domingo, 26 de julio de 2009

Elogio del pudor - José María Iraburu


¿Qué he de hacer, Señor?

Arrepentíos y creed en el Evangelio

La Palabra divina, cuando es recibida sinceramente, suscita en el hombre una voluntad incondicional de vivir a su luz. Pero, a veces, esa Palabra no concreta del todo los modos y maneras para vivir así. Por eso, después de las llamadas del Bautista a la conversión, el pueblo le pregunta: «¿qué tenemos que hacer, entonces?» (Lc 3,10). O Saulo, recién converso, le dice a Jesús: «¿qué he de hacer, Señor?» (Hch 22,10).

En el tema que nos ocupa, lo primero que se ha de hacer, sin duda, es creer: creer en el Evangelio del pudor. Los judios, en una ocasión, le preguntan a Jesús: «¿qué haremos para realizar las obras de Dios?». Y el Señor les contesta que lo primero que tienen que hacer es creer: «la obra de Dios es que creáis en aquel que Él ha enviado» (Jn 6,28-29). Sí, lo primero de todo es creer. Por ahí comenzó la predicación del Bautista: «arrepentíos y creed en el Evangelio» (Mc 1,15).



Criterios operativos de discernimiento

En segundo lugar, a la luz nueva de esa fe en que se ha creído, hay que revisar en concreto los diversos aspectos de la vida personal, también, claro está, en lo referente al pudor.

Y aquí no es posible, por supuesto, desde fuera, dar fórmulas concretas que permitan lograr discernimientos precisos en cuestiones relativas al pudor, con frecuencia muy complejas, y en las que hay que tener en cuenta una gran variedad de circunstancias. Pero sí se pueden dar, y con toda seguridad, aquellos criterios bíblicos y tradicionales que, con la oración de súplica y la gracia de Dios, podrán llevar a cualquier cristiano de buena voluntad a discernimientos verdaderos, ciertamente fieles al Espíritu Santo.

A quienes pidan, pues, criterios prácticos de discernimiento en las diversas cuestiones del pudor -modas, palabras y gestos, vestidos y costumbres, playas y piscinas, espectáculos y publicaciones- conviene decirles:

-Enteráos de que sois miembros de Cristo y de que no debéis someter a Cristo a costumbres y lugares, gestos y modas, que de ninguna manera son dignos de Él. Sabed igualmente que sois templos de la santísima Trinidad, y así como dentro de una iglesia no se os ocurriría cometer ciertas ligerezas, disculpables en un ambiente más profano, vosotros, conscientes de vuestra dignidad de templos consagrados, debéis guardar vuestros cuerpos en un gran pudor, digno de Jesús, de María, de José y de todos los santos.

-Aceptad en la fe que la desnudez, y aquello que, ciñendo o descubriendo el cuerpo, se aproxima a ella, ofende a Dios, es contrario a su voluntad, es pecado; material o formal, pero pecado. Sería imposible aquí tratar de señalar qué gestos, modos y modas ofenden el pudor cristiano. Sería vano derivar el tema a una «cuestión de centímetros», ni existe un metro o peso que mida la impudicia de un lugar, de un espectáculo o de un escrito. De acuerdo. Pero reconoced la verdad de ese principio -«creed en el Evangelio»- y atenéos a él. Si no aceptárais esa verdad, si os avergonzárais de una tradición católica de veinte siglos, eso significaría que preferís los criterios del mundo. Y ciertamente entonces, con toda seguridad, erraréis en vuestros discernimientos.

-Enteráos también de que, siendo cristianos, estáis destinados a la cruz, y que si no tomáis la cruz en vuestra vida diaria, también en las cosas referentes al pudor, no podréis seguir a Cristo. No acabarías de conocer la verdad de la vida cristiana, si no llegárais a descubrir su íntima dimensión penitencial. A una vida penitente estamos llamados todos, no solo los religiosos, también los laicos. .

Y en este sentido, convencéos de que el pudor, tal como está el mundo, tal como está incluso la costumbre de muchas familias cristianas, no puede hoy vivirse perfectamente sin una cruz que a veces puede ser bastante pesada; otras no tanto. En otras palabras: el que hoy no sufre cruz alguna a causa del pudor es que en esa cuestión no sigue a Cristo. No os engañéis, pues, pensando que podéis eludir la cruz con buena conciencia. Trataréis quizá de justificaros para ello con muchas razones, pero serán todas falsas.

Decidíos, pues, a llevar la cruz del pudor, que, como toda cruz, es fuente de resurrección y de gozo. Recordad siempre que a más cruz, más resurrección. A más penitencia, más alegría. No falla.

-Acabad de enteráos de que no sois del mundo, pues tampoco Cristo es del mundo (Jn 15,19; 17,14.16), y que de ningún modo habéis de sentiros «obligados» a los usos mundanos, cuando éstos se muestren inconciliables con el Espíritu que procede del Padre y del Hijo. Por tanto, ni en asuntos de pudor ni en ninguna otra cuestión, por muy laicos y seglares (seculares) que seáis, «no os configuréis a este siglo, sino, por el contrario, transformáos por la renovación de vuestra mente [a la luz del Evangelio y de la tradición de los santos], de modo que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto» (Rm 12,2).

El concilio Vaticano II dice que los laicos cristianos han de «tener presente que en cualquier asunto temporal deben guiarse por la conciencia cristiana» (GS 8b), y no por la inclinación de la carne, ni tampoco por la costumbre del mundo.

-Leed vidas de santos, y eso os ayudará a modelar vuestras vidas con una gran libertad respecto al mundo y con una ilimitada docilidad al Espíritu Santo. No haréis en muchos asuntos «las mismas cosas concretas» que ellos hicieron, pero sí obraréis según «su mismo espíritu», es decir, según el Espíritu Santo.

-Siendo seglares, recordad en las cuestiones del pudor el ejemplo de vuestros hermanos religiosos. Ellos son gente que vive una «vida consagrada», sí, pero vosotros también estáis vivís una «vida consagrada» a la Trinidad divina desde el bautismo. Ellos pretenden alcanzar la santidad, pero vosotros también. Ellos ponen los medios adecuados para tan alto fin, pero vosotros también habéis de ponerlos: serán los vuestros «otros medios», pero han de estar igualmente ordenados a ese «mismo fin», la santidad. Por tanto, aplicando todo esto a las cuestiones concretas del pudor, sea vuestro pudor total, como el de los religiosos, y tome formas no iguales, pero sí homogéneas con las que ellos eligen para sí, contrastando con el mundo todo lo que en cada circunstancia sea preciso.

-Tened en cuenta que estáis enviados a evangelizar el mundo, y que no debéis pretender solamente «libraros del mal» mundano o «no escandalizar». Mucho más alto es el fin de vuestra vocación. Mucho más atrevido y libre ha de ser vuestro intento, partiendo siempre de la originialidad infinita del Espíritu Santo. Tenéis, pues, que ser dentro del mundo luz que ilumina situaciones tenebrosas, y sal que preserva a la masa de la corrupción (Mt 5,13-14).

-Recordad las enseñanzas de Cristo sobre el escándalo. Y no penséis que por el hecho de que a veces vuestras conductas sean menos indecentes que las de otros, siendo éstos mayoría, ya por eso son decentes. Pueden seguir siendo ocasión de escándalo, aunque sea menor, y por eso pueden seguir pesando sobre ellas las terribles palabras del Señor: «¡ay de aquel por quien viniere el escándalo!» (Mt 18,7).

Pues bien, si seguís el conjunto de estos criterios con fidelidad y valentía, ciertamente que en todas las cuestiones del pudor, por obra del Espíritu Santo, acertaréis con discernimientos verdaderos y santos. La Inmaculada, la Llena-de-gracia os ayudará.



Final

Ya terminamos. Y es momento de que os diga yo con el Apóstol: «ojalá soportéis un poco de locura por mi parte. De hecho, ya me soportáis. Es que estoy yo celoso de vosotros con el celo de Dios, porque os he unido al único Esposo, Cristo, y a él quiero presentaros como una casta virgen» (2Cor 11,1-2).

Todos, laicos, sacerdotes y religiosos, hacemos nuestra aquella oración litúrgica:

«Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre, y cumplir cuanto en él se significa» (III lunes Pascua).

Finalmente, a todos nos dice el Señor: «el que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias» (Apoc 2,29). «No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado... El que pueda entender, que entienda» (Mt 19,11-12).

