamente el refugio de todos los pobres. No pasas cerca de nadie sin salvarlo. Tú, jamás dejaste irse al que se había refugiado cerca de tuyo, sin que fuera reconciliado...
Por favor, mi amor, mi Jesús, a esta hora del día, fuiste flagelado por mí, coronado de espinas, abrevado lamentablemente por sufrimientos. Eres mi verdadero rey, fuera de ti no conozco otro. Te hiciste el oprobio de los hombres, despreciado y rechazado como un leproso (Is 53,3), hasta en Judea se niegan a reconocerte como su rey (Jn 19,14-15). ¡Por tu gracia, que yo, por lo menos, te reconozca como mi rey! Dios mío, dame esta inocencia, tan tiernamente deseada, mi Jesús, que "pagaste" tan plenamente por mí, «lo que no habías robado " (Sal. 68,5); dámelo para que sea el apoyo de mi alma. Qué la reciba en mi corazón; qué por la amargura de sus dolores y de su Pasión reconforte mi espíritu...
Y tú, paz de Dios, eres el amado lazo que me encadena para siempre a Jesús. Eres el apoyo de mi fuerza..., a fin de que sea "un solo corazón y una sola alma" con Jesús (Hch. 4,32)... Por ti, permaneceré atado para siempre a mi Jesús.


Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina. Ejercicios, n° 7; SC 127

San Juan de Rivera, Arzobispo de Valencia - 18 de Enero


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martes, 17 de enero de 2012

¿De dónde a la Iglesia tantas virtudes, tanta promesa y hermosura? - Venerable Fray Mamerto Esquiú


"Ved allí el ejercito de millares de los mártires, coros interminables de vírgenes, caridad hasta dar la vida por los hermanos, paciencia y amor a los enemigos, desinterés de los bienes presentes hasta renunciar todo... Veis esto y me preguntáis, ¿de dónde a la Iglesia tantas virtudes, tanta promesa y hermosura? Y yo os respondo: de ese adorable sacramento del altar, de ese Dios escondido de Jesucristo que dijo: Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos".

Venerable Fray Mamerto Esquiú
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