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domingo, 29 de enero de 2012

Libre Interpretación de la Biblia: un Error Cardinal

Fuente: extracto de la obra "¿Dónde dice la Biblia que...?" del padre Miguel Fuentes, disponible en este enlace.


Según la doctrina del protestantismo en general y también de las sectas derivadas de él, no es la Iglesia ni ninguna otra autoridad externa, sino cada individuo, el que tiene que interpretar la Biblia. Esto se denomina “libre examen”: cada uno interpreta privadamente la Escritura con la ayuda del Espíritu Santo.

En la Declaración de Fe bautista se lee: “Cada ser humano tiene el derecho de estudiarla (a la Biblia) para sí y está en el deber de seguir sus sacrosantas enseñanzas”. “El protestantismo —leemos en otro escrito protestante— es un testimonio histórico en favor del derecho de libre examen y libre interpretación de las Sagradas Escrituras”. “Solamente el libre examen debe interpretar la Biblia”, escribía un Pastor protestante.

Debido a este principio, las Biblias protestantes se publican sin notas, dejando al lector la interpretación de lo que lee.


Es el Espíritu Santo –dicen— el que tiene que enseñar al que la lee lo que dice la Biblia. En vez de la autoridad de la Iglesia, la inspiración privada. Sin embargo, este principio es falso e insostenible por varios motivos muy fuertes.

En primer lugar, no es bíblico. ¿Dónde dice la Biblia que cada uno debe interpretar la Biblia por sí solo sin ayuda de ningún magisterio? En ninguna parte; y si –basados en el principio de la “sola Escritura”– los protestantes sólo aceptan lo que dice la Biblia, entonces deberían rechazar este principio porque no se encuentra formulado en ningún lugar. Por el contrario, hay que decir que el principio es antibíblico, puesto que si vamos a lo que dice la Biblia vemos que en ella no se dice que cada uno lea la Biblia y la interprete por sí solo, sino que les sea predicado y explicado lo que ella contiene. Es lo que hace Jesús con los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13 y ss). Más aún, en este episodio Jesús critica a sus discípulos por no entender lo que dicen las Escrituras: ¡Oh, insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! (Lc 24,25). O sea, que los discípulos, habiendo leído (u oído en la Sinagoga) la Palabra de Dios, no les había bastado con su sola interpretación para entender la verdad. A los apóstoles se les manda, antes de la ascensión de Cristo a los cielos, que vayan y prediquen la Buena Nueva –el Evangelio– a todas las gentes, diciéndoles que quienes les crean se salvarán (cf. Mc 16,16); quienes crean la predicación de los apóstoles; no se les manda escribir Biblias y repartirlas y dejar a cada fiel a solas con el Espíritu Santo.


Este principio es también antibíblico porque contradice lo que señala San Pedro en su segunda carta hablando de las cartas de Pablo: “en las cuales [epístolas] hay algunas cosas difíciles de entender, las cuales los indoctos y poco asentados tuercen, lo mismo que las demás escrituras, para su propia perdición” (2Pe 3,16). Pedro reconoce explícitamente que los poco preparados (“amatheis” en griego significa estúpidos, rústicos, groseros; y “astêriktoi” inestables y mal afirmados; la Neo Vulgata traduce “indocti et instabiles”) la tuercen y mal interpretan; por tanto la libre interpretación que hacían estos tales de los escritos paulinos no provenía del Espíritu Santo sino del diablo, puesto que desembocaba en “su propia perdición” (“tên idían autôn apôleian”). San Pedro califica estos escritos paulinos como “dusnoêtos”, es decir, difíciles. “Dus” en griego es un prefijo peyorativo indicando que no son fáciles de entender.

También es testimonio de Pedro el que toda profecía de la Escritura no se hace por propia interpretación (2Pe 1,20). Pedro desconfía de los autodidactas incompetentes que entienden y comentan los textos a su manera (¿pero cómo podría tacharse así a cualquier persona si el Espíritu Santo realmente guiase a cada cual en la interpretación personal de la Biblia?). El término “epilusis”, usado por Pedro quiere decir “solución de un enigma, interpretación” (cf. su uso en Gn 40,8; 41,16), “respuesta a una investigación” (cf. Hch 19,39). Por este motivo Jesús explicaba las parábolas a sus discípulos (cf. Mc 4,34) y no los dejaba a solas con el Espíritu Santo (como hubiera hecho si se hubiese guiado por los principios protestantes). Este versículo de Pedro como señala Spicq en su comentario a las cartas petrinas (1), opone “Escritura” a “interpretación personal”, y recuerda que “idios” (= propia; el texto griego dice “ídias epilúseos”) puede significar “por su propia cuenta”, “por sí mismo”; es la acusación que Clemente hace a Simón el Mago, a saber: que quiso “alegorizar las palabras de la Ley a su propia manera (“idia prolépsei”)(2); esta acepción está confirmada por el verbo con un genitivo: “ginesthai tinos” (= convertirse en propiedad de alguien, apropiarse de algo) de tal modo que la traducción literal del versículo sería: “ninguna profecía puede ser interpretada como algo propio de cada uno”. San Pedro no va más allá indicando quién debe interpretar las palabras de Dios con autoridad, pero el texto es suficiente para manifestar que proclamar un principio de interpretación privada (o libre examen, que es igual) es contrario a su pensamiento. Pensar que el Espíritu Santo inspira acertada y autoritativamente a todo el que lee por su cuenta la Escritura, es responsabilizar al Espíritu Santo de toda fantasía personal y ¡va contra lo que dice el mismo texto bíblico! Todo esto dicho de modo positivo equivale a postular la necesidad de una interpretación oficial (de la cual no se habla en el texto de Pedro).

Este principio, además, destruye la unidad de la Iglesia porque produce anarquía doctrinal y caos teológico, puesto que cada fiel puede interpretar como “el Espíritu le inspire”, pero de hecho, muchos cristianos –de buena fe, pensamos– se creen inspirados con interpretaciones diversas y contradictorias, como se ve por el permanente desmembramiento de las iglesias protestantes en nuevas sectas y movimientos. “Resulta que, dice el P. Colom, al leer un mismo pasaje de la Biblia, unos entienden una cosa, y otros otra, aunque sea contradictoria de la primera. Leyendo la misma Biblia, unos dicen que hay un solo Dios, y otros, que hay varios dioses; unos creen que Jesucristo es Dios, y otros lo niegan; unos dicen que hay infierno, y otros que no lo hay; unos entienden que hay que bautizar a los niños, y otros que sólo a los adultos; y así en tantas cosas en que difieren entre ellas los centenares de sectas protestantes. Ahora bien, ¿puede el Espíritu Santo, que es Dios, inspirar cosas contradictorias? ¿Puede decirle a uno que hay un solo Dios y a otro que hay varios dioses? ¿A uno, que Jesucristo es Dios, y a otro, que no lo es? El Espíritu Santo no puede mentir, ni puede decir la Biblia —palabra de Dios— cosas contradictorias. Entonces, el principio del libre examen, defendido por las sectas como norma inmediata de fe, que les señala lo que han de creer, es falso, y falsa también, por consiguiente, la religión que lo enseña”.

Incluso vemos que importantes autores han dado, en el curso de su vida, interpretaciones diversas de algunos pasajes de la Biblia. Si el Espíritu Santo inspira a quien la lee, ¿es que el Espíritu Santo se ha desmentido de sus anteriores inspiraciones?


Igualmente, este principio es falso porque puede ser mal usado (y de hecho ha sido mal usado) por nuestras pasiones desordenadas que, en muchos casos, tienden a buscar interpretaciones que no exijan un cambio de vida sino que sean proclives a la indulgencia moral. Así, entre algunas de las primeras sectas protestantes se buscó justificar la poligamia (con el “creced y multiplicaos” de Gn 1,28); el Parlamento inglés justificó el casamiento de Enrique VIII con Ana Bolena porque en 1Sam 1,5 se encuentra el texto “amaba a Ana” (se refiere al padre de Samuel), y así podría justificarse cualquier cosa.

Este principio es también impracticable porque muchos tienen imposibilidad física (no saben o no pueden leer), como niños, analfabetos, ciegos, incultos, etc.; y otros tienen imposibilidad moral (quienes cuentan con poco tiempo o poca capacidad mental).


Es tan impracticable este principio que los protestantes mismos lo practican sólo cuando les conviene (muchas veces sin ninguna mala voluntad). Por ejemplo, muchos de ellos se enojarán al leer estas cosas y tratarán de refutarlas, pero ¿con qué derecho? Si son fieles a su principio, ¿por qué no me dejan tranquilo interpretando por mi cuenta la Biblia? ¿Acaso el Espíritu Santo no puede ser quien me inspira a mí estas cosas al leer la Biblia? Y si me las inspira a mí, ¿qué tienen ellos que venir a enseñarle a mi Maestro interior? Todo protestante que intenta enseñarnos algo o corregirnos en alguna cuestión bíblica, traiciona el principio de libre examen.

Cuando un miembro de una secta nos pregunta: “¿dónde dice la Biblia tal o cual cosa?”, si uno le respondiera: “me lo inspiró el Espíritu Santo al leer una carta de San Pablo”, él debería callarse, respetando su principio. Si no respondemos así, es por honestidad y porque no se debe mentir y nosotros sabemos que ese principio es falso. Tal vez algún miembro de una secta piense que el Espíritu Santo lo inspira a él o a los miembros de su iglesia o secta y no a nosotros. En tal caso, ¿con qué derecho? ¿dice la Biblia en algún lugar que sólo inspirará al Pastor Jiménez o al Ministro Bermúdez, o a tal o cual persona y no a las demás? El principio del libre examen es, por eso, el principio del antimagisterio: no hay maestros en cuestiones de fe. Pero esto, vale para todos, empezando por los pastores protestantes, quienes deben limitarse a imprimir Biblias y regalarlas callándose la boca.

Este principio además es desmentido por todos (¡t-o-d-o-s!) los protestantes y miembros de sectas, pues todos ellos reparten, regalan y leen traducciones de la Biblia, y no los textos originales. Y toda traducción es una versión, es decir, una interpretación. Basta leer las interminables discusiones filológicas y exegéticas entre escuelas y profesores del mismo ambiente protestante (tómese el trabajo de ir a una Biblioteca y pida algunos ejemplares de revistas bíblicas protestantes y verá que se discute sobre el sentido de innumerables pasajes bíblicos). Por eso, toda traducción es una interpretación dada por un autor determinado (incluso en versiones en lenguas originales, pues hay muchas variantes en los diversos manuscritos y los exegetas deben elegir; véase, por ejemplo, la versión del Nuevo Testamento griego de Nestlé-Aland –protestante– con todas sus notas conteniendo diversas variantes del texto. Si cada uno debe leerla e interpretarla solo, con la ayuda del Espíritu Santo, ¿por qué la lee en una traducción que es ya una interpretación dada por otro autor? Y si la interpretación de ese autor es válida y me sirve, entonces ¿por qué la Iglesia católica no puede enseñar a interpretar la Biblia si cualquier traductor lo hace? ¿Acaso no aceptan el magisterio interpretativo de Reina-Valera los protestantes que leen su versión, o los que usan la King James Version? ¿Acaso Lutero no tradujo –o sea, interpretó– y enseñó sus interpretaciones al legar a sus fieles su versión de la Biblia? ¡Cierto que lo hizo, incluso anulando pasajes que a él no le parecían inspirados! Y si Lutero podía ser maestro de los demás, entonces no respetó su propio principio. Al menos ¿con qué derecho se quita esta autoridad a los obispos, papas y sacerdotes católicos pero se concede a los traductores y pastores? Me parece que ésta es una variante de la ley de “la regla para tí, y no hay regla para mí”.