Bibliografía citada

P. Allard, El martirio, Madrid, Fax 1943; Ph. Ariès - G. Duby, Historia de la vida privada, vol 4, El individuo en la Europa feudal, Madrid, Taurus 1991; G. Bardy, La conversión al cristianismo durante los primeros siglos, Desclée de Brouwer 1961; J. Carcopino, La vie quotidienne à Rome à l’apogée de l’empire, Hachette 1972; R. de Vaux, Instituciones del Antiguo Testamento, Barcelona, Herder 1992; H. Dumaine, Bains, «Dictionnaire d’archéologie chrétienne et de liturgie», París 1925; H. Engelmann - G. Philipson, Scandinavie, París, Presses d’Ile de France 1957; J. M. Granero, Víctima. Vida de la Venerable María del Carmen González-Valerio y Sáenz de Heredia, Madrid 1984. J. M. Iraburu, El matrimonio en Cristo, Pamplona, Fund. GRATIS DATE 20002; De Cristo o del mundo, ib. 1997; Evangelio y utopía, ib. 1998; Juan Pablo II, El amor humano en el plan divino, Pamplona, Fund. GRATIS DATE 1999; E. Peterson, Teología del vestido, en Tratados teológicos, Madrid, Cristiandad 1966, 220-227; J. Rivera - J. M. Iraburu, anotación Hodiernismo, en Cuaderno de Espiritualidad 9, Burgos 1976, 45-48; Espiritualidad católica, Madrid 1982, 653-666; Síntesis de espiritualidad católica, Fundación GRATIS DATE, Pamplona 19995, 247-252; A. Royo Marín, Teología de la perfección cristiana, Madrid, BAC 114, 19947; A. Tanquerey, Compendio de Teología Ascética y Mística, París-Tournai-Roma, Desclée & Cía. 1930; Palabra, Madrid 19962; F. de Vizmanos, Las vírgenes cristianas, Madrid, BAC 45, 1949.

sábado, 25 de julio de 2009

Mi espada por Santiago - Manuel Fernández Espinosa


Ante los rumores de las medidas, luego desmentidos vista la presión popular, que había adoptado el Cabildo Catedralicio compostelano de hacer desaparecer la imagen de Santiago Matamoros de la vista de los fieles, alegando susceptibilidades propias del discurso "políticamente correcto", queremos con este aproche hacer un somero repaso histórico sobre la beligerante advocación del Patrono de las Españas y, señalando las hostilidades que ha desatado a lo largo de su historia. Sabiendo quiénes son sus enemigos, es de suponer quiénes son los que más se congratulan de su desaparición.

¿Quién es Santiago Matamoros? A pesar del apellido, tan políticamente incorrecto, se trata del mismo Apóstol Santiago bajo la faz y hechuras guerreadoras. Él es Santiago el Mayor, el de los Evangelios, hijo de Zebedeo y Salomé y hermano del joven Juan, el apóstol amado del Señor. Jesucristo llamó a ambos hermanos los "Boanerges" -los Hijos del Trueno-, por el celo que mostraron por la honra del Señor cuando pidieron que cayera fuego del cielo sobre una aldea que había impedido el paso a Jesús y a sus acompañantes. La madre de ambos siempre estaba alrededor de Cristo, pidiéndole que reservara a sus hijos elevados puestos de gloria en el Reino que estaba por venir. Jesucristo les preguntó si serían capaces de beber el cáliz y ellos contestaron: "possumus!" -¡podemos!.

La tradición sitúa a Santiago en la antigua Hispania, propagando el Evangelio. A las orillas del Ebro, en Cesaraugusta -Zaragoza-, se le apareció la Virgen María (que todavía vivía en este mundo sin haber sido asunta al cielo). Nuestra Señora le previno de los peligros que se cernían sobre el grupo de cristianos que él formaba, animándolo a seguir con su labor apostólica. Santiago siguió predicando hasta que decidió regresar a Jerusalén, donde fue martirizado. Según la venerable leyenda su cadáver fue trasladado por sus discípulos y depositado en Compostela -el campo de la estrella-, donde Europa lo continua venerando.

Ejecutoria del Celestial Caballero Santiago Matamoros.

La tradición del Matamoros se remonta al reinado de Ramiro I (muerto en 850) que sucedió en el trono de Asturias y León a su tío Alfonso el Casto (muerto en 842). Al fallecer su tío, los moros reclamaron el tributo de las cien doncellas (cincuenta hidalgas y cincuenta plebeyas) que tenían impuesto a los cristianos. Ramiro I que estaba en Bardulia (antiguo nombre de Castilla la Vieja) no quiso entregarles las cien doncellas y se encontró frente a frente con la morisma en Clavijo donde en la víspera de la batalla, según la tradición, se le aparece en sueños el Apóstol Santiago. Santiago le comunica que ha sido designado por Dios como Patrón de las Españas. Santiago anima a Ramiro al combate y le pide que lo invoque. Los cristianos dan batalla al grito de "¡Dios ayuda a Santiago!", y los moros son vencidos. Aquella gloriosa jornada de las armas cristianas será la fundación de la Orden de Santiago.

En la batalla de Hacinas entre el Conde Fernán González (muerto en 970) y el caudillo moro Almanzor aparece otra vez Santiago, que le dice al conde de Castilla: "¡Ferrando de Castiella, hoy te crece gran bando!". Las huestes de Fernán González vencen a los moros al grito de "¡Santiago y cierra!" (es la primera vez que se registra el que luego será grito famoso entre los cristianos peninsulares cuando entran en batalla; este grito de guerra viene a significar: Santiago y choquemos contra ellos).

Entre la leyenda y la historia, muchas serán las apariciones de Santiago en la historia bélica de España.

Los antiguos enemigos de su patronazgo guerrero.

Pero pronto se alzarán voces contra su patronato. El pionero será un peregrino helénico, de nombre Ostiano. El suceso será en vísperas de la conquista de Coimbra por el rey de Castilla Fernando I el Grande (muerto en 1065). Ostiano que había culminado su peregrinación a Santiago, escuchó de unos peregrinos comentar esta particular faceta del Apóstol a caballo y blandiendo espada, cosa que parece ser que lo escandalizó. El peregrino recriminó a los otros devotos que pintaran al santo como jinete y espadeador, diciéndoles así: "¡Amigos, no lo llaméis caballero sino pescador!". Por la noche, según cuenta la tradición repetida en las crónicas medievales, se le apareció en sueños el mismo Señor Santiago que calza espuela, vestido con ropas radiantes y portando en su mano unas llaves. El Apóstol, jovial, no sabemos si grave o socarrón, le dijo: "Ostiano, no dudes de mi caballería, que has de saber que soy caballero de mi Señor Jesucristo, ayudador de los cristianos contra los moros, y te digo más: con estas llaves que tengo en la mano, mañana domingo a hora de tercia, abriré las puertas de Coimbra y se la daré al Rey Don Fernando". Dicho esto, el Señor Santiago se montó en un caballo -no podía ser sino blanco, como reza el popular dicho-, de los corceles que pastan en los pradizales del cielo, y se fue al galope. Ostiano, el ecuménico e incrédulo escarmentado, comunicó al día siguiente la celestial aparición a las autoridades eclesiásticas. En la hora de tercia los moros de Coimbra sucumbían después de un prolongado asedio y las huestes de Fernando I el Grande entraban en gloria: en la mezquita, convertida en Catedral, fue armado caballero Rodrigo Díaz de Bibar, quien luego sería el Cid Campeador, junto a centenares de caballeros señalados. En Compostela se desconocía aquella buena nueva hasta que días después (en aquellos tiempos las noticias no llegaban tan pronto) los mensajeros refrendaron la revelación de Ostiano.

Los devotos de Santiago Apóstol no sólo tendrían que sufrir el escepticismo de algunos cristianos que negaban que el antiguo pescador de Palestina hubiera sido armado caballero celestial. En el siglo XVII las catedrales de Toledo, Santiago, Tarragona y Braga competían entre sí para alzarse con el Primado. Fue la sede de Toledo la que descargó un serio golpe sobre su rival, la de Santiago de Compostela, al negar la venida del Apóstol con un dudoso documento que se barajó para tal objeto: "Colección de Concilios".

Siglo XVII: La camarilla del Conde-Duque de Olivares..

Cuando en 1622 es canonizada Santa Teresa de Jesús, los defensores de la santa reformadora del Carmelo pretendieron elevar a la mística al título de patrona de España, relegando a Santiago Apóstol a un papel secundario. Esta iniciativa venía enturbiada por los intereses de los grupos de poder hebreos que como conversos pretendían reivindicar a la santa de Ávila, descendiente a su vez de conversos, como Patrona de España. La camarilla del Conde-Duque de Olivares, pariente él mismo de la mística abulense y caballero de la Orden de Calatrava diseñó toda la campaña para despojar a Santiago de su patronicio sobre España. Contra las maquinaciones de los conversos y la camarilla del Conde-Duque levantaría su voz hidalga D. Francisco de Quevedo y Villegas, caballero de la Orden de Santiago, que redactaría un opúsculo en que reivindicaba la legitimidad del patronazgo de Santiago por encima de cualquier otro santo patrocinio más moderno.

Los más modernos enemigos de Santiago.

Allá por los 80, el sacerdote P. José María Javierre escribía que ya era hora de: "Convertir al señor Santiago en un ciudadano normal que anda por las calles con su traje bien cortado. Un Santiago dispuesto a trabajar en la oficina y a votar cuando sea necesario". La intención expresa del P. Javierre era apear a Santiago de su caballo, despojándolo de sus atributos guerreros, sin reparar en que su atrevida pretensión dejaría huérfana a los españoles de uno de los simbólicos más ricos e identitarios de la Historia de España, el legendario Santo que intervenía en las batallas de los reinos cristianos de la Península con sus ángeles gladíferos, un mitologema capaz de movilizar a la Cristiandad hispánica para culminar felizmente la Reconquista.

Creemos que, aunque natural de Huesca, al P. Javierre no le tendrían que ser ajenos los textos de Blas Infante sobre Santiago Matamoros, sobre todo cuando este sacerdote ha coqueteado siempre con el incipiente andalucismo, sobre todo con el que levantaba la cabeza en la Transición.

Durante una visita de Blas Infante a Galicia -corría el año 1929-, y en el marco de un contexto de fraternidad nacionalista galleguista-andalucista, Blas Infante propondrá una sospechosa revisión histórica del mito de Santiago Matamoros. Y algo más que una revisión histórica, nos atrevemos a decir. Así nos lo cuenta el notario de Cantillana:

"Yo pedí a los compañeros de Galicia que, en cuanto España recobrase su libertad [se refiere a la futura II República española en que habían depositado sus esperanzas de emancipación buena parte de los nacionalistas centrífugos de todo el territorio nacional] celebraran una fiesta en la cual, como señal de amor y de reconocimiento de Andalucía, desmontaran a Santiago y le rompiesen la lanza. Así lo llegaron a prometer. ¿Es ya la hora, queridos hermanos de Galicia?" ("Pueblo Andaluz", 20 de junio de 1931).

El nacionalista gallego Castelao recogía jubiloso la invitación de su colega nacionalista, escribiendo: "O '¡Santiago y cierra España!' da cruzada -mais que española europea- contra os mouros, quer decir que Compostela foi a fonte das enerxías e dos ideaes que mantiveron a ofensiva... nós nada tiñamos que reconquistar porque nada perdéramos" ["El "¡Santiago y cierra España!" de la cruzada -más que española, europea- contra los moros, quiere decir que Compostela fue la fuente de las energías y de los ideales que mantuvieron la ofensiva... nosotros nada teníamos que reconquistar porque nada habíamos perdido" -como podemos comprobar, una postura muy solidaria para con el resto de España sojuzgada bajo la cimitarra sarracena. También cabe preguntarnos qué ideal de Andalucía alentaba Blas Infante cuando propuso la "degradación" militar de Santiago Matamoros; para esas fechas podemos decir que el "padre de la patria andaluza" (¿!?) había postergado el sueño de Tartessos y la Bética hispano-romana como referentes para reivindicar un "hecho diferencial" que hiciera de Andalucía una "nación" legitimada a su auto-determinación. Aquellas remotas Arcadias de la Historia de Andalucía habían cedido, para Blas Infante, ante el embrujo de un Al-Andalus cada vez más magnificado e idealizado; el mismo sueño andalusí que le permitió confraternizar, cuando peregrinó a Marruecos, con la jarcas rifeñas que degollaban soldaditos españoles en el norte de África por aquellos mismos años.]

El brasileño Américo Castro, padre del triculturalismo, escribirá en la misma línea que Blas Infante y Castelao: "Los beneficios bélicos de la acción del Apóstol en los campos de batalla engrandecieron a Castilla, no a Galicia. De ahí la impopularidad que goza entre los intelectuales gallegos [¿se refiere sólo a Castelao?] el mito de Santiago Matamoros". (Sobre el nombre y el quién de los españoles, Taurus, 1985, pág. 59).

La interpretación sobre la funcionalidad del mito de Santiago Matamoros también tendrá una versión trasatlántica en la obra soterrada de Blas Infante. Según su pedisecuo glosador Manuel Ruiz Romero: "La actuación de Castilla en el denominado Nuevo Continente no puede comprenderse sino como una extensión de su conducta frente a Al-Ándalus nazarí." En palabras de Blas Infante, todo pueblo conquistado por nuestros antepasados en América contaba con: "...una imagen de un feroz español con una cruz en la mano y una espada en la otra, caballero en un caballo matando hombres".

En la peculiar y distorsionada visión de la historia de España que tenía D. Blas Infante, los cristianos (que para él eran los siniestros "mesetarios", para entendernos: "los malos de la película") habían convertido a Santiago Apóstol en un símbolo peligroso para los intereses musulmanes (nos choca, en serio, que Blas Infante defienda con más tenacidad los presuntos derechos de los musulmanes sobre Andalucía que los propios intereses españoles: ¿era español el Sr. Blas Infante?). Las relaciones de Blas Infante con los galleguistas del grupo de Castelao venían a coincidir como se puso de manifiesto en las visitas que Blas Infante realizara a Galicia. Los nacionalistas galleguistas, como hemos leído más arriba en palabras de Castelao, estaban convencidos de que Castilla había expoliado a Galicia de uno de los "mitos" propios y autóctonos que pudieran haber obrado para su engrandecimiento particularista al margen del destino conjunto de España. Ambas corrientes nacionalistas y centrífugas coinciden en sus rasgos más generales con la interpretación que extraía el pernicioso Américo Castro: "Santiago será convertido en el anti-Mahoma y su santuario en la anti-kaaba" (La realidad histórica de España, Porrúa, México, 1975, pp. 347-348).

El padre escolapio Enrique Iniesta Coullant-Valera (hemos dicho bien, "padre escolapio", o sea: sacerdote católico, como su amigo el P. José María Javierre), es uno de los compiladores y biógrafos más solventes de Blas Infante. No es de extrañar que ellos dos -Iniesta y Javierre- sepan mejor que nosotros qué es lo que se trama tras las bambalinas cuando algunos sacerdotes católicos piden que se baje a Santiago de su caballo: ¿será para desposeer a España de uno de los símbolos más fecundos de su Historia?

Otras coincidencias curiosas.

Después de esta aproximación, y aunque no hemos ahondado en esta línea de investigación, creemos que también puede resultar curioso para el interesado en las corrientes de pensamiento soterrañas que ambos nacionalismos -el galleguista y el andalucista; tan anti-santiaguistas el uno y el otro como Santiago es anti-Mahoma- tuvieran vasos comunicantes con las logias masónicas y con los grupos vinculados a la Internacional de la Sociedad Teosófica. El ocultismo había arraigado entre las personalidades cultas de la Galicia y la Andalucía de principios del siglo XX.

En Galicia: un amplio abanico de “intelectuales” como Manuel Navarro Murillo, Manuel Otero Acevedo, Víctor Said Armesto, Alfredo Rodríguez de Aldao, Javier Pintos Fonseca forman un tupido entramado espiritista y teosófico muy poco filo-santiaguista como podemos suponer. En el año 1911 en Galicia se funda el grupo teosófico "Marco Aurelio" al que estará ligado el mismo Ramón María del Valle-Inclán.

Es en el mismo año de 1911 en que se funda la logia gallega "Marco Aurelio" cuando viene a constituirse en Andalucía la también logia teosófica llamada "Rama Fraternidad", merced a los oficios del anticuario José Fernández Pintado que se había iniciado con los teósofos catalanes. En enero de 1917 el famoso teósofo Mario Roso de Luna visita Sevilla. En 1918 se fusionan la "Rama Fraternidad" y la "Rama Zanoni" ("Zanoni" es el nombre de una novela ocultista obra del político británico y gran hierofante rosacruciano Sir Eduard Bulwer-Lytton, más conocido por su novela "Los últimos días de Pompeya"). Más tarde en 1919, en la hispalense calle Sierpes, se funda el Centro de Estudios Teosóficos: una serie de conferenciantes amenizarán las sesiones teosóficas: Manuel Brioude Pardo, Jaime Casas Jiménez, Manuel Olmedo Serrano, Guillermo Gómez Gil, Hermenegildo Casas, Rafael Pavón, Federico Blardoni Herrera, Enrique García Cotta, el político Diego Martínez Barrio y el poeta Fernando Villalón Daóiz-Halcón, conde de Miraflores de los Ángeles. Sería interesante que alguien con talento, con tiempo y con recursos tirara de estos hilos que nosotros dejamos aquí. Hemos visto tesis doctorales menos sustanciosas.

La reciente decisión del Cabildo catedralicio sobre el destino de Santiago Matamoros haría las delicias de Castelao, Blas Infante y Américo Castro. Si este trío tan poco sospechoso de amar a España se pudiera felicitar, ya sabemos quienes tenemos que lamentar la torpe medida que recientemente ha adoptado el cabildo catedralicio de Santiago de Compostela: los que salimos perdiendo somos quienes amamos a España, su Tradición y su Historia; los devotos de Santiago Peregrino y Matamoros.

Manuel Fernández Espinosa

Santiago Apóstol - 25 de julio


El 25 de Julio se celebra la fiesta de Santiago Apóstol, patrón de España.
El apóstol Santiago, primer apóstol martir, viajó desde Jerusalén hasta Cádiz (España). Sus predicaciones no fueron bien recibidas, por lo que se trasladó posteriormente a Zaragoza. Aquí se convirtieron muchos habitantes de la zona. Estuvo predicando también en Granada, ciudad en la que fue hecho prisionero junto con todos sus discípulos y convertidos. Santiago llamó en su ayuda a la Virgen María, que entonces vivía aún en Jerusalén, rogándole lo ayudase. La Virgen le concedió el favor de liberarlo y le pidió que se trasladara a Galicia a predicar la fe, y que luego volviese a Zaragoza.
Santiago cumplió su misión en Galicia y regresó a Zaragoza, donde corrió muchos peligros. Una noche, el apóstol estuvo rezando intensamente con algunos discípulos junto al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.

Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.

Santiago partió de España, para trasladarse a Jerusalén, como María le había ordenado. En este viaje visitó a María en Éfeso. María le predijo la proximidad de su muerte en Jerusalén, y lo consoló y lo confortó en gran manera. Santiago se despidió de María y de su hermano Juan, y se dirigió a Jerusalén, donde al poco tiempo fue hecho prisionero.

Fue llevado al monte Calvario, fuera de la ciudad. Durante el recorrido, estuvo predicando y aún fue capaz de convertir a algunas personas. Cuando le ataron las manos, dijo: "Vosotros podéis atar mis manos, pero no mi bendición y mi lengua". Un tullido que se encontraba a la vera del camino, clamó al apóstol que le diera la mano y lo sanase. El apóstol le contestó: "Ven tú hacia mí y dame tu mano". El tullido fue hacia Santiago, tocó las manos atadas del apóstol e inmediatamente sanó.

Josías, la persona que había entregado a Santiago, fue corriendo hacia él para implorar su perdón. Este hombre se convirtió a Cristo. Santiago le preguntó si deseaba ser bautizado. Él dijo que sí, por lo que el apóstol lo abrazó y le dijo: "Tú serás bautizado en tu propia sangre". Y así se cumplió más adelante, siendo Josías asesinado posteriormente por su fe.