El principio del libre examen encierra una gigantesca contradicción. Los protestantes niegan que la Iglesia católica sea infalible, pero luego aceptan que cada uno de ellos es infalible en su interpretación de la Biblia. Si ellos son infalibles, ¿por qué no puede ser infalible el Papa? Y si el Papa es infalible (y todo el que lee la Biblia es infalible en su interpretación de la Biblia, al menos en lo personal según el principio protestante) ¿por qué no puede enseñar a otros algo en lo cual él es infalible?

Si ellos (los protestantes) no son infalibles, ¿por qué se ponen a objetarnos a los católicos las cosas que creemos? Si no son infalibles, los equivocados pueden ser ellos. ¿Por qué tenemos que ser nosotros los equivocados? Y si todos somos infalibles pero todos creemos cosas diversas, entonces, ¿qué es la infalibilidad?


Lamentablemente, con estos principios no cae la infalibilidad sino la Iglesia y la misma Biblia.

Los principios protestantes conducen a la negación de la autoridad divina de la Biblia, como lamentablemente ha ocurrido a muchos estudiosos y teólogos protestantes que han terminado en el racionalismo negando todo valor histórico –primero– y revelado –al fin– a los textos revelados.

Quiero terminar con el testimonio de un ex pastor protestante, Bob Sungenis: “Al hojear la pila de libros católicos que (unos amigos ex protestantes convertidos al catolicismo) me habían enviado, lo primero que examiné fue la idea protestante de sola scriptura, la noción que sólo la Biblia tiene autoridad. Fue como una cachetada en la cara cuando me di cuenta de la verdad de la reivindicación católica que sola scriptura es una doctrina falsa, una tradición de los hombres. La Biblia (y por extensión sola scriptura) fue la doctrina a la que dediqué mi vida. Al estudiar la enseñanza católica contra sola scriptura me di cuenta, instintivamente, de que todo el debate entre el catolicismo y el protestantismo podría resumirse en el concepto de la autoridad. Cada doctrina que uno cree está basada en la autoridad que uno acepta. Decidí comprobar esta teoría de los Reformadores pidiéndole a muchos estudiosos y pastores protestantes que me ayudaran a encontrar sola scriptura en la Biblia. En esta etapa, no me sorprendió que ninguno pudiera darme una respuesta convincente.”

“Me citaban versículos que hablaban de la veracidad e imposibilidad del error en la Biblia, pero no me podían citar una frase que dijera explícitamente que las Escrituras son las únicas que tienen formalmente autoridad suficiente.


Curiosamente, algunos de estos protestantes tuvieron la honestidad de admitir que en ningún sitio de la Biblia se enseña sola scriptura, pero compensaban esta laguna diciendo que la Biblia no tiene que enseñar sola scriptura para que la doctrina sea cierta. Pero yo me di cuenta de que esta posición era insostenible. Porque si la sola scriptura –la idea que la Biblia es formalmente suficiente para los cristianos– no es enseñada en la Biblia, la sola scriptura es una propuesta falsa y contradictoria en sí.”

“Al estudiar las Escrituras a la luz del material que me había sido enviado, empecé a ver que la Biblia señala a la Iglesia –y no a sí misma– como la máxima autoridad en asuntos doctrinales y espirituales (cf. 1Tim 3,15; Mt 16,18-19; 18,18; Lc 10,16).


(...) Reconocí que la Biblia, aunque contiene la revelación inspirada por Dios, no puede ser la ‘autoridad’ máxima, pues depende de personas que razonan para observar lo que dice y, más importante aún, para interpretar lo que significa. Además, sabía que la Biblia nos advierte que contiene información difícil y confusa que puede ser (si no tiende a ser) tergiversada en un sinfín de interpretaciones falsas e imaginarias (cf. 2Pe 3,16). Durante los años que anduve perdido en el desierto teológico del protestantismo, siempre supe que había algo equivocado, pero no sabía exactamente qué. Ahora empezaba a enfocar el problema y a discernir las partes del rompecabezas. Mientras más profundizaba, más me daba cuenta del daño que la teoría de sola scriptura había hecho a la cristiandad. La más evidente en este sentido era el protestantismo mismo: una enorme masa de denominaciones en conflicto y desacuerdo, ocasionado por su propia naturaleza de ‘protesta’ y desafío, una interminable proliferación de caos y controversia.”

“Mis diecisiete años de estudios bíblicos protestantes me aclararon una cosa: sola scriptura era un eufemismo para ‘sola ego’. Lo que quiero decir es que cada protestante tiene su propia interpretación de las Escrituras, y, claro está, cree que la suya es superior a la de los demás. Cada uno da su punto de vista, asumiendo que el Espíritu Santo le ha guiado a esa interpretación personal”(3).


Notas del autor:


(1) Cf. C. Spicq, Les Épitres de Saint Pierre, Gabalda Ed., Paris 1966, pp. 224-226.


(2) Ps. Clemente, Homilia 2,22. No se trata de Clemente Romano sino de otro Clemente, denominado “Pseudo” Clemente para diferenciarlo del pontífice del mismo nombre.


(3) Bob Sungenis, De la controversia a la consolación, en: Patrick Madrid, Asombrado por la verdad, Basilica Press, Encinitas, Estados Unidos 2003, p. 135-137.

sábado, 22 de enero de 2011

Un árbol para Lutero

Hereje de herejes

Martín Lutero

Nos había llamado demasiado la atención –para mal- lo publicado en el post anterior “En la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos”, de modo tal que pensábamos que las tropelías ecumenistas de esta “Semana” no iban a pasar a mayores –ya bastante era-. Sin embargo las sorpresas parecen seguir… y de qué modo!

* * * * *

Lejos parece haber quedado las justas y fulminantes condenas pontificias al hereje de herejes Martín Lutero. Llevando su doctrina -aún hoy- a tantas almas a la perdición, se nos ocurre preguntarnos sí habrá alguien en la historia que haya llevado más personas al infierno.

Un día ciertamente lo sabremos, mientras tanto lo cierto es que la Iglesia siempre ha procurado alertar a los fieles sobre los errores del protestantismo y orar por la conversión de los errados.

“Con la Bula Exsurge Domine, en la que se repite varias veces el nombre de Lutero, el papa León X condena 41 proposiciones o errores, extraídos de las obras del fraile sajón, como «vel hereticos, vel falsos, vel scandalosos, vel piarum aurium offensivos, vel simplicium mentium seductivos».

Las proposiciones condenadas se referían a la «fides fiduciosa», la justificación, la gracia, la jerarquía eclesiástica, la eficacia de los sacramentos, el purgatorio, la penitencia, las indulgencias, el pecado original.

El papa conminaba a todos los fieles cristianos a no poseer, leer, defender o imprimir libros de Martín Lutero en los que hubiera tales errores y exhortaba más bien a quemarlos públicamente.” (Fte)

S.S. León X

Bula Exurge  Domine

Basta para nosotros saber del espíritu demoníaco que inspiró la obra de Lutero viendo cómo comenzó esta y cómo termina – y continúa hoy-, y aún las terribles frases pronunciadas en vida por el fraile extraviado (ver Las Blasfemias y Odios de Lutero).

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Un jardín para Lutero

La página web luterana que difunde un jardín como homenaje a Lutero lo presenta así:

Jardín de Lutero “El inminente aniversario de la Reforma pondrá de manifiesto este aspecto de forma efectiva en la ciudad de Wittenberg. Como preparativo para el 500º aniversario de la Reforma se creará para 2017 el "Luthergarten" ("Jardín de Lutero") dentro de las murallas de la ciudad.

El Luthergarten (Jardín de Lutero) será un jardín oval en el que se plantarán 270 árboles de todo el mundo. Tendrá la forma de una elipse de 70 m de ancho (7x5x2=70/números primos) y una distancia entre los focos de la elipse de 95 m (95 tesis de Luther -Lutero-). Principalmente en el sector de las viejas murallas de la ciudad de Wittenberg se plantarán otros 230 árboles, de modo que se llegue a un número total de 500 plantas leñosas. La cantidad de 500 árboles simboliza los 500 años de la Reforma (1517-2017). (…)

Partiendo de allí, siete sendas salen simbólicamente al mundo. Una senda primaria, acompañada por hileras de tilos, se extiende por el jardín a modo de bóveda celeste. Aquí también aparece la cifra 95 (son 95 metros desde el centro hasta la elipse) simbolizando las tesis de Luther (Lutero). Otras 5 sendas llevan desde la Lutherrose (Rosa de Lutero) hacia el sur en dirección al río Elba, como quien simbólicamente sale al mundo: La hilera de tilos y las alamedas internacionales. Se definen por medio de especies diferentes de árboles, asociadas a cada uno de los continentes y las regiones de la Federación Luterana Mundial. (…)

El plan integral Jardín de Lutero se realizará en un total de 9 tramos de construcción (2009-2017).”

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Lo que haya hecho Lutero y lo que hagan los luteranos de hoy podría tener un interés relativo para los católicos… sin embargo leemos en la agencia Zenit (20-1-11):

Un árbol en San Pablo Extramuros para el “Jardín de Lutero”

Iniciativa de carácter ecuménico querida por la Santa Sede

Basílica de San Pablo Extramuros “El próximo domingo 23 de enero se celebrará un acto ecuménico ante la Basílica de San Pablo Extramuros, en la que se plantará y bendecirá un árbol, en hermanamiento con el proyecto ecuménico “Jardín de Lutero”, en Wittenberg, Alemania.

Así lo afirmó el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos hoy en un comunicado, confirmando la participación del presidente de este dicasterio, el cardenal Kurt Koch, en este acto.

Durante el mismo, el cardenal Koch, junto con el arcipreste de la Basílica, cardenal Francesco Monterisi, y el abad, Edmund Power, y ante representantes de las distintas confesiones cristianas, plantará y bendecirá un olivo, “como signo de la comunión ecuménica crecida hasta ahora entre católicos y luteranos”.

Esta iniciativa tiene lugar dentro de los actos previstos para la Semana de Oración para la Unidad de los Cristianos, y con ocasión también de la visita de una delegación de la Iglesia Unida Evangélico-Luterana de Alemania, encabezada por el obispo Johannes Friedrich (Münich).

Audiencia con el Papa

La delegación de la Iglesia Unida Evangélico-Luterana de Alemania se haya estos días en Roma con motivo del 500 aniversario de la visita (sic) de Lutero a Roma.

Está formada por diecinueve representantes, entre ellos, el encargado para las relaciones con los católicos, obispo Friedrich Weber (Braunschweig) y el ex primer ministro de Baviera, Günter Beckstein.

La Iglesia Unida nació a partir de la Reforma de Lutero en el siglo XVI, e incluye a todos los fieles luteranos de Alemania (unas 18 millones de personas), además de ejercer un influyente papel dentro de la Federación Luterana Mundial.