En otro tramo del recorrido, una mujer se acercó a Santiago con su hijo ciego para alcanzar de él la curación para su hijo, obteniéndola de inmediato.Una vez llegado al Monte Calvario, el mismo lugar donde años antes fue crucificado nuestro Señor, Santiago fue atado a unas piedras. Le vendaron los ojos y le decapitaron.

El cuerpo de Santiago estuvo un tiempo en las cercanías de Jerusalén. Cuando se desencadenó una nueva persecución, lo llevaron a Galicia (España) algunos discípulos.
En siglos posteriores y hasta el momento actual, numerosos fieles, principalmente de Europa, recorren parcialmente el "Camino de Santiago" que les conduce a la tumba del Santo, con el fin de pedir perdón por sus pecados.

Fiestas en su honor alrededor del mundo

Como Patrón de España que es, Santiago el Mayor (más conocido como Santiago Apóstol) es también el patrón de numerosos pueblos y ciudades que el día 25 de julio celebran en su honor fiestas religiosas. Santiago de Compostela es la ciudad que mayores fiestas organiza en su honor. La catedral de la ciudad acoge esos días la mayor afluencia de peregrinos del año.

Así pues es también el patrón de Galicia, celebrándose su festividad, el Día Nacional de Galicia, cada 25 de julio en la ciudad de Santiago de Compostela.
Tríptico de Santiago.Parroquia Matriz del Apóstol Santiago Los Realejos Tenerife

Además de Santiago de Compostela otros pueblos españoles repartidos por todo el territorio nacional tienen celebraciones en honor a Santiago Apostol. Procesiones, misas y ruegos junto a verbenas, conciertos o actividades infantiles.

En las Islas Canarias, Santiago es patrón de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, capital de la Isla de Tenerife, así como de Gáldar, en Gran Canaria. Igualmente, la Villa de Los Realejos, al norte de esta misma isla, fue puesta bajo la protección del Apóstol desde que el 25 de julio del año 1496 se dio por concluida en estas tierras del antiguo Menceyato de Taoro, la fase bélica de la conquista de Tenerife, erigiéndose, ese mismo día, el templo de la Parroquia Matriz del Apóstol Santiago, en cuyo interior se conserva parte un antiguo retablo a pincel que recogía la vida del Apóstol, y del que hoy se conservan tres tablas que conforman el famoso Tríptico de Santiago, obra salida del pincel del destacado obrador europeo del Maestro de Delf.

En Argentina, Santiago Apóstol es el patrón de la Provincia de Santiago del Estero cuyo bandera incluye en su centro un sol incaico que tiene en su interior la cruz-espada de Santiago.[1]

En Panamá se asienta la ciudad más antigua del litoral pacífico, Natá (distrito) o Natá de los Caballeros, en la cual se encuentra el patrimonio histórico nacional, La Basílica Santiago Apóstol, la cual desde el siglo XVI, guarda como patrono a este apóstol de Jesucristo.El santo se constituyó en un baluarte religioso desde el primer momento en que llegó de Santiago de Compostela, en España, ciudad que también tiene como patrono a Santiago Apóstol. En Natá de los Caballeros es muy visitado por sus fieles desde que llegó en el año de 1522. Además también se encuentra el distrito de Santiago en Veraguas el cual igualmente celebra todos los 25 de Julio su fiesta patronal.

En México se celebra en varias partes, una de ellas es en el municipio de Ayapango en el ex convento de Santiago Apóstol y la parroquia que lleva el mismo nombre. De esta parroquia es el santo patrono del municipio y pueblo. Esta fiesta se celebra con la representación de los doce pares de Francia y el baile de los chinelos y una procesión por el pueblo. También se celebra en el pueblo de Santiago Tepopula en Tenango del Aire.

En Ecuador el Santo es el patrono oficial de la ciudad de Guayaquil (Santiago de Guayaquil) ya que en honor a este fue nombrado, sus fiestas se celebran el 25 de Julio, cabe recalcar que dado a que la fundación de dicha ciudad era un misterio, se celebraba oficialmente en la fecha de su patrono, la celebración al Santo por muchos años estuvo empañada y opacada, pero ahora esclarecido el misterio de su fundación, las fiestas del Santo patrono han cobrado un auge enorme con grandes banderas albicelestes adornando los balcones de la ciudad, muchos consideran que las fiestas Guayaquileñas comienzan el 25 de Julio y terminan el 15 de agosto fecha oficial de su fundación. También se celebran fiestas en Honor a Santiago el Apostol y una de las más significativas es la celebrada en un cantón de la Provincia del Azuay llamado Santiago de Gualaceo. Aquí, como en un sin número de partes alrededor del mundo, se realizan misas, procesiones, velaciones y oraciones. En este lugar cuentan con dos imágenes del Patrón Santiago (así llamado por los lugareños), las que son visitadas por propios y extraños en el mes de julio. Esta celebración es conocida a nivel nacional y reúne a miles de personas que con devoción acuden a visitar al Patrón Santiago.

En la ciudad de Jinotepe, Carazo, Nicaragua, se celebra a Santiago Apostol y su festividad empieza el 29 de Junio con la salida de la Demanda Mayor, un recorrido de Santiago por las comunidades rurales de la zona, el que dura quince días, una especie de camino de Santiago como el de españa, con la unica diferencia que es Santiago el que sale a buscar a los peregrinos, Los dias principales son el 24 y 25 de Julio, el 24 se da el tope de los santos donde La Cultura, La Tradiciom y la Religiosidad popular nicaraguense se unen para demostrar el mas grande y hermoso gesto de union entre los pueblos, San Sebastian Patrono de Diriamba y San Marcos de la ciudad que lleva su mismo se encuentran con Santiago, para celebrar juntos la Solemnidad de Santiago apostol, y sus fiestas terminan despues del 1 de agosto que es la Octava. estas son las fiestas en honor a Santiago Apostol mas importantes de toda Nicaragua donde se puede apreciar bailes tradicionales como el Gueguense o Macho Raton, las Inditas, los Diablitos, el Gigante, Moros y Cristianos, el viejo y la vieja, la Vaquita, los chinegros entre otros que llenan de mucho colorido estas tradicionales fiestas, que tienen una duracion de casi 3 meses.

En Colombia el apóstol Santiago el Mayor es santo patrón de la ciudad de Tunja y la Catedral de esta ciudad está consagrada a su advocación.

[1]Imagen en el centro de la bandera de la Provincia de Santiago del Estero en Argentina. Simboliza la fusión de las raíces incaicas, representadas en el sol, e hispanas, representadas en la espada encarnada de Santiago Apóstol.

viernes, 24 de julio de 2009

Descripción del Infierno - San Antonio María Claret


Las penas del Infierno

La sensación del los tormentos del infierno es esencialmente terrible. Figúrate, alma mía, en una noche obscura sobre la cima de una montaña alta. Debajo hay un valle profundo, y la tierra se abre de manera que con tu mirada puedes ver el infierno en su cavidad. Figúratelo como una prisión situada en el centro de la tierra, muchas leguas abajo, toda llena de fuego, encerrado en un recinto de forma tan impenetrable que por toda la eternidad ni siquiera el humo puede escapar. En esta prisión los condenados están tan cerca el uno del otro como ladrillos en un horno. . . Considera la calidad del fuego en que se queman. Primero, el fuego se extiende por todas partes y tortura la totalidad del cuerpo y del alma. Una persona condenada yace en el infierno para siempre, en el mismo punto en que fue asignado por la justicia divina, sin ser capaz de moverse, como un prisionero en un cepo. El fuego que lo envuelve totalmente, como un pez en el agua, lo quema en derredor, a su izquierda, a su derecha, arriba y abajo. Su cabeza, su pecho, sus hombros, sus brazos, sus manos y sus pies, están totalmente penetrados con fuego, de manera que él todo se asemeja a una pieza de hierro candente y resplandeciente, que acaba de ser retirado del horno. El techo del recinto en que moran las personas condenadas es de fuego; la comida que come es fuego; la bebida que toma es fuego; el aire que respira es fuego; todo cuanto ve y toca es fuego.... Pero este fuego no está meramente fuera de él; además traspasa a la personal condenada. Penetra su cerebro, sus dientes, su lengua, su garganta, su hígado, sus pulmones, sus intestinos, su vientre, su corazón, sus venas, sus nervios, sus huesos, aún hasta el tuétano, y aún su sangre. «En el infierno», de acuerdo a San Gregorio Magno, «habrá un fuego que no puede apagarse, un gusano que no muere, un hedor insoportable, una oscuridad que puede sentirse, castigo por azotes de manos salvajes, con todos los presentes desesperados de cualesquier cosa buena.» Uno de los hechos más terribles es que por el poder divino, este fuego va tan lejos como para actuar sobre las facultades del alma, quemándolas y atormentándolas. Supongamos que yo fuera a encontrarme colocado en el horno de un herrero, de manera que todo mi cuerpo estuviese al aire libre, excepto por un brazo puesto en el fuego, y que Dios fuera a preservar mi vida por mil años en esta posición. ¿No sería esto una tortura inaguantable? ¿Cómo sería entonces el estar completamente penetrado y rodeado de fuego, el cual afecta no sólo un brazo, sino inclusive todas las facultades del alma?