La delegación tiene prevista una audiencia con el Papa el próximo lunes 24 de enero, así como una serie de reuniones con los responsables del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos sobre la situación actual del diálogo ecuménico.

Según afirma este dicasterio en su comunicado, “los considerables resultados en las últimas décadas constituyen hoy una sólida base de comunión entre luteranos y católicos”.

El encuentro de San Pablo muestra una vez más que el diálogo entre las dos comunidades se ha convertido en una realidad de vida y que el compromiso ecuménico de la Iglesia católica, como observó el papa Juan Pablo II en su encíclica Ut unum sint, es irrevocable e irreversible”.

El Luthergarten (“Jardín de Lutero”) es un jardín que ha comenzado a construirse en Wittenberg, ciudad clave en la historia de la Reforma, para conmemorar los 500 años de la publicación de las famosas 95 tesis por parte de Lutero.

En él se plantarán 500 árboles, que serán apadrinados por las distintas confesiones cristianas, y que culminará en 2017, año del quinto centenario. Cada árbol plantado debe corresponderse con otro árbol colocado en alguna iglesia de la confesión que apadrina.

* * * * *

¿Diremos -mutatis mutandi- como Quevedo?

Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas (…)

¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme y solamente
lo fugitivo permanece y dura!


Tomado de: http://santaiglesiamilitante.blogspot.com/2011/01/un-arbol-para-lutero.html

jueves, 25 de noviembre de 2010

Notas de un Católico perplejo


Soy miembro de la Tercera Órden Franciscana. Hace aproximadamente diez años que vivo y trabajo en Irlanda con mi familia.
Les remito algunas notas, muchas de las cuales se basan en mis precisas y documentadas experiencias personales.
La jerarquía actual me muestra un Cristo que no reconozco, una Iglesia con la cual no me identifico ya. ¿Soy sólo un nostálgico o, por el contrario, doy en el clavo? Pero lo cierto es que no quiero renegar de la fe en que fui bautizado. Hagan ustedes con mis notas lo que mejor les parezca: usarlas en todo o en parte, o tirarlas a la basura eventualmente. ¡Hágase todo por amor de Dios! Sólo una cosa les pido humildemente: rueguen por mí.
[Carta firmada]


P. S. Los escritos que cito están a menudo en lengua inglesa; de ahí que mi versión pueda resultar menos precisa si se la compara con las correspondientes traducciones en italiano».

¿Miembros de la misma Iglesia?

También este año, según mi costumbre, acudí a la iglesia, en compañía de mi familia, para confesarme la víspera de Navidad. Por motivos de horario, fui a la parroquia de un centro vecino, Greystones para ser exacto, en lugar de ir a la iglesia de mi pueblo. Por desgracia, me tocó un sacerdote joven, el cual, francamente, no sé a qué religión pertenecía, pero a la mía seguro que no, pese a que ambos nos confesamos miembros de la Iglesia Católica. Me dijo (como hicieron otros en el pasado) que pecado es tan sólo lo que personalmente reputo por tal, no lo que los otros me señalan como culpa, el Papa inclusive. Me dijo asimismo que el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, o el Directorio de Pastoral Familiar editado por la C.E.I. (Conferencia Episcopal Italiana), no contienen más que opiniones personales, y que lo mejor sería que consultara textos de teología.

Le respondí al confesor, educadamente pero con firmeza, que me importaba un pimiento lo que dijeran los teólogos; lo que me interesaba sobre todo era seguir el magisterio real de la santa iglesia romana (el único problema estriba en comprender cuál es el magisterio real: ¿el precedente al concilio Vaticano II o el siguiente, que contradice al primero, al menos en los hechos?). Al cabo, el cura joven me dio la absolución con esta fómula: «El Señor te ha perdonado tus pecados; vete en paz» (o algo por el estilo).

Como albergaba dudas sobre la validez de la absolución (estaba sobre aviso porque ya tenía noticia de afirmaciones estrambóticas de este jaez), busqué de inmediato a otro confesor para compartir con él mis dudas. Por suerte, encontré al cura de mi pueblo, quien, después de haberme escuchado, me hizo repetir la confesión y me absolvió a renglón seguido. Esto me indujo a pensar que también él consideraba inválido el sacramento precedente, pues de otro modo me habría despedido sin escuchar mi confesión.

Lutero y el concilio

La Documentation Catholique y otros documentos diocesanos franceses refieren que la Comisión Católico-Luterana declaró lo siguiente: «En las ideas del concilio Vaticano II podernos ver mucho de cuanto Lutero demandaba, como la descripción de la Iglesia en tanto que ‘pueblo de Dios’ [idea asumida también por el Nuevo Código de Derecho Canónico: una idea democrática, no ya jerárquica, de la Iglesia]; el énfasis marcado en el sacerdocio de todos los bautizados; el derecho del individuo a la libertad de religión. Otras exigencias de Lutero en su tiempo fueron aceptadas por la teología y la praxis de la iglesia actual: uso de la lengua vulgar en la liturgia, posibilidad de comulgar bajo las dos especies, así como una teología y una celebración renovadas de la eucaristía».

Me pregunto al respecto: ¿no declararon herético y cismático al protestantismo el concilio de Trento y los papas siguientes?
Si paramos mientes en el razonamiento citado, echaremos de ver que no son los protestantes y / o sus comunidades los que retornan a la Iglesia Católica, sino que es ésta la que se está protestantizando lentamente (!).

Cuando triunfa el antitriunfalismo

No se hacen ya procesiones en muchos países, no porque los fieles carezcan de interés, o debido a alguna decisión política, sino a causa de las nuevas teorías pastorales, las cuales, embargo, no dejan de sostener, curiosamente, que es urgente se tomen iniciativas para lograr la participación activa del “pueblo de Dios”. En 1969, un párroco de la región de Oise (Francia) fue destituido sin más ni más por su obispo, quien había prohibido la tradicional procesión del Corpus Christi.

Una novedad
Es posible leer el siguiente texto en ciertas iglesias: «¡Aplaude para agradar a Dios!». Sabía que san Agustín exhortaba a cantar porque quien canta reza dos veces, pero ahora me entero de que aplaudir durante la misa agrada a Dios. ¿Qué puedo decir?

“Extravagancias” eucarísticas

a. En la instrucción papal Inaestimabile donum se prescribe que las formas deben ser de grano puro; asistimos, por el contrario, a misas celebradas con formas de harina integral (de color marrón), con hogazas fermentadas cuyas migajas se esparcen por toda la iglesia durante la comunión, etc. Un obispo católico americano recomendó también que las hostias consistiesen en pequeños pasteles hechos con leche, huevos, levadura de dulce, miel y margarina, ¿Es válida la consagración de tales chucherías?

b. En la misa dominical retransmitida en Francia el 22 de noviembre de 1981, se reemplazó el copón por cestos que los asistentes se pasaban unos a otros, para depositarlos a continuación en el pavimento con lo que quedaba de las especies sagradas. En Poitiers, en el Jueves santo de ese mismo año, una celebración espectacular estribó en la consagración indiscriminada de hogazas y jarras de vino, puestas en mesas donde cada uno podía servirse a su gusto.

¿Ésta es la presencia real?

¡A propósito! Transcribo aquí a continuación lo que dijo de la presencia real el decano de la facultad de teología de Estrasburgo: «También nosotros hablamos de presencia de un orador o de un actor, significando con ello una cualidad diferente de la mera presencia geográfica. Después de todo, alguien puede estar presente en virtud de un acto simbólico que no cumple físicamente, sino que otras personas realizan por fidelidad creativa a sus intenciones fundamentales. Por ejemplo, el festival de Bayreuth [renombrado festival de música sinfónica] hace presente, sin duda, a Richard Wagner de una manera harto superior a la que puede verificarse con recitales o conciertos ocasionales dedicados a su música. Me parece que deberíamos colocar la presencia de Cristo dentro de esta última perspectiva».

¿Ésta es la presencia real? ¿Ésta es la Iglesia Católica? ¿Dónde está Roma? ¡Un decano de una facultad teológica afirma que la presencia real de Nuestro Señor en la santa misa puede parangonase a la de Wagner en el festival de Bayreuth! Pero, ¿es que han perdido el seso?

La Santa Misa

¿Qué es la santa misa?; y el cura, ¿no es más que el “presidente de la asamblea”?

a. Pierres Vivantes, editado por la Conferencia Episcopal Francesa, que los niños que reciben la instrucción catequética están obligados a usar, reza: «Los cristianos se reúnen para celebrar la eucaristía: es la misa... Proclaman la fe de la Iglesia, ruegan por el mundo entero, ofrecen el pan y el vino. El sacerdote, que preside la asamblea, recita la gran plegaria de hacimiento de gracias». ¿Cuál es dicha gran plegaria de hacimiento de gracias? ¿Y no es el sacerdote quien consagra las sagradas especies y celebra la santa misa? ¿Qué se hizo de la Iglesia Católica?

b. La Conferencia Episcopal Suiza se expresaba así en un folleto: «La cena [¡sic¡] del Señor cumple, ante todo, la comunión con Cristo. Se trata de la misma comunión que Jesucristo trajo a la tierra durante su vida cuando se sentaba a la mesa con los grandes pecadores, y se continúa en la comida eucarística desde el día de la resurrección. El Señor invita a sus amigos a reunirse y Él estará presente entre ellos». ¿Es así de verdad?

c. El centro Jean Bart, el centro oficial de la archidiócesis de Paris, declara que «en el centro de la misa hay una narración». Pero ¿no es una acción la santa misa?

d. Se lee en una hoja volante del Centro Nacional para la Liturgia Pastoral de Francia: «La asamblea es el primer sujeto de la liturgia». La hoja volante continúa así: «La asamblea es el primer sujeto de la liturgia; lo que importa no es el ‘funcionamiento’ de los ritos, sino la imagen que la asamblea se da a sí misma y la relación que los cocelebrantes (es decir, los fieles) crean entre sí» (P. Galineau, arquitecto de la reforma litúrgica y profesor del Instituto Católico de París).

e. Las AA.DD.AA.PP. (Asambleas Dominicales en Ausencia del Presbítero) deberían ayudar a los fieles a santificar los días de fiesta, a falta de un cura, mediante la oración, pero de hecho no son más que una especie de misa carente de la consagración (el término inglés usado es dry Mass: “misa seca”. Según el Centro Regional para Estudios Sociales y Religiosos de Lille, la carencia de consagración se debe sólo al hecho de que «hasta nueva orden, los laicos no tienen el poder de realizar este acto [la consagración]» (¡!).