Este fuego es mucho más espantoso de lo que el hombre puede imaginar

En segundo lugar, este fuego es mucho más espantoso de lo que el hombre puede imaginar. El fuego natural que vemos durante esta vida tiene un gran poder para quemar y atormentar. Sin embargo, éste no es ni siquiera una sombra del fuego del infierno. Existen dos razones por las cuales el fuego del infierno es mucho más terrible, más allá de toda comparación, que el fuego de esta vida. La primera razón lo es la justicia de Dios, de la cual el fuego del infierno es un instrumento dirigido a castigar el mal infinito efectuado contra su suprema majestad, que ha sido despreciada por una criatura. Por lo tanto, la justicia suple este elemento con un poder tan ardiente que casi alcanza lo infinito.... La segunda razón lo es la malicia del pecado. Como Dios sabe que el fuego de este mundo no es suficiente para castigar el pecado como éste se merece, Él le ha dado al fuego del infierno un poder tan grande que nunca podrá ser comprendido por la inteligencia humana. --- Ahora bien, ¿cuán poderosamente quema este fuego? El fuego quema tan poderosamente, ¡oh alma mía!, que de acuerdo con los grandes maestros de la ascética, si una mera chispa cayera en una piedra de molino, la reduciría en un momento al polvo. Si cayera en una bola de bronce, la derretiría instantáneamente como si se tratara de cera. Si cayera sobre un lago congelado, lo haría hervir al instante. Hagamos una pausa breve, alma mía, para que contestes algunas preguntas que te haré. Primero, te pregunto: Si un horno especial fuera encendido, como usualmente se hacia para atormentar a los mártires, y entonces algunos hombres colocaran frente a ti todo tipo de bienes que el corazón humano pueda desear, y añadieran la oferta de un reino próspero si todo esto te fuera prometido a cambio de que sólo por media hora te introdujeras en el horno ardiente, ¿qué escogerías hacer? ¡Ni por cien reinos!

«¡Ah!» dirías, «Si me ofrecieras cien reinos nunca sería tan tonto como para aceptar unos términos tan brutales, no importa cuántas cosas grandes me ofrecieran, aún si estuviera seguro de que Dios va a preservar mi vida durante esos momentos de sufrimiento.» El segundo lugar, te pregunto: Si ya estuvieran en posesión de un gran reino y estuvieras nadando en un mar de riqueza, de manera que no carecieras de nada, y fueras atacado por un enemigo, hecho prisionero y encadenado, si fueras obligado a escoger entre perder tu reino o pasar media hora dentro de un horno ardiente, ¿qué escogerías? «¡Ah!», dirías, «¡prefiero pasar toda mi vida en la pobreza extrema y someterme a cualesquier otra injuria y desventura, que sufrir tan grande tormento!»

Una prisión de fuego eterno

Ahora, dirige tus pensamientos de lo temporal a lo eterno. Para evadir el tormento de un horno ardiendo, que duraría sólo media hora, tu sacrificarías cualesquier propiedad, aún las cosas que más te satisfacen, y estarías dispuesto a sufrir cualesquier otra pérdida temporal, no importa cuán pesada pudiera ser. Entonces, ¿por qué no piensas de igual modo cuando tratas los tormentos eternos? Dios no te amenaza con media hora de suplicio dentro de un horno ardiendo, sino con una prisión de fuego eterno. Para escapar de ella, ¿no deberías renunciar a todo lo que está prohibido por Él, no importa cuán placentero pueda ser, y abrazar alegremente todo cuanto Él ordena, aún si fuera extremadamente desagradable? Lo más espantoso del infierno es su duración. La persona condenada pierde a Dios y lo pierde para toda la eternidad. Ahora bien, ¿qué es la eternidad? ¡Oh alma mía, hasta ahora ningún ángel ha podido comprender lo que es la eternidad! ¿Como entonces podrás tú comprenderla? Aún así, para formarnos alguna idea de ésta, consideremos las siguientes verdades: La eternidad nunca termina. Esta es la verdad que ha hecho temblar aún a los más grandes santos. El juicio final vendrá, el mundo será destruido, la tierra se tragará a todos los condenados, y éstos serán arrojados al infierno. Entonces, con su mano todopoderosa, Dios los encerrará para siempre en tan desdichada prisión. Desde entonces, tantos años pasarán como hay hojas en los árboles y las plantas de toda la tierra, tantos miles de años, como hay gotas de agua en todos los mares y ríos de la tierra, tantos años como hay átomos en el aire, como hay granos de arena en todas las costas de todos los mares. Luego, después de que todos estos incontables años pasen, ¿qué será la eternidad? Todavía no será siquiera una centésima parte de ella, o una milésima -- nada. Entonces comenzará nuevamente y durará tanto como antes, nuevamente, aún después de que se haya repetido esto miles de veces, y mil millones de veces, nuevamente. Y luego después de un período de tiempo tan largo, ni siquiera habrá pasado la mitad, ni siquiera una centésima parte o una milésima parte, ni siquiera una parte de la eternidad. En todo este tiempo no habrá interrupción en la quema de los condenados, comenzando todo nuevamente. ¡Oh qué misterio profundo! ¡Un terror sobre todos los terrores! ¡Oh eternidad! ¿Quién puede comprenderte?

Las lágrimas de Caín

Supongamos que, en el caso del desdichado Caín, llorando en el infierno sólo derramara cada mil años una lágrima. Ahora, alma mía, recoge tus pensamientos y considera este caso: Por seis mil años, por lo menos, Caín ha estado en el infierno y ha derramado sólo seis lágrimas, que Dios milagrosamente ha preservado. ¿Cuántos años pasarían para que sus lágrimas cubriesen todos los valles de la tierra y que inundaran todas las ciudades, pueblos y villas y todas las montañas como para poder inundar toda la tierra? Entendemos que la distancia de la tierra al sol es de treinta y cuatro millones de leguas. ¿Cuántos años harían falta para que las lágrimas de Caín llenaran ese espacio inmenso? De la tierra al firmamento suponemos que hay una distancia de ciento sesenta millones de leguas.

¡Oh Dios! ¿Qué cantidad de años tendríamos que imaginar serían suficientes para llenar con lágrimas este inmenso espacio? Y aún así -- ¡Oh verdad incomprensible! -estad seguros de ello pues Dios no puede mentir- llegaría el tiempo en que las lágrimas de Caín serían suficientes para inundar el mundo, para alcanzar aún el sol, para tocar el firmamento, y llenar todo el espacio entre la tierra y el más alto cielo. Pero eso no es todo. Si Dios secara todas estas lágrimas hasta la última gota, y Caín comenzara otra vez a llorar, él volvería otra vez a llenar la totalidad del espacio y las inundaría mil veces y un millón de veces en sucesión, y luego de todos esos años incontables, ni siquiera habría pasado la mitad de la eternidad, ni siquiera una fracción. Después de todo ese tiempo quemándose en el infierno, los sufrimientos de Caín estarían tan sólo comenzando. La eternidad, en este caso, no tiene alivio. Sería de hecho, una pequeña consolación de muy poco beneficio para las personas condenadas si fueran capaces de recibir un breve repiro cada mil años.

No hay alivio

Imaginemos un lugar del infierno donde hay tres malvados. El primero está sumergido en un lago de fuego sulfúrico; el segundo está encadenado a una gran roca y está siendo atormentado por dos demonios, uno de los cuales constantemente le arroja plomo derretido por su garganta, mientras el otro se lo derrama encima de todo su cuerpo, cubriéndole desde la cabeza a los pies. El tercer réprobo está siendo torturado por dos serpientes, una de las cuales le envuelve su cuerpo y lo muerde cruelmente, mientras la otra entra a su cuerpo y le ataca el corazón. Supongamos que Dios se apiada de él y le concede un corto respiro. El primer hombre, luego de haber pasado mil años, se le remueve del lago y recibe el alivio de tomar agua fría, y luego de pasar una hora es arrojado nuevamente al lago. El segundo, luego de mil años de tormento, es removido de su lugar y se le permite descansar; pero luego de una hora se le arroja nuevamente al mismo tormento. El tercero, luego de mil años se ve librado de las serpientes; pero al cabo de una hora de alivio, nuevamente es abusado y atormentado por ellas. ¡Ah, cuán limitada sería esta consolación -- sufrir por mil años para descansar sólo por una hora! Ahora bien, el infierno ni siquiera tiene este alivio. Uno se quema siempre en esas llamas espantosas y nunca recibe ningún alivio en toda la eternidad. El condenado es mordido y herido con remordimiento, y nunca tendrá un descanso en toda la eternidad. Siempre sufrirá una sed muy ardiente y nunca recibirá el refresco de un poco de agua en toda la eternidad. Siempre se verá a sí mismo aborrecido de Dios y nunca podrá recibir la alegría de una simple mirada de ternura de Dios por toda la eternidad. El condenado se encontrará siempre maldito por el cielo y el infierno, y nunca recibirá un simple gesto de amistad. Es una de las desgracias esenciales del infierno que todo tormento será sin alivio, sin remedio, sin interrupción, sin final, eterno.