La ausencia del sacerdote puede ser hasta intencionada, «para que los fieles puedan aprender a obrar de manera autónoma». El susodicho P. Calineau escribe en Demain la Liturgie que las AA.DD.AA.PP. son sólo una «transición educativa hasta que se opere un cambio de mentalidad». El mismo concluye, con una lógica desconcertante, que sigue habiendo demasiados curas en la Iglesia: «demasiados, sin duda, para que las cosas puedan evolucionar con rapidez».

f. Me resulta raro el hecho de que en el pasado, cuando la gente se movía poco, la única lengua litúrgica era el latín o las usadas en las localizadas liturgias de las iglesias orientales; ahora, en cambio, en la era de la comunicación, de la globalización, la Iglesia se ha regionalizado, ha asumido una óptica de campanario, creando las conferencias episcopales (unas a modo de “iglesias nacionales”) e innumerables lenguas litúrgicas, allende enormes problemas: doctrinales, interpretativos, logísticos, etc. ¡En la era del turismo de masas y de los viajes (de trabajo y de placer) es fácil encontrarse en misas donde no se comprende nada precisamente a causa de la lengua vernácula!

g. ¿Sigue habiendo misas privadas? Seguramente no las hay en estas latitudes, donde están “abrogadas” o se las penaliza con fuerza. En Italia existen o existían, porque me acuerdo de haber sido testigos de un par de ellas. También aquí se dan dos pesos y dos medidas.

h. Aníbal Bugnini fue el arquitecto de la nueva misa. Al hacer eso tuvo también como colaboradores, más o menos secretos, a seis ministros protestantes, que fueron los doctores siguientes: George, Jasper, Shepherd, Kunneth, Smith y Thurian. La nueva misa se acercó así tanto a las sensibilidades protestantes, que el susomentado “pastor” Thurian (de la comunidad de Taizé) afirmó que el fruto de la nueva misa «será la posibilidad de que las comunidades acatólicas puedan celebrar un día la cena del Señor usando las mismas plegarias de la Iglesia Católica» (La Croix, 4/3/1969): él mismo se hizo ordenar después sacerdote católico, sin convertirse ni abjurar de sus errores.

Otros protestantes dijeron: «La nueva plegaria eucarística ha abandonado la falsa perspectiva del sacrificio ofrecido a Dios». Tenemos también las palabras del propio Bugnini, quien manifestó sin rubor que la nueva misa constituía una abrogación del pasado: «Los cambios forman parte de una renovación fundamental (...) una mudanza total (...) una nueva creación» [cf. La reforma de la liturgia, BAC mayor, Madrid 1999; N. del E.] (no una evolución del rito tradicional romano, como se nos quiere hacer creer hoy, al parecer).

Dulcis in fundo, monseñor Dwyer, arzobispo de Birmingham, portavoz del Sínodo Episcopal, dijo: «La reforma litúrgica [...] no os engañéis: ¡es ahí donde empieza la revolución!».

El escritor americano Green, converso al catolicismo (después del concilio cayó en el agnosticismo a causa de éste), sentenció que la nueva reforma litúrgica es una copia cutre de la liturgia anglicana: basta parangonarla con la “misa” herética. Considero realmente curioso que se quiera placer a toda costa a los hermanos separados, contraviniendo todo el magisterio precedente al concilio Vaticano II. Vistos los resultados concretos, pienso que es vergonzoso y herético esconder la verdad en aras de una falsa visión ecuménica. Es inútil que el Papa condene esto de labios para afuera cuando en hecho de verdad también él cae en idénticos errores y tolera que otros sigan haciendo lo mismo (volveré a ello en el párrafo 17, con algunos ejemplos).

i. Parafraseando a quien critica de buena fe al movimiento carismático (renovación del espíritu) porque nació con un pecado original, es decir, el haberse desarrollado a partir de una idea protestante, débese decir lo mismo de la nueva misa. Cuando murió el cantautor Giorgio Gaber, se hizo resonar en la iglesia una de sus canciones al final de la celebración de la santa misa. Ya se puede asistir en las iglesias a espectáculos de todas clases: conciertos varios, bailes, teatro de comedia; todo el mundo hace lo que le parece. En la catedral de Chartres (Francia) se prohibió a unos jóvenes peregrinos “lefebvrianos” que celebraran la Santa misa, mientras que catorce días más tarde se abrieron sus puertas de par en par para celebrar un concierto de música “espiritual”, en el cual la protagonista danzante era una ex monja carmelita.

j. Me regalaron hace poco precisamente dos misales en latín e inglés de la santa misa “preconciliar”; están como recién salidos de la imprenta y parecen novísimos, como que nunca se han usado aunque se publicaron en torno al 1965. Nadie puede negar que entre la liturgia actual y la precedente se da una evidente ‘disolución’ de continuidad: con el concilio se creó una fractura teológica relativa al significado mismo de la santa misa, al menos en los hechos concretos (¡esto es innegable!). Como quiera que sea, le doy las gracias al sacerdote que tan amistosamente me hizo ese bello regalo. Ahora puedo conocer la misa que la iglesia ha celebrado durante siglos.

k. El Oseervatore Romano del 26 de octubre del 2001 trató de la autorización dada a los fieles católicos de rito caldeo para asistir a las misas de la iglesia asiria (nestoriana y cismática), además de para recibir los sacramentos de la eucaristía, confesión y unción de enfermos. Dicha autorización se concedió, según se alegó, porque los fieles de rito caldeo, diseminados por morar en una vasta área y no disponer de bastantes sacerdotes, no pueden cultivar de otro modo su espiritualidad. Todo está en línea con la actual orientación ecuménica, pero también contrasta todo netamente con la enseñanza preconciliar en globo. Basta leer la encíclica Mortalium Animos, de Pío XI. Lo que la iglesia asiria tiene, sobre todo, es un problema de validez tocante al sacramento de la eucaristía, puesto que hace siglos que los oficiantes no pronuncian la fórmula de la consagración en una de las tres anáforas, la de Addai y Mari. Son varias las hipótesis que explican tal defecto: un error del copista de entonces, una omisión en virtud de la ley del arcano (aún difundida en Oriente) y otras más. Para Roma, en cambio, la anáfora de Addai y Mari es válida -aunque carezca de la fórmula consecratoria- porque es antiquísima. Eso es “ecuménicamente correcto”, pero ¿es la verdad?. [cf. sì sì no no 121 de Agosto-Septiembre 2002, ed. Española ;N. del E.]

Tomado de: http://sisinono.blogia.com

sábado, 20 de noviembre de 2010

La Gran Ramera y el invento protestante de que representa a la Iglesia Católica, Verdadera Iglesia de Cristo


Entiendiendo que hacen la pregunta de buena fe pero influenciados por la propaganda anticatólica de... ya sabemos quienes.

Intentaremos probar bíblicamente que la Iglesia NO ES la gran ramera de Babilonia.


En primer lugar, la Biblia es una sola y debe entenderse COMO UN TODO, ARMONICAMENTE.

En ella no hay contradicción:

La ramera es descrita como una "gran ciudad" o un imperio poderoso. Una gran ciudad que se sienta sobre siete colinas

“Y la mujer que has visto es la Gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra". Apocalipsis 17,18.

Con solo leer ese versículo, ya los "profetas" anticatólicos están mal, porque la Iglesia NO ES una Ciudad, es una Institución.

El apocalipsis dice que la ramera está asentada sobre siete colinas ¿Dónde hay siete colinas?

Aqui todos miran...a Roma, pero OJO, siete colinas hay en dos partes: EN ROMA... Y EN JERUSALEN (Escopus, Nob, Monte de la Destrucción, Monte Sión, la colina situada al suroeste también llamada de este monte Sión, Monte Ofel y la Roca). Eso es geografía. Jerusalén era conocida en oriente como la ciudad de las siete colinas.

Es más, si buscas por internet las SIETE colinas de Roma te darás cuenta que la sede de la Iglesia Católica NO ESTÁ SENTADA O ASENTADA SOBRE LAS FAMOSAS SIETE COLINAS, porque las siete colinas están al ESTE del río Tíber, en tanto el Vaticano está al OESTE de dicho río.


Es el mismo libro del apocalipsis el que menciona claramente que la Gran Ciudad (La ramera) es aquella donde Jesús fue crucificado:

“Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.” Apocalipsis 11,8

La pregunta es para los expertos y bíblicos protestantes: ¿Jesús fue crucificado en Roma?... o en Jerusalen??


Además derrama la sangre de los santos y profetas

“y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados de la tierra” Apocalipsis 18,24.
“Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús. Y me asombré grandemente al verla” Apocalipsis 17,6.


¿¿¿Quién mataba a los profetas??? EL PROPIO JESÚS TE DA LA RESPUESTA en Lucas 13,34: "«¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!" Lucas 13,34.

¿Quien mató al Apóstol Santiago a Esteban? Jerusalén.
Jerusalén acusaba a los mártires y a los apóstoles de Sedición y Roma ejecutaba. Roma es pues, el poderso imperio pagano, la Bestia, que primero fornicó con Jerusalén, se alió con ella y luego la ODIÓ y DESTRUYÓ (Ap. 17,16), acabando con la ramera al destruir el Templo el año 70 D.C., el último vestigio que quedaba de la Antigua Alianza de Dios con Israel. Esto lo predijo Jesús cuando cargaba con la cruz, cuando les dijo a las mujeres que no lloraran por él, sino por sus hijos ya que cosas más terribles sucederían y NO PASARÍA DE ESA GENERACIÓN antes que ocurrieran (Mt. 24:34).

Si bien Jesús en Mateo 24 mezcla el fin del los tiempos con el fin del Templo, en ese pasaje específico, Jesús se refiere sólo a la destrucción del Templo, no al fin del mundo, porque sino tendríamos que admitir que se equivocó, ya que ESA GENERACIÓN pasó y el mundo no se acabó. Pero Esa generación SÍ sufrió el terrible "sitio de Jerusalén" ocurrida el 70 D.C. Por eso les dijo: váyanse a los campos etc.


Y Jesús se refirió a Jerusalén como la que mataba a los profetas, siendo absolutamente coherente con la Biblia que es armónica en todas sus partes, si lees a EZEQUIEL, ISAÍAS, JEREMIAS Y OSEAS verás que identifican a la PROSTITUTA, a la novia INFIEL, con JERUSALEN.


"Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones" Ezequiel 16,2
"Así dice el Señor Yahveh: Por haber prodigado tu bronce y descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todas tus abominables basuras, por la sangre de tus hijos que les has dado, por esto he aquí que yo voy a reunir a todos los amantes a quienes complaciste, a todos los que amaste y también a los que aborreciste; los voy a congregar de todas partes contra ti, y descubriré tu desnudez delante de ellos, para que vean toda tu desnudez" Ezequiel 16,36-37

"...te entregaré en sus manos, ellos arrasarán tu prostíbulo y demolerán tus alturas, te despojarán de tus vestidos, te arrancarán tus joyas y te dejarán completamente desnuda" Ezequiel 16,39

"te construiste un prostíbulo, te hiciste una altura en todas las plazas" Ezequiel 16,24

"Te prostituiste a los egipcios..." Ezequiel 16,26

"Luego, multiplicaste tus prostituciones en el país de los mercaderes, en Caldea..."Ezequiel 16,29

"¡Oh, qué débil era tu corazón - oráculo del Señor Yahveh - para cometer todas estas acciones, dignas de una prostituta descarada!" Ezequiel 16,30
ISAIAS:
"¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas". (Isa. 1:21)
JEREMIAS:
"Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera". (Jer. 2:20)
EZEQUIEL:
"Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre tí, dice Jehová el Señor. Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituíste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras". (Eze. 16: 14-15)
OSEAS:
"No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo". (Oseas 9:1)

Es Dios mismo quien reclama e identifica a Jerusalén como la que se ha prostituido con los reyes de la tierra y ha cometido abominaciones.