La bondad de su misericordia

Ahora ya comprendo en parte, ¡oh mi Dios!, lo que es el infierno. Es un lugar de tormentos extremos, de desesperanza extrema. Es donde merezco estar por causa de mis pecados, donde ya estaría confinado por varios años si tu inmensa misericordia no me hubiese librado. Repetiré mil veces: El Corazón de Jesús me ha amado, o de lo contrario ¡ahora estaría en el infierno! La misericordia de Jesús ha tenido compasión de mí, porque de lo contrario ¡ahora estaría en el infierno! La Sangre de Jesús me ha reconciliado con el Padre Celestial, o mi morada sería el infierno. Este es el himno que quisiera cantarte a Ti, mi Dios, por toda la eternidad. Sí, de ahora en adelante, mi intención es repetir estas palabras tantas veces como momentos pasen desde esa infortunada hora en que te ofendí por primera vez. ¿Cuál ha sido mi gratitud para Dios por la bondadosa misericordia que me ha mostrado? Él me libró del infierno. ¡Oh, inmensa caridad! ¡Oh, infinita bondad! Después de un beneficio tan grande, ¿no debería darle a Él todo mi corazón y amarlo con el amor del más ardiente serafín? ¿No debería dirigir todas mis acciones hacia Él, y en cada cosa buscar solamente complacer la voluntad divina, aceptando todas las contradicciones con alegría, de manera que pueda devolverle mi amor? ¿Podría hacer algo menos que eso después de una bondad tan grande? ¡Oh, ingratitud, merecedora de otro infierno! ¡Te eché a un lado, Dios mío! Reaccioné a tu misericordia cometiendo nuevos pecados y ofensas. Sé que he hecho mal, ¡oh, Dios mío!, y me arrepiento con todo mi corazón. ¡Ah, si pudiera derramar un mar de lágrimas por tan ofensiva ingratitud! Oh Jesús, ten misericordia de mí, pues ahora resuelvo mejor sufrir mil muertes que ofenderte nuevamente.

jueves, 23 de julio de 2009

San Charbel Makhlouf - 23 de julio


Nacido en Beqaa-Kafra, el lugar habitado más alto del Líbano, cercano a los famosos Cedros, el joven Joseph Makhlouf creció con el ejemplo de dos de sus tíos, ambos ermitaños. A la edad de veintitrés años, dejó su casa en secreto y entró al monasterio de Nuestra Señora de Mayfuq, tomando el nombre de un mártir Sirio, Charbel, al ser admitido. Ordenado sacerdote en 1859, fijó como su residencia el monasterio de San Marón en Annaya, que se encuentra 3500 pies por arriba del Mar Mediterráneo.
El Padre Charbel vivió en esta comunidad por quince años, y fue un monje modelo en el sentido estricto de la palabra: se recuerda que, aunque se regocijaba al poder ayudar y asistir a su vecino, siempre fue un deseo dejar su monasterio. Disfrutaba pasar su tiempo cantando el oficio en el coro, trabajando en los campos y gozaba de la lectura espiritual, así que nadie se sorprendió cuando eventualmente él pidió, y recibió el permiso para ir a vivir la vida de un ermitaño. Mientras que los monjes Maronitas son generalmente comprometidos con el trabajo parroquial y pastoral, la provisión se hace siempre a aquellas almas elegidas que sienten el llamado a la vida ermitaña para impulsar su vocación, generalmente en grupos de dos o tres.
Así comenzó para el Nuevo ermitaño esa vida sagrada que ha sido inalterada desde los días de los Padres en el desierto: ayuno perpetuo, con abstinencia de carne, frutas y vino, trabajos manuales santificados por la oración, un lecho compuesto de ojas y cubiertos con goatskin como cama y un pedazo de madero colocado en el lugar habitual de una almohada, con la interdicción de dejar la ermita sin permiso expreso. San Charbel se puso bajo la obediencia de otro ermitaño, y pasó veintitrés años así, sus diversas austeridades parecían sólo incrementar la robustez de su salud. La única perturbación a su oración venía en la forma de la siempre creciente ola de visitantes atraídos por su reputación de santidad que buscaban consejo, la promesa de oración o algún milagro.Entonces una mañana, a mediados de Diciembre de 1898, se enfermó sin previo aviso, justo antes de la consagración mientras celebraba una Misa. Sus compañeros le ayudaron a llegar su celda, la cual nunca volvió a dejar. La parálisis gradualmente se apoderó de él. La noche de Navidad murió, repitiendo la oración que no había podido terminar en el altar: "Padre de Verdad, tu hijo amado, que hace un increíble sacrificio por nosotros. Acepta esta ofrenda: Él murió para que yo poduriera vivir. Toma esta ofrenda! Acéptala....." Estas palabras resumieron una vida de setenta años.

Oración por la Interseción de San Charbel


Dios, infinitamente santo y glorificado en medio de tus santos. Tú que inspiraste al santo monje y ermitaño Chárbel para que viviese y muriese en perfecta unión con Jesús Cristo, dándose la fuerza para renunciar al mundo y hacer triunfar desde su ermita, el heroísmo de sus virtudes monásticas: pobreza, obediencia y santidad. Te imploramos nos concedas la gracia de amarte y servirte siguiendo su ejemplo. Dios Todopoderoso, Tú que has manifestado el poder de la intercesión de San Chárbel a través de sus numerosos milagros y favores, concédenos la gracia que te imploramos por su intercesión (...pedido...)
(Padrenuestro, Ave María y Gloria.)

miércoles, 22 de julio de 2009

Santa María Magdalena - 22 de julio


María Magdalena fue así llamada ya sea por Magdala, cerca de Tiberías, en la costa oeste de Galilea, o posiblemente por una expresión Talmúdics que significa “cabello crespo de mujer”, aunque el Talmud la describe como una adúltera.
En el Nuevo Testamento, ella es mencionada entre las mujeres que acompañaron y siguieron a Cristo (Lucas 8, 2-3) donde también se dice que habían sido echados fuera de ella siete demonios (Marcos 16, 9). Ella es la segunda persona nombrada a los pies de la cruz (Mc 15,40; Mt 27,56; Jn 19,25; Lc 23,49.) Ella vio a Cristo yaciendo en su tumba y fue la primera testigo reconocida de la Resurrección.
Como un todo, los Padres Griegos distinguieron tres personas: la “pecadora” de Lucas 7,36-50; la hermana de Marta y Lázaro, Lc 10,38-42 y Jn 11; y a María Magdalena.
Por otro lado, la mayoría de los Latinos sostuvieron que estas tres personas fueron una y la misma. Los críticos Protestantes, sin embargo, creen que eran dos, y tal vez tres personas distintas. Es imposible demostrar la identidad de las tres; pero aquellos comentaristas sin lugar a dudas fueron demasiado lejos al aseverar, como lo hizo Wescott (en Jn 11,1) “que la identidad de María con María Magdalena es una mera conjetura sin apoyo en evidencia directa alguna y opuesta al tenor general de los Evangelios”. Es la identificación de María de Betania con la “pecadora” de Lucas 7,37 la cual es la mas combatida por los Protestantes. Pareciera como su esta renuencia a identificar a “la pecadora” con la hermana de Marta se deba a una falla por entender el significado total del perdón del pecado. Las tendencias con intención de armonizar entre tantos críticos modernos, también, son responsables por mucha de la confusión existente.
El primer hecho, mencionado en el Evangelio en relación al tema bajo discusión es la unción de los pies de Cristo, por una mujer, una “pecadora” en la ciudad (Lucas 7, 37-50). Esto pertenece al ministerio Galileo, precede al milagro de la alimentación de los cinco mil y la tercera Pascua. Inmediatamente después, San Lucas describe un circuito misionero en la Galilea y nos cuenta de una mujer que siguió a Cristo entre ellos siendo “María la llamada Magdalena, de quien fueron exorcizados siete demonios” (Lucas 8, 2); pero no nos dice que es con ella con quien se identifica “la pecadora” del capítulo anterior. En 10.38-42, nos cuenta de la visita de Cristo a Marta y María “en cierto pueblo”; es imposible identificar el pueblo, pero queda claro en ix, 53 que Cristo había definitivamente dejado Galilea y es bastante posible que este “pueblo” fuera Betania. Esto parece confirmado por la parábola precedente del buen samaritano, la cual casi con certeza fue dicha en el camino entre Jericó y Jerusalén. Pero aquí nuevamente notamos que nada sugiere una identificación de las tres personas (La “pecadora”, María Magdalena y María de Betania) y si solo tenemos a San Lucas para que nos guíe, ciertamente no tenemos fundamentos para identificarlas. San Juan, sin embargo, claramente identifica María de Betania con la mujer que ungió los pies de Cristo (12; cf. Mt 26 y Mc 14). Es notable que ya en el 11,.2, San Juan haya hablado de María como “aquella que ungió los pies del Señor” he aleipsasa; Comúnmente se dice que él se refería a la consecuente unción descrita por él mismo en 12:3-8; aunque puede ser cuestionado si hubiese usado la palabra he aleipsasa si hubiese sido otra mujer, y no la “pecadora” de la ciudad. Es concebible que San Juan, sólo porque escribió mucho tiempo después de los eventos y en un tiempo cuando María estaba muerta, que desee apuntarnos que ella era realmente la misma conocida como la “pecadora”. Del mismo modo, San Lucas pudo haber revelado su identidad precisamente porque no deseaba difamar a alguien aún vivo; ciertamente ocurre algo similar en el caso de San Mateo, ( 5:7) quien oculta su identidad con Leví, el publicano.
Si el argumento anterior se mantiene correcto, María de Betania y la “pecadora” son una y la misma persona con María Magdalena. Con San Juan aprendimos el nombre de la “mujer” que ungió los pies de Cristo previo a la última Cena. Podemos notar aquí que parece innecesario mantener esto porque San Mateo y San marcos dijeron “dos días antes de la Pascua” mientras que San Juan dice “seis días”, hay por lo tanto, dos distintas unciones una tras la otra. San Juan no necesariamente quiere decir que la Cena y la unción tuvieron lugar seis días antes, sino que Cristo llegó a Betania seis días antes de la Pascua. Entonces, en aquella Cena, María recibió el glorioso encomio “ella ha realizado una buena obra en Mi...al ungir Mi cuerpo para mi entierro...donde sea que este Evangelio sea predicado...que también lo que ella ha hecho por mi sea relatado en memoria de ella”. Considerando todo esto, ¿es creíble que esta María no tuviera lugar a los pies de la Cruz, como tampoco en la tumba de Cristo? Sin embargo, es María Magdalena quien, de acuerdo a todos los Evangelistas, estuvo a los pies de la cruz y asistió en el funeral y fue la primera testigo registrada de la Resurrección. Y mientras San Juan la llama “María Magdalena” en 19:25; 20:1 y en 20:18, la llama simplemente “María” en 20:11 y 20:16.
Bajo de visión de lo que hemos defendido, la serie de eventos constituyen un todo consistente; la “pecadora” aparece temprano en el ministerio buscando el perdón; ella es descrita inmediatamente después como María Magdalena “mujer de la cual salieron siete demonios”; poco después, la encontramos “ sentada a los pies del Señor y escuchando Sus palabras”. Para la mente Católica todo parece natural y apropiado. En un período posterior María y Marta se vuelven a Cristo, el Hijo del Dios Viviente” y El les devuelve a su hermano Lázaro; poco tiempo después, lo invitan a cenar y María nuevamente repite el acto que había realizado como penitente. En la Pasión, ella está a su lado; ella lo ve yaciendo en la tumba; y es la primera testigo de Su Resurrección – a excepción de siempre Su Madre a quien Él debió necesitar que apareciera primero, aunque el Nuevo Testamento es silencioso en este punto. En nuestra visión, entonces, hubieron dos unciones a los pies de Cristo – seguramente no hubo dificultad cuando San Mateo y San Marcos hablaron de su cabeza- el primero (Lucas 7) ocurrió en una fecha comparativamente temprana; la segunda, dos días antes de la última Pascua. Pero era una y la misma mujer que realizó este pío acto en cada ocasión.
Historia subsecuente de Santa María Magdalena
La Iglesia Griega sostiene que la santa se retiró a Éfeso con la Santísima Virgen y allí murió, que sus reliquias fueron transferidas a Constantinopla en el año 886 y son preservadas allí- Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) apoya la idea que ella se fue a Éfeso. Sin embargo, de acuerdo a la tradición francesa (ver SAN LAZARO DE BETANIA), María, Lázaro y algunos acompañantes se fueron a Marsella convirtiendo a toda la Provenza. Se dice que Magdalena se retiró a un cerro, La Sainte-Baume, muy cerca donde se entregó a una vida de penitencia por treinta años. Al llegar el momento de su muerte fue llevada por ángeles a Aix al oratorio de San Máximo donde recibió el viático; Entonces, su cuerpo yace en un oratorio construido por San Máximo en Villa Lata, luego llamada San Máximo. La Historia se mantiene silenciosa respecto a esas reliquias, hasta el año 745, cuando, de acuerdo al cronista Sigebert, fueron cambiada a Vézelay por temor a los Saracenos. No hay registro de su regreso, pero en el año 1279, cuando Carlos II, Rey de Nápoles levantó el convento en La Sainte-Baume para los Dominicos, se encontró el sepulcro intacto, con una inscripción que declaraba porqué había sido escondido. En el año 1600 las reliquias fueron colocadas en un sarcófago enviado por Clemente VIII, con la cabeza colocada en una vasija separada. En el año 1814, la Iglesia de La Sainte-Baume, derrumbada durante la Revolución, fue restaurada y en 1802 la gruta fue nuevamente consagrada. La cabeza de la santa ahora yace allí, donde ha estado por tanto tiempo y donde ha sido centro de muchos peregrinajes.
HUGH POPE Transcrito por Paul T. Crowley In Memoriam, Sr. Mary Leah, O.P. y Sr. Mary Lilly, O.P.Traducido por Carolina Eyzaguirre