“A través de toda la Biblia, es a Israel a quien los profetas característicamente condenan como ramera. En consecuencia, cuando Juan trae juicio contra Israel por su rechazo de Cristo, la gran apostasía de todos los tiempos (comp. Mat. 21:33-45), él apropiadamente la llama "la gran ramera... la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra” (Apoc. 17:1, 5)”. Del libro “Días de Retribución” de David Chilton.



Bueno, hay un libro muy bueno que diría que es precursor en esta interpretación. El libro se llama "DIAS DE RETRIBUCIÓN" de David Chilton. Irónicamente él era PROTESTANTE.



lunes, 15 de noviembre de 2010

Reconstruir la Ciudad Católica - Monseñor Marcel Lefebvre


“Liberalismo, por tu culpa me estoy muriendo”, dice hoy la Iglesia en su agonía. Ella puede decir como Jesús a aquellos que venían a apresarlo: “Es vuestra hora y la potestad de las tinieblas” (San Lucas, 22, 53). La Iglesia está en Getsemaní, pero no morirá. Da la impresión de una ciudad ocupada por el enemigo, pero la resistencia a la secta liberal se organiza y se fortifica.

Vimos surgir esta secta en el siglo XVI de la rebelión protestante y luego transformarse en la instigadora de la Revolución. Los Papas, durante un siglo y medio de lucha sin tregua, han condenado los principios y los puntos de aplicación del liberalismo. A pesar de ello, la secta continuó su camino. Hemos asistido a su penetración en la Iglesia, bajo apariencia de un liberalismo aceptable, con la idea de conciliar a Jesucristo con la Revolución. Después, contemplamos estupefactos la intriga de la secta liberal por penetrar en la jerarquía católica. Vimos sus progresos hasta los más altos puestos y su triunfo en el Concilio Vaticano II. Hemos tenido Papas liberales... El primer Papa liberal, aquel que se reía de los “profetas de desgracia”, convocó al primer concilio liberal de la historia de la Iglesia. Las puertas del redil fueron abiertas y los lobos penetraron hasta la majada y degollaron las ovejas. Vino el segundo Papa liberal, el Papa de la doble faz, el Papa humanista; derribó el altar, abolió el Sacrificio, profanó el santuario (Daniel, 9, 27; San Mateo, 24, 15). Llegó finalmente el tercer Papa liberal, el Papa de los derechos del hombre, el Papa ecumenista, el Papa de las Religiones Unidas y se lavó las manos y cubrió sus ojos ante tantas ruinas, para no ver las llagas sangrientas de la Hija de Sión, las heridas mortales de la Esposa inmaculada de Jesucristo.

Por mi parte, no me resignaré; no asistiré a la agonía de mi Madre, la Santa Iglesia, con los brazos caídos. Ciertamente no comparto el optimismo beato de algunos sermones: “Vivimos una época magnifica. El Concilio ha sido una renovación extraordinaria. ¡Viva esta época de transformación cultural! Nuestra sociedad se caracteriza por el pluralismo religioso y la libre competencia ideológica. Sin duda, este «avance» de la historia va acompañado de algunas pérdidas: práctica religiosa nula, contestación de toda autoridad, los cristianos nuevamente en minoría. ¡Pero mirad cuántos beneficios! Los cristianos son la leva-dura escondida en la masa, el alma de la Ciudad pluralista, en gestación, vitalmente cristiana, son el motor de los ideales de un mundo nuevo que va surgiendo ¡más fraterno, más pacífico, más libre!”

Tal ceguera solo se explica como el cumplimiento de la profecía de San Pablo que habla de los apostatas de los últimos tiempos. Dios mismo, dice San Pablo, “les enviará poderes de engaño a fin de que ellos crean la mentira” (II Tesalonicenses, 2, 10-11). ¿Qué castigo más terrible puede haber que una jerarquía desorientada? Si damos crédito a Sor Lucia, eso es precisamente lo que Nuestra Señora ha anunciado en la tercera parte del Secreto de Fátima: la Iglesia y su jerarquía sufrirán una “desorientación diabólica” y, siempre según Sor Lucía, esta crisis corresponde a lo que el Apocalipsis nos dice sobre el combate de la Mujer contra el Dragón. Ahora bien, la Santísima Virgen nos asegura que al final de esta lucha “su Corazón Inmaculado triunfará”.

Comprenderéis entonces, por qué a pesar de todo no soy pesimista. La Santísima Virgen saldrá victoriosa. Ella vencerá la gran apostasía, fruto del liberalismo. ¡Una razón para no quedarnos de brazos cruzados! Debemos luchar más que nunca por el Reino Social de Nuestro Señor Jesucristo. En este combate, no estamos solos; tenemos con nosotros a todos los Papas hasta Pío XII inclusive. Todos ellos combatieron el liberalismo para res-guardar la Iglesia. Dios no ha permitido que lo lograran, ¡pero eso no es una razón para rendir las armas! Es necesario resistir. Es necesario construir mientras otros destruyen. Es necesario reedificar las ciudadelas derrumbadas, reconstruir los bastiones de la fe. Primero el santo Sacrificio de la Misa de siempre, forjador de santos. Luego nuestras capillas que son verdaderamente nuestras parroquias, los monasterios, las familias numerosas, las escuelas católicas, las empresas fieles a la doctrina social de la Iglesia, los hombres políticos decididos a hacer la política de Jesucristo. Debemos restaurar un conjunto de costumbres, vida social y reflejos cristianos, con la amplitud y duración que Dios disponga. ¡Lo único que sé, la fe nos lo enseña, es que Nuestro Señor Jesucristo debe reinar en este mundo, ahora y no solamente al fin del mundo (Lo que induce a suponer la liturgia conciliar al postergar simbólicamente la fiesta de Cristo Rey al último domingo del ciclo litúrgico), tal como quisieron los liberales!

Mientras ellos destruyen, nosotros tenemos la felicidad de construir. Felicidad mayor aún, porque generaciones de jóvenes sacerdotes participan con celo en esta tarea de reconstrucción de la Iglesia para la salvación de las almas.

¡Padre Nuestro, venga a nosotros Tu Reino!

¡Viva Cristo Rey!

¡Espíritu Santo llena los corazones de tus fieles!

¡Oh María, te pertenecemos, reina pues en nosotros!

(Tomado de su libro “Le destronaron”, capítulo XXXIV)

lunes, 25 de octubre de 2010

La Comunión de los Santos: Perspectiva Bíblica


El Cuerpo Místico de Cristo, de acuerdo al Catolicismo y a la Tradición Universal Cristiana antes de la llegada le Protestantismo en 1517, tiene tres niveles de existencia, y comunicación y cooperación ( en diferentes grados ) ocurre entre todos ellos. Los que se encuentran en la tierra invocan las oraciones de los santos en el cielo, les dan honor como Cristianos glorificados y buscan imitarlos. También piden por las almas en el purgatorio. Los que se encuentran en el cielo piden por los santos en la tierra y en el purgatorio. Aquellos en purgatorio pueden invocar a los santos en el cielo y piden por nosotros que luchamos contra el mundo, la carne y el diablo. Los protestantes se inclinan a pensar que no existe evidencia Bíblica para la Comunión de los Santos, pero este no es el caso.

1) Los "Apócrifos" quizás la mas clara prueba para esta doctrina existe en los libros conocidos para los Protestantes como los "Apócrifos" (llamados "Deutero-canónicos" por los Católicos), los cuales los Protestantes quitaron de la Biblia (la primera vez que esto ocurre en la historia de la Cristiandad). En 2 Macabeos 15:11-16 El profeta Jeremías pide por los Judíos siglos después de su muerte (compare Jer 15:1), junto al sumo sacerdote Onias también ya muerto. Igualmente, Tobías 12:1-22 (especialmente 12,15) presenta a el ángel Rafael como uno de los "siete ángeles, que presentan las oraciones de los santos." Tobías 12:15 es aparentemente mencionado en Ap 5:8 y 8:3-4, los cuales mencionan los "siete espíritus."

De cualquier manera, también en las Biblias Protestantes existen suficientes pruebas.:

2)Apocalipsis 1, 4 "Juan a la siete iglesias que se encuentran en Asia: Gracia {sea} a ustedes, y paz, de el que es, y que fue y que vendrá; y de los siete Espíritus que se encuentran delante de su trono."{cf. Ap 3: 1, 4: 5, 5:6}

Los siete ángeles participan con Dios al dar "gracia" y "paz", un principio anatema para los Protestantes. ciertos comentadores Protestantes, sabiendo aquí de cierta dificultad en su posición, buscan redefinir los "siete Espíritus" como el Espíritu Santo pero un chequeo con la concordancia mencionada arriba (incluyendo Tobías) hace esto imposible. Otros comentadores aceptan estos espíritus como los siete arcángeles de la angelología Judía, como realmente ellos parecen ser.

3)Apocalipsis 5:8 y 8:3-4 "Cuando tomo el libro, los cuatro Animales y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero, cada uno con una citara y copas de oro llenas de perfumes {son las oraciones de los santos}."

"Otro ángel vino y se puso delante del altar, con un incensario de oro; se le dieron muchos perfumes, para que los ofreciera, con las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que esta delante del trono. (4) El humo de los perfumes subió, con la oración de los santos, de la mano del ángel a la presencia de Dios."

Los santos (los 24 ancianos son usualmente identificados como los Cristianos fallecidos) y los ángeles ponen las oraciones de los Cristianos en la tierra a los pies de Dios; esto es, ellos estas pidiendo por nosotros y actuando como intercesores intermediarios. Esto es idéntico a la enseñanza Católica. Los Comentaristas Protestantes tienen dificultad para dar una versión diferente de lo que aquí esta ocurriendo. colando el mosquito, racionalizando y jalando de los pelos. Es cómico encontrar que constantemente esos comentaristas Protestante mantienen vehementemente que la perspectiva Católica no es definitivamente enseñada en ningún verso Bíblico en particular, mientras raramente ofrecen una explicación alternativa plausible o coherente! El Protestantismo acepta el superior conocimiento de los ángeles y su habilidad para entender e influenciar nuestros pensamientos (mire 1 Cor 4:9), pero ilógicamente niegan que podamos pedirles su ayuda, ya que ellos construyen una dualidad falsa donde la invocación de cualquier ser además de Dios es de alguna manera siempre y necesariamente idolatría. aquí, en estos pasajes, los santos en el cielo ejercen la misma función que los ángeles. Mas aun, si nosotros no podemos pedir a ningún tipo de ser por su intercesión, parecería que tampoco podríamos pedir unos por los otros, ya que la "invocación" de un santo o ángel significa simplemente pedirles que pidan a Dios, no como seres que son capaces de responder las oraciones por ellos mismos. El argumento Protestante, entonces, prueba demasiado y debe de ser descartado.

4)Apocalipsis 6:9-10"Cuando el cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los inmolados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que tenían que dar. (10) Gritaban con voz potente diciendo "Hasta cuando, Señor santo y veraz, dejaras de juzgar nuestra sangre sobre los habitantes de la tierrra?"" {cf. Zac. 1:12} Estos mártires es el cielo están expresando lo que es conocido como "oraciones imprecatorias", rogando a Dios juzgamiento de los malvados y la vindicación de los justos (e.g., mirar Salmo 35,69,79,109,139; Jer. 11:18 ss.; 15:15 ss.; 18:19 ss.; Jesús en Mt. 26:53). por lo tanto, los santos en el cielo están pidiendo por los Cristianos en la tierra, y, por extensión lógica, se les pueden pedir oraciones. Ellos tienen conocimiento de los eventos que pasan en la tierra (Heb. 12:1), y están mas concientes, sin duda son mas justos (Jas 5:16), y obviamente están mas cerca de Dios que nosotros.

Ellos no necesitan poseer omnisciencia para escuchar nuestras oraciones, solamente estar fuera del tiempo. Tiene el mismo sentido pedir sus oraciones que el pedírselas a cualquier persona en la tierra. En realidad, la oración en el cielo fue respondida por Dios quien sostiene el final de tiempo (8:1-5). Por lo tanto, si las oraciones de los Cristianos en el cielo son tan importantes en este caso, uno solo se puede imaginar su inmenso peso en el esquema global de las cosas.

5) Mateo 18:10 "tengan cuidado de no despreciar ni siquiera uno de estos pequeños; por que yo les digo, Que en el cielo sus ángeles siempre contemplan la cara de mi Padre que esta en cielo." La noción de que cada persona tiene su propio ángel de la guarda, quien tiene acceso directo a Dios, es fuertemente implicada. Si Jesús dijo que El podría haber pedido la asistencia de un ángel (Mt26:53) - y ciertamente El no lo estaría adorando por hacer esto - Entonces nosotros, que necesitamos su ayuda mas infinitamente que El, podemos hacer lo mismo sin necesariamente cometer idolatría (cualquier cosa se puede convertir en un ídolo si nosotros lo permitimos). Tampoco deberían los Protestantes comparar la Intersección de los Santos con la comunicación con espíritus diabólicos por medio de un médium u otras técnicas ocultistas. Esto no tiene sentido. La Comunión de los Santos no es nada mas que el reconocer que los Santos después de la muerte (y ángeles) están mas vivios que nosotros, consientes de lo que ocurre en la tierra, deseosos de ayudarnos, en posibilidad de pedir ayuda y asistirnos con sus oraciones e intercesión.

6) Santos Difuntos Aparecen en la Tierra para Interactuar con Humanos

No solamente no quiere Dios una prohibición de contacto entre los santos en el cielo y en la tierra, pero El mismo va al extremo de permitir, en diferentes ocasiones como se ha escrito en la Biblia, a santos fallecidos regresar a la tierra para este propósito! Estas son instancias aceptadas por Protestantes, pero solo dentro del Catolicismo sus implicaciones son desarrolladas completamente. Encontramos, por ejemplo, a Moisés y Elías apareciendo en el Monte de la Transfiguración para hablar con Jesús, mientras Pedro, Santiago y Juan estaban presentes (Mt 17:1-3 / Mc 9:30-31).

Igualmente, los dos "testigos" de Ap 11:3-13 son santos quienes han vuelto a la vida, de acuerdo a muchos comentadores a ser, de nuevo, Moisés y Elías, y para otros, Enoc y Elías. En tercer lugar, el profeta Samuel (no solamente un demonio suplantándolo) aparece en 1 Sam 28:7-20, como la gran mayoría de los comentadores sostienen ( el libro "Deuterocanónico" Eclesiastés hace esto claramente 46:13,20 ). "Muchos cuerpos de los santos" salieron de sus tumbas después de la Resurrección de Jesús y fueron a Jerusalén, apareciendo a muchos (Mt 27:50-53). Finalmente Jeremías regresa a la tierra (2 Macabeos 15:13-16).

Todos estos acontecimientos implican a personajes mucho después de muertos ( opuestamente a otras resurrecciones como la de Lázaro y la Hija de Jairo ), y derrumban la noción Protestante de que existe un incruzable espacio entre el cielo y la tierra - una especie de "Muro de Berlín." No existe dicho obstáculo, de acuerdo con la Biblia, porque solamente existe una Iglesia y un Cuerpo Místico de Cristo, y la muerte no puede afectar la comunicación entre sus miembros en cualquiera de sus estados. Es interesante notar que Moisés y Samuel, quienes aparecen juntos en tres de los cinco ejemplos mencionados, son reconocidos entre Judíos y Cristianos por su poderosa intercesión (Ex32:11-12; 1 Sam 7:9; Sal 99:6; Jer 15:1 - implicando oraciones después de muertos ). En todos los casos, bastante comunicación se lleva acabo con gente en la tierra. Samuel habla a Saúl y Saúl contesta; Pedro, Santiago y Juan pudieron haber escuchado a Moisés y a Elías hablando con Jesús (esto no es claro); los dos testigos profetizan por tres años y medio (obviamente incluyendo conversación), los santos resucitados de Mt 27 "aparecieron a muchos" presuntamente hablando con ellos como lo hizo Jesús en sus apariciones después de la Resurrección; y Jeremías hablo con Judas Macabeo.

A la luz de estos hechos Bíblicos, como alguien podría asegurar que Dios prohíbe esta interacción, permitiendo solamente la del hombre con Dios, y hombre con hombre en la tierra? fácilmente Dios no habría permitido ninguno de estos acontecimientos si estos fueran realmente "contrarios a la única mediación de Jesucristo." En conclusión, encontramos, entonces, que todos los elementos de la doctrina Católica de la Comunión de los Santos se encuentran sin duda en la Biblia, y no solo en los libros Deutero-canónicos, para ser vistos por todos.

7) La Veneración de los Santos Devociones a ángeles y santos no mas interfieren y corrompen la Gloria incomunicable del Dios Eterno y Creador que el amor que les tenemos a nuestros amigos y familiares. Un tierno y sano apego a los santos dará expresión a los sentimientos en el lenguaje hiperbólico, al igual que los enamorados se pulen en la elocuencia de los románticos halagos que se profesan el uno al otro, nunca intentando literalmente adorar al objeto de amor y cariño.

Si honramos la memoria de héroes políticos (e.g., Jefferson, Lincoln) con estatuas, y a héroes de guerra con monumentos (e.g., El Memorial de Vietnam), porque no podemos honrar a los grandes santos Cristianos y a los altamente justos hombres y mujeres del Antiguo Testamento? Nos referimos a los jueces como "Su Señoría" y se nos ordena "honras a tu madre y a tu padre" en los Diez Mandamientos.

8) Los santos aun están vivos y son capaces de influenciarnos y asistirnos.

Por los tanto, la Veneración de los Santos es mas que meramente inspiración mental(aunque incluye ese especto también). Dios de alguna manera eleva hacia su interior toda la creación y `vive en El,' `se mueve' en El, y en El `es'(cf. Hechos17:28). La veneración dada a los ángeles y santos es esencialmente diferente de la adoración que se le ofrece a Dios. A Dios solamente le pertenece la adoración de toda la humanidad. Pero la Gloria de dios es reflejada en sus hijos. ellos son gotas de rocío en las cuales los rayos del sol son reflejados. Ellos son venerados por que Dios esta presente en ellos. Un coherente sustento Bíblico para la Veneración de los Santos puede ser encontrada en las cartas Paulinas donde el Apóstol exhorta a sus seguidores a "imitarle" (1Cor4:16; Fil3:17, 2 Tes3:7-9) como El, a su vez, imita a Jesucristo(1cor 11:1; ! Tes 1:6). También se nos dice que honremos e imitemos a los "héroes de la fe" en Heb 6:12 y cap. 11, y que meditemos en los ejemplos de los profetas y Job, quien soporto el sufrimiento (Snt 5:10-11). Se ha dicho que el pintor es mas honrado cuando su obra maestra es alabada, porque el sabe que dicha alabanza se refleja en El mismo (mire 2Cor 3:18).

9)Sumario de Evidencias Bíblicas


A. Oraciones por los Muertos


Tob 12:12; 2 Mcc 12:39-45; 1 Cor 15:29; 2 Tim 1:16-18.


B. Los Santos Difuntos están Concientes de lo que Ocurre en la Tierra

Mt 22:30 w/ Lc 15:7,10 y 1 Cor 4:9; Heb 12:1.


C. Los Santos Difuntos Interceden por los que están en la Tierra

Jer 5:1; 2 Mcc 15:14; Ap 6:9-10.


D. intercesión Mediadora de los Santos y ángeles

Tob 12:12-15; Ap 5:8 y 8:3-4.


E. Santos Difuntos Aparecen en la Tierra para Interactuar con Humanos

1 Sam 28:12-15 con Eclesiastés 46:20; 2 Mcc 15:13-16; Mt 17:1-3 y

27:50-53; Ap 11:3


F. ángeles de la Guarda

Sal 34:7; 91:11; Mt 18:10; Hechos 12:15; Heb 1:14.


G. Los ángeles Saben de Nuestro Pensamientos

Lc 15:10; 1 Cor 4:9.


H. Los ángeles Participan Dando la Gracia de Dios

Ap 1:4



Escrito en 1995 por Dave Armstrong. Este articulo fue publicado en The Catholic Answer, Nov/Dec 1998.

lunes, 11 de octubre de 2010

La Ramera del Apocalipsis, la Gran Babilonia


El Apocalipsis es un libro cargado de símbolos que no son fáciles de entender. Lo que sí es fácil es caer en la tentación de manipularlos para justificar cualquier opinión y para atacar al "enemigo". De esta manera algunos han querido interpretar que la Iglesia Católica es la ramera y la Gran Babilonia del libro del Apocalipsis. Utilizan principalmente el Ap 17.

"La Gran Babilonia" (v.5) es la gran ciudad del destierro de Israel en tiempos del Rey Nabucodonosor. Simboliza el poder pagano y la tribulación del Pueblo de Dios.

¿Roma?

Cuando San Juan escribió el Apocalipsis Roma era el poder pagano que oprimía al pueblo de Dios. Este pueblo es la Iglesia que ya estaba presente tanto en la ciudad de Roma como en muchas otras ciudades del imperio. Roma era una ciudad impresionante por sus riquezas y sus desenfrenos: "La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas; llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también las impurezas de su prostitución." (v.4)

Siguiendo esta hipótesis, Roma sería la ramera porque "con ella fornicaron los reyes de la tierra" (v.2). Estos reyes, como Herodes, se prostituían con ella para obtener poder sobre alguna provincia del imperio. Otras referencias también se aplican a Roma: "se sienta sobre grandes aguas" (v.1), alusión a su dominio del mar Mediterráneo, considerado como el principal mar del mundo. Las siete cabezas de la bestia son “siete colinas” (v.9). Roma está asentada sobre siete colinas: Palatino, Capitolino, Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio y Aventino.

¿Jerusalén?