martes, 21 de julio de 2009

¿Nos escuchan los Santos?


Primero, claro que pueden escucharnos, contra lo que digan algunos. Mira, los santos son cristianos, como tú y yo, solo que viven con Dios después de haber pasado por esta vida. Pertenecen a la Iglesia, contra la cual la muerte no puede. Decir que los santos no existen porque han muerto ya, es decir que la Iglesia, Cuerpo de Cristo, es más débil que la muerte, lo cual sería una ofensa al mismo Cristo. La muerte no hace a las personas que viven con Dios (los santos) olvidarse del mundo nuestro. Eso no cabe en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia. Ellos nos escuchan, se interesan e interceden ante Cristo por nosotros. Son hermanos en la fe, que han llegado a la plenitud de la fe que vivieron en la tierra, tanto los santos reconocidos y canonizados por la Iglesia, como los millones de santos anónimos que no conocemos. Pongamos un ejemplo. Dios ha actuado por medio de los santos muchas veces, siempre lo hace. Socorre a los desvalidos (Madre Teresa de Calcuta), enseña a los niños (San Jose de Calazans), extiende su palabra (Santo Domingo de Guzman), socorre a los enfermos (Santa Soledad Torres) muestra su poder con milagros (San Pío de Peltreccina) y una largo etcétera. Eso mismo lo sigue haciendo cuando los santos están en el cielo, y aquí pues mejor, pues el santo conoce perfectametne la voluntad de Dios y nos ayuda mejor. No es coherente, como dice la doctrina protestante, afirmar que todas esas personas que cumplieron la voluntad de Dios en vida, en favor de los demás, no lo hagan ahora "porque están muertos", ¿Donde queda la vistoria de Cristo entonces? ¿Era solo para él? ¿Y la Iglesia, que es su Cuerpo, acaso no tiene parte en su victoria? Es por eso que la Iglesia venera a los santos, como muestra que han sido y son, de la bondad de Dios.
Segundo: Cuando tenemos una imagen de la Virgen o el Santo, no le oramos a la imagen, sino a Dios, presente en su santo, representado en la imagen. La imagen no es la que escucha las oraciones, sino el Santo que pide por nosotros a Cristo. Podrá parecer, porque le miramos, que la oración termina en la imagen, pero no es así. La imagen representa, con todo el simbolismo (colores, atributos, posturas) una realidad: el santo está en el cielo e intercede por nosotros.Algunos ponen en la imagen toda su fe y si no la tienen, no pueden orar, esto sí está mal y no es lo que enseña la Iglesia. El problema está en el mal uso que hacen de la imagen, por desconocimiento o interés. Es cuestión de formación personal, no de la imagen en sí. Un ejemplo, hay abogados injustos, pero por eso quiere decir que la justicia sea mala; médicos que se equivocan o mienten para cobrar más; pero la medicina sigue siendo buena y necesaria; maestros ignorantes o que pegan a los niños, pero la enseñanza es esencial.

De Santos, errores y empecinamientos


Empieza esta entrada, y digo empieza, porque terminar, lo que se dice terminar, pues veremos cuando. Se irá aumentando con el tiempo, las búsquedas de información y las colaboraciones. No pretendo decir si tal o cual santo existió, o si es leyenda o no lo que se cuenta, sino aquello que la gente ha ido creyendo a lo largo del tiempo y en realidad no tiene nada que ver con el santo y por más que se diga, se sigue divulgando empecinadamente algunas pifias... (añadidos, martirios o tormentos falsos, imágenes trucadas, alusiones o errores de nombres), motivados muchas veces por los artistas, que pintan o esculpen lo que les sale de su inspiración... Y bueno, comienzan los ejemplos:
1. A Santa Lucía NO le arrancaron los ojos; la bandeja con ojos solo señala el patronato sobre la vista, que a su vez proviene del nombre. Lucía sería "luminosa", "la que da luz".
2. En algunas webs "expertas" abunda un tal San Marcos de León, lo que es una barbaridad, puesto que es el mismo evangelista San Marcos, que lleva un león alado como símbolo, por comenzar su evangelio en el desierto. Pero eso no es todo, a veces es un burdo San Jerónimo... No me crees? Mira aquí. Y para que te asustes, hay hasta un jabón que se llama así.
3. A Santa Apolonia NO le arrancaron los dientes con una pinza, eso solo expresa el patronato sobre dentistas y dolores de muelas. En realidad le destrozaron la boca, por predicadora, con una piedra.
4. No es un error confundir a Santa Marina de Ourense con Santa Margarta de Antioquía; el error es haberlas "separado" puesto que son la misma.
5. San Gregorio Magno NO creó el canto llamado "gregoriano", que ya existía; en realidad lo que hizo fue mandar a copiar himnos, organizarlos y extenderlo como canto de la Iglesia.
6. El león de San Jerónimo es un error de los más grandes y repetidos, ninguno le acompañó en ninguna cueva. Esa leyenda pertenece a San Gerásimo (que a su vez, le pertenece a Diógenes); el parecido creó la confusión de nombres y ocasionó el cambio de "mascota". Luego se ha resuelto viendo al león como símbolo de anacoreta, vida en el desierto... pero el origen es un error.
7. La asociación de Santa Cecilia con la música es otro gran error, en este caso de traducción: las actas del martirio de la santa decían "cantatibus organis"; pero organum, en realidad se refiere a los instrumentos del martirio y no a un órgano, como se conocen hoy y que, además, no existían en tiempos de Cecilia. Es posible que la traducción mejor sea "los instrumentos sonaban" o chirriaban, para entendernos mejor.
8. Un error muy común en el arte, también relacionado con Santa Cecilia, es ponerla metida en una caldera y torturada con agua o aceite hirviendo, lo cual es absurdo dado que una patricia del clan Metela jamás hubiera recibido tortura (era prohibido torturar a los nobles). Pero los que transcribieron la "passio" original interpretaron "ahogarse en los vapores del baño" con "meter en un baño hirviendo". Fue encerrada en baños de vapor, no metida en un caldero.
9. Santa Juana de Arco NO era francesa, la santa y heroína nació en Bar, localidad de Lorena, ducado que era independiente en esa época.
10. A la gloriosa mártir Santa Águeda, no le "cortaron los pechos", fue sólo uno y no fue "cortado" con un cuchillo, si no aarancado de cuajo con una tenaza ardiente. La verdad, duele solo de pensarlo, aún sin ser mujer.
11. El Apóstol Santiago NO apareció a caballo en la batalla de Clavijo, y basta decir que esta batalla no sucedió jamás.
12. El santo padre Pío de Peltreccina NO está incorrupto, está embalsamado, a ver si no difundimos más historias que confunden.
13. El cochinito de San Antonio Abad: (esto sí que promete) El cerdito que acompaña a San Antonio Abad no tiene nada que ver con las tentaciones que el diablo le sometió en forma de animales; esto es lo que se "conoce" y se ha trasmitido por siglos, pero la cosa, es, como casi siempre, más sencilla y "terrenal". Y ahí va: En la Edad Media, los monjes antonianos tenían el privilegio de criar cerdos, a los que colgaban una campanita, para indicar su pertenencia al santo, cosa que hacía a estos cerdos intocables, incurriendo el que lo hacía en castigos, además de atraerse la "maldición del santo", mientras que quien los alimentaba podría ganarse la bendición del santo (que listos!). De ahí, el cerdito pasó a acompañar la imagen del santo y, a su vez, el santo pasó a ser el protector de los animales domésticos (antes lo eran San Eustaquio, San Pantaleón y cientos más)
14. Por favor, el discípulo de San Juan Bosco es Santo Domingo Savio, no Santo Domingo "el sabio". Niño santo que, por cierto, NO está incorrupto, la imagen tan difundida de su "corpo santo" sólo es una imagen relicario que oculta su osamenta.
15. A ver si de una vez se acaba con esto: Ninguna de estas dos imágenes son Santa Margarita de Escocia, sino Santa Margarita de Antioquía. Este error (o engaño intencional, a saber) se repite muchísimo.
16. Por favor, no crean en semejantes bulos que se difunden en algunas webs: Esto que ven aquí no es un cuerpo incorrupto, es tan solo una imagen yacente de María Goretti dicen, aunque yo afirmaría que es de Laura Vicuña, pero eso, imagen yacente.
17. De una vez y por todas, quienes introdujeron la Orden del Carmen en Francia fueron Ana de Jesús y la Beata Ana de San Bartolomé, no la Beata María de la Encarnación, santa mujer, que en realidad lo que hizo fue fundar un monasterio (sin comunidad) para que vinieran las dichas antes. Ya con el Carmelo andando en Francia, Madame Acarie profesó al enviudar, tomando el nombre de María de la Encarnación (antes habían profesado tres de sus hijas) consolidó la orden e, influenciada por el cardenal Berulle, lo llevó a un rigorismo de estilo casi jansenista, alejado de Madre Teresa. Se le ha llamado "Madre del Carmelo en Francia", pero este título, en justicia, le debería corresponder a Ana de Jesús (incomprensiblemente no beatificada, al menos). Si así fuera, los fundadores de la Orden Carmelitana serían Luisa de la Cerda, el Duque de Alba, el obispo de Palencia... etc, etc, que procuraron que Santa Teresa fundase un monasterio en sus predios.
18. He visto imágenes de Santas Perpetua y Felicitas (foto) ¡negras! lo cual es un error soberano. El que fueran de Cartago, África, no significa que fuesen negras, ni muchísimo menos. Ni siquiera el hecho de que Felicidad haya sido esclava indica que fuese de raza negra.


Tomado de: http://preguntasantoral.blogia.com/

lunes, 20 de julio de 2009

El evangelio según los evangélicos


Jesucristo dijo: "La Verdad los hará libres" Jn 8,32 y es esa Verdad la que queremos proclamar sin comentarios, ni interpretaciones, ni agregados. Queremos proclamar el Evangelio completo de Nuestro Salvador y Señor Jesucristo.
Si eres evangélico compara todas las citas que damos en tu misma Biblia, la Reina Valera, que es la que usamos en este tema, y ora para que Dios te ilumine y te guíe hacia la verdad plena. Si eres católico, dale gracias a Dios y ora para que puedas vivir como un autétentico cristiano siguiendo el Evangelio de Jesucristo. En este tema te darás cuenta como lo que muchos hermanos separados proclaman en folletos, radio y televisión no es sino simplemente el Evangelio según los 'evangélicos'. En la columna izquierda encontrarás las frases comunes de muchos evangélicos y en la derecha lo que realmente dice la Sagrada Escritura.
Son las 12 verdades del Evangelio que como auténticos cristianos debemos de conocer.

Los 'evangélicos' dicen:

1.- Ya soy salvo y si muero me voy al cielo, no puedo perder la salvación.

El Evangelio enseña:

1.- Mas el que perseverare hasta el fin, ese se salvará" Mt 24,13
Los 'evangélicos' dicen:
2.- Soy salvo solo por la fe, las obras ni la obediencia nos salvan.
El Evangelio enseña:
2.- "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?
Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad."
Mt 7,21-23
"Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de Él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda. Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis; Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. Mt 25,31-36

Los 'evangélicos' dicen:

3.- Cristo no está presente en la Eucaristía eso es solamente algo simbólico.

El Evangelio enseña:

3.- "Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?"
Jn 6,51-52
"Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en Él. Jn 6,53-56
"Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?
Jn 6,60
"Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él".
Jn 6,66
"Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también? Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6,67-68
Los 'evangélicos' dicen:
4.- Hay que confesarse directo con Dios, no con hombres pecadores.
El Evangelio enseña:
4.- "Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros: como me envió el Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo:
A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos. Jn 20,21-23
"De cierto os digo que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. Mt 18,18

Los 'evangélicos' dicen:

5.- No hay que llamarle 'Padre a nadie' la Biblia lo prohibe.

El Evangelio enseña:

5.- "Entonces Él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama. Lc 16,24
"Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre. Lc 18,20
"Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti". Lc 15,18

Los 'evangélicos' dicen:

6.- Todo esta escrito en la Biblia, si no esta escrito no vale.

El Evangelio enseña:

6.- "Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. Jn 21,25
"Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura. Mc 16,15
"Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando".Mc 16,20

Los 'evangélicos' dicen:

7.- No hay que bautizar a los niños, ellos no lo necesitan. Además, debe de hacerse sumergido en un río porque Jesucristo recibió el Espiritu Santo cuando bajó al agua.

El Evangelio enseña:

7.- " Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es". Jn 3,5-6
Y luego, saliendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre Él" Mc 1,10.

Los 'evangelicos' dicen"

8.- María es una mujer como otras, no hay que venerarla pues la Biblia no lo menciona.

El Evangelio enseña:

8.- "Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres". Lc 1,28
"Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo, Y exclamó á gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre". Lc 1,41-42
"Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones".
Lc 1,48

Los 'evangélicos' dicen:

9.- María no puede hacer nada porque esta muerta igual que los santos, y además la Biblia no dice que pueda interceder.

El Evangelio enseña:

9.- "Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Mt 22,32
"Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.Mc 9,4
"Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora. Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere... Y como el maestresala gustó el agua hecha vino".Jn 2,3-9

Los 'evangélicos' dicen:

10.- No hay que decir las mismas palabras al orar como en el Rosario. Repetirlas no es bíblico.

El Evangelio enseña:

10.- "Y(Jesús) volviéndose á ir, oró, repitiendo las mismas palabras. Mc 14,39
Los 'evangélicos' dicen:
11.- Todos los apóstoles fueron iguales. Eso del Papa es un invento que no está en la Biblia. Pedro fue igual que los once.

El Evangelio enseña:

11.- "Y le trajo á Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra)". Jn 1,42
"Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Mt 16,18-19
"Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo; Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos. Lc 22,31-32
"Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora? Mc 14,37
"Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele; Sí Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.
Vuélvele á decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.
Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.Jn 21,15-17

Los 'evangélicos' dicen:

12.- La Iglesia no importa, solo Cristo salva. Da lo mismo estar en cualquiera. Lo único necesario es aceptar a Cristo no a la Iglesia.

El Evangelio enseña:

12.- "El que á vosotros oye, á mí oye; y el que á vosotros desecha, á mí desecha; y el que á mí desecha, desecha al que me envió. Lc 10,16
"El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió. Mt 10,40
"Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y Él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo uno ó dos, para que en boca de dos ó de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere á ellos, dilo á la Iglesia: y si no oyere á la Iglesia, tenle por étnico y publicano. Mt 18,15-17
""Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mt 16,18
Así que, adelante hermano. Es tiempo de decidirnos a aceptar El Evangelio Completo de Jesucristo tal como esta y no adaptarlo según el gusto de cada quien.
Jesucristo dijo:
"Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la Roca"
Mt 7,24
Si eres evangélico, esa es la invitación de parte de Nuestro Señor. Si eres católico, esa es la invitación de parte de Nuestro Señor. Vívelo, para ser un auténtico cristiano.
De mi parte, como católico, en vez de las creencias de los grupos evangélicos, mejor prefiero la enseñanza del Evangelio. Aunque al hacer esto suceda como el Apóstol Pablo dijo:
¿Es que me he vuelto enemigo de ustedes por decirles la verdad? Gal 4,16
Que la Virgen María interceda por cada uno de nosotros para ser fieles al Evangelio de su Hijo Jesucristo y ser fieles a la Iglesia que El fundó: La Católica.
Autor Martín Zavala, Misioneros de la Palabra www.defiendetufe.org y librería Misión 2000 www.defiendetufe.com
Dios te siga bendiciendo en abundancia
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