San Juan no especifica cual es la "Gran Ciudad". Podría también referirse a Jerusalén, ya que, mientras en Occidente “la ciudad de las siete colinas” se refería a Roma, en la cultura oriental a la que pertenece San Juan, Jerusalén era conocida como “la ciudad de las siete colinas” (Pirke de-Rabbi Eliezer, Sección 10). Estas colinas son: 1- "Escopus", 2-"Nob", 3-“el Monte de la Corrupción” o “el Monte de la Ofensa” o “el Monte de la Destrucción” (2 Reyes 23,13), 4- El original “monte Sión”, 5-la colina Suroeste también llamada "Monte Sión", 6- el "Monte Ofel", y 7- “La Roca” donde se construyó la fortaleza “Antonia”. El número siete significa perfección. En los capítulos 15 y 16 del Ap. leímos sobre las siete plagas, las siete copas, los siete ángeles...

Otros pasajes del Apocalipsis también se refieren a Jerusalén como la Gran Ciudad en forma condenatoria:

Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado. -Apocalipsis 11,8

La ciudad donde "también su Señor fue crucificado" no puede ser sino Jerusalén. También en Jerusalén la persecución de la Iglesia ocurría bajo la autoridad de Roma. Allí la ramera cometió las mas grandes abominaciones: la crucifixión del Redentor, la destrucción del Templo.

San Juan no especificó cual era la ciudad, quizás porque en realidad el mensaje se aplica a la dos ciudades y se puede aplicar también a otras: El mundo lucha contra la Iglesia. Esta sufre pero prevalecerá. Sus mártires y santos son sus frutos.

La Iglesia de Roma y la ramera o Gran Babilonia

Los títulos de ramera y Gran Babilonia, lejos de referirse a la Iglesia, identifican a sus enemigos. La Iglesia está en oposición a la ramera y sufre martirio en sus manos. El Apocalipsis honra a la Iglesia por su fidelidad al Señor hasta dar su sangre en esta lucha.

"Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús. Y me asombré grandemente al verla" Apocalipsis 17,6.

Hay un paralelo con la antigua Babilonia donde los judíos Sadrac, Mesac, Abegnego y Daniel se mantuvieron fieles ante la amenaza del martirio. Ahora es la Iglesia la que sufre en sus mártires.

San Juan escribe en el año 95 AD, cuando Domiciano perseguía ferozmente a la Iglesia. En el Apocalipsis presenta a la ramera asesina que lucha contra la Iglesia fiel que padece su persecución. Se trata de una oposición entre el mal (la ramera) y el bien (la Iglesia fiel). La "Gran Babilonia" nos recuerda al sufrimiento de Israel en el AT. Nos encontramos entonces ante un paralelo entre Israel, víctima del poder de Babilonia y la Iglesia, víctima del poder de Roma.

Pero hay también diferencias. Mientras Israel, después de la opresión en Babilonia, debe regresar a Jerusalén, la Iglesia, con el poder de Jesucristo, esta destinada a prevalecer sobre Roma (Babilonia) y desde allí ha de propagar el Evangelio por el mundo entero. La Iglesia tiene su sede en Roma pero es "católica": universal.

Es cierto que en Roma (que representa al mundo) no ha cesado de existir pecado. Está todavía dándose la lucha entre la ramera y la Iglesia. Es cierto también que el pecado del mundo contamina incluso a los miembros de la Iglesia. No estamos todavía en la Nueva Jerusalén (el cielo). Jesús advirtió que la cizaña crecería con el trigo y no sería arrancada hasta el fin del mundo.

En la visión Bíblica, los fieles viven una alianza de amor con Dios, un matrimonio místico. La infidelidad a Dios es por tanto un acto de mujer ramera, de prostituta. El Apocalipsis es una advertencia a los cristianos de no caer en esa infidelidad. Desde el principio, en la Iglesia hay santos pero también hay quienes se han pasado al bando de la ramera, actuando con infidelidad. En medio de esta lucha, la Iglesia continúa propagando el Reino de Dios y los que abren su corazón reciben la gracia. El Apocalipsis presenta a los santos y mártires como testimonio y fruto de la Iglesia que da nueva vida. En todos los siglos la Iglesia ha dado este fruto de santidad que continuará hasta la segunda venida del Señor.

Este mensaje corresponde al Evangelio. Los cristianos estamos llamados a la santidad, a ser la sal de la tierra y luz del mundo. La Iglesia es como el grano de mostaza, pequeñito pero que crece y es capaz de prevalecer. Así la Iglesia prevalece sobre el imperio y crece hasta llegar a los confines de la tierra.

Es indiscutible que cuando San Juan escribió el Apocalipsis, ya la Iglesia estaba establecida en Roma.

1- San Pedro, cabeza visible de la Iglesia, había escrito:

"Os saluda la que está en Babilonia, elegida como vosotros, así como mi hijo Marcos"
-1 Pedro 5,13

¿Quien es la que está en Babilonia y saluda? La Iglesia de Roma. Es de notar también que en esta cita de la Biblia San Pedro llama a Marcos "mi hijo", haciendo referencia a la paternidad espiritual de Pedro.

2- San Pablo también había ya escrito su Carta a los Romanos

3- La Iglesia de Roma había ya sido coronada con el martirio de San Pedro y San Pablo. También en Roma habían muerto ya los primeros sucesores de Pedro (Ver: Lino, 67-76 y Cleto, 76-88, Papas >>>).

Por otra parte, el Vaticano, sede de la Iglesia Católica, no ocupa ninguna de las siete colinas de Roma (v.9), ya que se encuentra al occidente del río Tiber, mientras la antigua Roma con sus colinas esta al este del río.

Quienes interpretan a la ramera como si fuese la Iglesia católica no tienen el mas mínimo fundamento bíblico. Caen en una interpretación arbitraria de Lutero, siglo XVI, para justificar su ruptura con la Iglesia. Es interesante notar que el mismo Lutero rechazó el libro del Apocalipsis:

“…A mi parecer [el libro del Apocalipsis] no tiene ningún signo de carácter apostólico o profético…cada quien puede formar su propio juicio acerca de este libro; yo personalmente siento antipatía por él, y eso para mi es razón suficiente para rechazarlo.”
-Sammtliche Werke, 63, pp. 169-170

Si bien hemos visto que sería absurdo interpretar el Apocalipsis para condenar a la Iglesia de su época como ramera, sería igualmente absurdo interpretar una condena contra la Iglesia en los siglos posteriores, ya que se trata de la misma Iglesia y la misma lucha. Mas bien el texto continua siendo una valiosa enseñanza que nos anima a mantenernos fieles a la Iglesia en medio de los ataques que no cesan. Es una advertencia muy actual.

Ante los ataques contra los que se mantienen fieles a la Iglesia fundada por Cristo y ante los abusos de interpretación de los textos bíblicos, es importante atender a lo que el mismo capítulo nos exhorta:

"Aquí es donde se requiere inteligencia, tener sabiduría"
Ap. 17,9

Apocalipsis 17

(1) Entonces vino uno de los siete Angeles que llevaban las siete copas y me habló: «Ven, que te voy a mostrar el juicio de la célebre Ramera, que se sienta sobre grandes aguas,
(2) con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución.»
(3) Me trasladó en espíritu al desierto. Y vi una mujer, sentada sobre una Bestia de color escarlata, cubierta de títulos blasfemos; la Bestia tenía siete cabezas y diez cuernos.
(4) La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas; llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también las impurezas de su prostitución,
(5) y en su frente un nombre escrito - un misterio -: «La Gran Babilonia, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.»
(6) Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús. Y me asombré grandemente al verla;
(7) pero el Angel me dijo: «¿Por qué te asombras? Voy a explicarte el misterio de la mujer y de la Bestia que la lleva, la que tiene siete cabezas y diez cuernos.
(8) «La Bestia que has visto, era y ya no es; y va a subir del Abismo pero camina hacia su destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo nombre no fue inscrito desde la creación del mundo en el libro de la vida, se maravillarán al ver que la Bestia era y ya no es, pero que reaparecerá.
(9) Aquí es donde se requiere inteligencia, tener sabiduría. Las siete cabezas son siete colinas sobre las que se asienta la mujer.

Padre Jordi Rivero

domingo, 3 de octubre de 2010

Diferencia de libros entre la Biblia católica y protestante


DESARROLLO DEL CANON DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS

¿Quién estableció la lista de los libros que forman parte de la Biblia?
¿Por qué reconocemos el Evangelio de Juan y no el de Judas?

Veamos un poco de historia...

Por el año 605 Antes de Cristo, el Pueblo de Israel sufrió una dispersión o, como se le conoce bíblicamente, una "diáspora". El rey Nabucodonosor conquistó Jerusalén y llevó a los israelitas cautivos a Babilonia, comenzando la "Cautividad de Babilonia” (cf. 2 Reyes 24,12 y 2 Reyes 25,1).

Pero no todos los israelitas fueron llevados cautivos, un "resto" quedó en Israel (cf. 2 Reyes 25,12; 2 Reyes 25,22; Jeremías 40,11; Ezequiel 33,27). También un número de Israelitas no fueron cautivos a Babilonia sino que fueron a Egipto (cf. 2 Reyes 25,26; Jeremías 42,14; Jeremías 43,7).

El rey Ciro de Persia conquistó Babilonia (cf. 2 Crónicas 36,20; 2 Crónicas 36,23) y dio la libertad a los israelitas de regresar a Israel, terminando así su esclavitud. Algunos regresaron a Palestina (cf. Esdras 1,5; 7,28 y Nehemías 2,11) pero otros se fueron a Egipto, estableciéndose, en su mayoría, en la ciudad de Alejandría (fundada por Alejandro Magno en el 322 a.C, que contaba con la biblioteca más importante del mundo en esa época). Así que los judíos estaban disgregados aun después del fin del cautiverio, unos en Palestina y otros en la diáspora, sobre todo en Alejandría. En el tiempo de los Macabeos había mas judíos en Alejandría que en la misma Palestina (cf. 1 Macabeos 1,1)

La Traducción de los Setenta (Septuagésima)

En el siglo III antes de Cristo, la lengua principal de Alejandría, como en la mayor parte del mundo civilizado, era el griego. El hebreo cada vez se hablaba menos, aun entre los judíos (Jesús y sus contemporáneos en Palestina hablaban arameo)Por eso había una gran necesidad de una traducción griega de las Sagradas Escrituras.

La historia relata que Demetrio de Faleron, el bibliotecario de Plotomeo II (285-246 a.C.), quería unas copias de la Ley Judía para la Biblioteca de Alejandría. La traducción se realizó a inicios del siglo tercero a.C. y se llamó la Traducción de los Setenta (por el número de traductores que trabajaron en la obra). Comenzando con la Torá, tradujeron todas las Sagradas Escrituras, es decir todo lo que es hoy conocido por los católicos como el Antiguo Testamento. Introdujeron también una nueva organización e incluyeron Libros Sagrados que, por ser más recientes, no estaban en los antiguos cánones pero eran generalmente reconocidos como sagrados por los judíos. Se trata de siete libros, llamados hoy deuterocanónicos.

El canon de los Setenta (Septuagésima) contiene los textos originales de algunos de los deuterocanónicos (Sabiduría y 2 Macabeos) y la base canónica de otros, ya sea en parte (Ester, Daniel y Sirac) o completamente (Tobit, Judit, Baruc y 1 Macabeos).

El canon de la Septuagésima (Alejandrino) es el que usaba Jesucristo y los Apóstoles

El canon de Alejandrino, con los siete libros deuterocanónicos, era el más usado por los judíos en la era Apostólica. Este canon es el utilizado por Cristo y los escritores del Nuevo Testamento. 300 de las 350 referencias al Antiguo Testamento que se hacen en el Nuevo Testamento son tomadas de la versión alejandrina. Por eso no hay duda de que la Iglesia apostólica del primer siglo aceptó los libros deuterocanónicos como parte de su canon (libros reconocidos como Palabra de Dios). Por ejemplo, Orígenes, Padre de la Iglesia (+254), afirmó que los cristianos usaban estos libros aunque algunos líderes judíos no los aceptaban oficialmente.

Los judíos establecen un nuevo canon después Cristo

Al final del primer siglo de la era cristiana, una escuela judía hizo un nuevo canon hebreo en la ciudad de Jamnia, en Palestina. Ellos querían cerrar el período de revelación siglos antes de la venida de Jesús, buscando así distanciarse del cristianismo. Por eso cerraron el canon con los profetas Esdras (458 a.C.), Nehemías (445 a.C.), y Malaquías (433 a.C.). Por lo tanto dejaron fuera del canon los últimos siete libros reconocidos por el canon de Alejandrino.

Pero en realidad no hubo un "silencio bíblico" (una ausencia de Revelación) en los siglos precedentes al nacimiento de Jesús. Aquella era la última etapa de revelación antes de la venida del Mesías. Los judíos reconocían el canon alejandrino en tiempo de Jesús. Por eso la Iglesia siguió reconociéndolo.

De esta forma surgieron dos principales cánones del Antiguo Testamento:

1: El canon Alejandrino: Reconocido por los judíos en la traducción de los Setenta al griego. Este canon es el más utilizado por los judíos de tiempo de Cristo y por los autores del Nuevo Testamento. Este canon contiene los libros "deuterocanónicos" y es el reconocido por la Iglesia Católica.

2: El canon de Jamnia: Establecido por judíos que rechazaron el cristianismo y por lo tanto quisieron distanciar el período de revelación del tiempo de Jesús. Por eso rechazaron los últimos 7 libros reconocidos por el canon alejandrino.

XV siglos después de Cristo, Lutero rechaza el canon establecido por la Iglesia primitiva y adopta el canon de Jamnia. Este es el canon que aceptan los Protestantes.

La Vulgata de San Jerónimo

La primera traducción de la Biblia al latín fue hecha por San Jerónimo y se llamó la "Vulgata" (año 383 AD). El latín era para entonces el idioma común en el mundo Mediterráneo. San Jerónimo en un principio tradujo del texto hebreo del canon de Palestina. Por eso no tenía los libros deuterocanónicos. Esto produjo una polémica entre los cristianos de aquel tiempo. En defensa de su traducción, San Jerónimo escribió: "Ad Pachmmachium de optimo genere interpretandi", la cual es el primer tratado acerca del arte de traducir. Por eso se le considera el padre de esta disciplina. Ahí explica, entre otras cosas, el motivo por el cual considera mejor traducir directo del hebreo. San Jerónimo no rechazó los libros deuterocanónicos. La Iglesia aceptó su traducción con la inclusión de los libros deuterocanónicos. Por eso la Biblia Vulgata tiene los 46 libros.

La Iglesia establece el Canon de la Biblia

Es importante entender que la Iglesia fundada por Cristo precede al Nuevo Testamento. Es la Iglesia la autoridad que establece el canon de la Biblia y su correcta interpretación y no al revés, como creen algunos Protestantes. Cuando en el N.T. habla de las "Escrituras" se refiere al A.T. El nombre de "Nuevo Testamento" no se usó hasta el siglo II.

Con el tiempo, un creciente número de libros se presentaban como sagrados y causaban controversia. Entre ellos muchos eran de influencia gnóstica. Por otra parte, algunos, como los seguidores de Marción, rechazaban libros generalmente reconocidos por los Padres. La Iglesia, con la autoridad Apostólica que Cristo le dio, definió la lista (canon) de los Libros Sagrados de la Biblia.

Los concilios de la Iglesia Católica - el Concilio de Hipo, en el año 393 A.D. y el Concilio de Cartago, en el año 397 y 419 A.D., ambos en el norte de África - confirmaron el canon Alejandrino (con 46 libros para el Antiguo Testamento) y también fijaron el canon del Nuevo Testamento con 27 libros.

Para reconocer los libros del Nuevo Testamento los Padres utilizaron tres criterios:
1- que fuesen escritos por un Apóstol o su discípulo.
2- que se utilizara en la liturgia de las iglesias Apostólicas. Ej. Roma, Corintio, Jerusalén, Antioquía, etc.
3- que estuviera en conformidad con la fe Católica recibida de los Apóstoles.

Al no satisfacer estos criterios, algunos evangelios atribuidos a los Apóstoles (ej. Ev. de Tomás, Ev. de Pedro) fueron considerados falsos por la Iglesia y rechazados. Por otra parte fueron aceptados libros (ej. Evangelio de San Juan y Apocalipsis) que por largo tiempo habían sido controversiales por el atractivo que ejercen en grupos sectarios y milenaristas.

La carta del Papa S. Inocencio I en el 405, oficialmente recoge el canon ya fijo de 46 libros del A.T. y los 27 del N.T. El Concilio de Florencia (1442) confirmó una vez más el canon, como lo hizo también el Concilio de Trento.

A la Biblia Protestante le faltan libros

En el 1534, Martín Lutero tradujo la Biblia al alemán. Pero rechazó los últimos siete libros del A.T. porque estos contradecían sus nuevas doctrinas. Por ejemplo, al quitar los libros de Macabeos, le fue mas fácil negar el purgatorio ya que 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto que existe una purificación después de la muerte. Lutero dice que Macabeos no pertenece a la Biblia. Sin embargo Hebreos 11,35 (Nuevo Testamento) hace referencia a 2 Macabeos: "Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor". Los únicos en el Antiguo Testamento a quienes se aplica este pasaje es a los mártires macabeos, que fueron torturados por conseguir la resurrección (2 Mac. 7:11, 14, 23, 29, 36).

¡Lutero consideró conveniente optar por el canon de Jamnia que los judíos habían establecido para distanciarse del cristianismo!. Lo prefirió a pesar que le faltaban libros que Jesús, los Apóstoles y la Iglesia desde el principio habían reconocido (ver arriba). Agrupó los libros que quitó de la Biblia bajo el título de "apócrifos", señalando: "estos son libros que no se tienen por iguales a las Sagradas Escrituras y sin embargo son útiles y buenos para leer".

Lamentablemente Lutero propagó sus errores junto con su rebelión. Por esa razón a la Biblia Protestante le faltan 7 libros del AT. Los consideran libros que ellos llaman "apócrifos".

* Tobías
* Judit
* Ester (protocanónico con partes deuterocanónicas)
* Daniel (protocanónico con partes deuterocanónicas)
* I Macabeos
* II Macabeos
* Sabiduría
* Eclesiástico (también llamado "Sirac")
* Baruc

Lutero no solo eliminó libros del Antiguo Testamento sino que quiso eliminar algunos del Nuevo Testamento e hizo cambios en el Nuevo Testamento para adaptarlo a su doctrina.

Martín Lutero había declarado que la persona se salva sólo por la fe (entendiendo la fe como una declaración legal), sin necesidad de poner la fe en práctica por medio de obras. Según él todas las doctrinas deben basarse solo en la Biblia, pero la Biblia según la acomoda e interpreta él. Por eso llegó incluso a añadir la palabra "solamente" después de la palabra "justificado" en su traducción alemana de Romanos 3, 28. También se refirió a la epístola de Santiago como epístola "de paja" porque esta enseña explícitamente: "Veis que por las obras se justifica el hombre y no sólo por la fe". (Ver: Fe y obras; Estado actual del diálogo Católico-Luterano al respecto)

Lutero además se tomó la libertad de separar los libros del Nuevo Testamento de la siguiente manera:

*

Libros sobre la obra de Dios para la salvación: Juan, Romanos, Gálatas, Efesios, I Pedro y I Juan
*

Otros libros canónicos: Mateo, Marcos, Lucas, Hechos, el resto de las cartas de Pablo, II Pedro y II de Juan
*

Los libros no canónicos: Hebreos, Santiago, Judas, Apocalipsis y libros del Antiguo Testamento.

Gracias a Dios, los Protestantes y Evangélicos tienen los mismos libros que los católicos en el Nuevo Testamento porque no aceptaron los cambios de Lutero para esta parte del canon. Pero se encuentran en una posición contradictoria: Reconocen el canon establecido por la Iglesia Católica para el Nuevo Testamento (los 27 libros que ellos tienen) pero no reconocen esa misma autoridad para el canon del A.T.

Es interesante notar que la Biblia Gutenberg, la primera Biblia impresa, es la Biblia latina (Vulgata), por lo tanto, contenía los 46 libros del canon alejandrino.

El reformador español, Casiodoro de Reina, respetó el canon católico de la Biblia en su traducción, la cual es considerada una joya de literatura. Pero luego Cipriano de Valera quitó los deuterocanónicos en su versión conocida como Reina-Valera.

Posición de la Iglesia Anglicana
Según los 39 Artículos de Religión de la Iglesia de Inglaterra (1563), los libros deuterocanónicos pueden ser leídos para "ejemplo de vida e instrucción de costumbres", pero no deben ser usados para "establecer ninguna doctrina" (Artículo VI). Consecuentemente, la Biblia, versión "King James" (1611) contenía estos libros entre el N.T. y el A.T. Pero Juan Lightfoot (1643) criticó este orden alegando que los "malditos apócrifos" pudiesen ser así vistos como un puente entre el A.T. y el N.T. La Confesión de Westminster (1647) decidió que estos libros, "al no ser de inspiración divina, no son parte del canon de las Escrituras y, por lo tanto, no son de ninguna autoridad de la Iglesia de Dios ni deben ser en ninguna forma aprobados o utilizados más que otros escritos humanos."

Los Concilios modernos confirman el Canon

La Iglesia Católica, fiel a la encomienda del Señor de enseñar la verdad y refutar los errores, definió solemnemente, en el Concilio de Trento, en el año 1563, el canon del Antiguo Testamento con 46 libros siguiendo la traducción griega que siempre habían utilizado los cristianos desde el tiempo apostólico. Enseñó que los libros deuterocanónicos deben ser tratados "con igual devoción y reverencia". Esto fue una confirmación de lo que la Iglesia siempre enseñó.

Esta enseñanza del Concilio de Trento fue una vez más confirmada por el Concilio Vaticano I y por el Concilio Vaticano II (Constitución Dogmática Dei Verbum sobre la Sagrada Escritura). El Catecismo de la Iglesia Católica reafirma la lista completa de los Libros Sagrados, incluyendo los deuterocanónicos.

La Biblia es un regalo del Señor, presentado como obra terminada a través de un largo proceso en el que el Espíritu Santo ha guiado a la Iglesia Católica a la plenitud de la verdad. Por la autoridad de la Iglesia se establece el canon definitivo.

Ante los que quieren introducir libros en el Canon, por ejemplo, el "Evangelio de Judas", los protestantes más conocedores han tenido que recurrir a la autoridad de la Iglesia Católica para declarar que el canon de las Escrituras ha sido fijado en los Concilios del siglo IV y no se puede cambiar.
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