
sábado, 3 de marzo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Cuaresma de SS Benedicto XVI: Ejercicios Espirituales y predicaciones cuaresmales en torno a los Padres de la Iglesia

El Santo Padre Benedicto XVI realiza esta semana sus Ejercicios Espirituales con otros miembros de la Curia Vaticana, como es habitual en la primera semana de Cuaresma. El resto de los viernes de este tiempo litúrgico, Benedicto XVI asistirá a las predicaciones que pronunciará el predicador de la Casa Pontificia, Rainiero Cantalamessa. La prefectura de la Casa Pontificia publicó este jueves los temas de las predicaciones para la Cuaresma de este año. El tema estará centrado en la afirmación: “Acuérdense de quienes los dirigían, e imiten su fe”. (Heb 13, 7) Los Padres de la Iglesia, maestros de fe.
En preparación del Año de la Fe, convocado por el Santo Padre Benedicto XVI – del 12 de octubre de este 2012, hasta el 24 de noviembre de 2013 – las cuatro predicaciones cuaresmales se proponen dar nuevo impulso y frescor a nuestro creer, mediante un renovado contacto con los ‘gigantes de la fe’ del pasado – escribe el Predicador de la Casa Pontificia, el Padre Raniero Cantalamessa – explicando que cada semana seguirá la escuela de uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia oriental. Atanasio, Basilio, Gregorio Nacianceno y Gregorio Niceno, para ver qué nos dicen hoy, sobre el dogma que los caracteriza respectivamente. Es decir, la divinidad de Cristo, el Espíritu Santo, la Trinidad y el conocimiento de Dios.
Citando al Beato Juan Pablo II, la comunicación del predicador de la Casa Pontificia recuerda que los Padres son una estructura estable de la Iglesia y para la Iglesia de todos los siglos cumplen una función perenne. Por lo que la Iglesia no se cansa nunca de volver a sus escritos, repletos de sabiduría e incapaces de envejecer, renovando sin cesar su recuerdo.
Refiriéndose a los Gigantes de la Fe, y citando al Siervo de Dios Pablo VI, el padre Cantalamessa, recuerda que sin los Padres de la Iglesia sería imposible cumplir la renovación bíblica, la reforma litúrgica y la nueva investigación teológica impulsada y anhelada por el Concilio Ecuménico Vaticano II. Ellos fueron para el desarrollo de la Iglesia lo que fueron los Apóstoles para su nacimiento. Sintieron la necesidad de adaptar el mensaje evangélico a la mentalidad de sus contemporáneos y de nutrirse con el alimento de las verdades de la Fe a sí mismos y al pueblo de Dios.
Recordamos que también estas predicaciones tienen lugar en la Capilla de la Madre del Redentor del Palacio Apostólico, donde Benedicto XVI está participando desde el pasado Domingo en los ejercicios espirituales cuaresmales, para cuyas meditaciones el Santo Padre ha elegido este año al Card. Laurent Mosengwuo Pasinya, Arzobispo de Kinshasa, República Democrática del Congo. El purpurado, dedicó sus meditaciones de ayer por la tarde y de la mañana de este jueves al pecado del sacerdote y su muerte espiritual, a la penitencia y la reconciliación, y al amor fraterno. Siempre en el marco del tema elegido para este año de «La comunión del cristiano con Dios», inspirándose en la primera Carta de San Juan: «Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo».
"La verdadera enseñanza" - San Francisco de Asís

Evangelio del día 2 de marzo de 2012

jueves, 1 de marzo de 2012
La gravedad de la blasfemia deliberada

En el segundo mandamiento del decálogo: No tomar el santo nombre de Dios en vano, prohíbe Dios toda irreverencia a su nombre.
Son reos de irreverencia al nombre de Dios los que lo pronuncian sin causa justa y sin la veneración debida, o quebrantan los votos, o hacen juramentos falsos, temerarios o injustos, y principalmente los que profieren blasfemias.
— El voto es una promesa que se hace de un bien mejor. Juramento es la invocación del nombre de Dios para ser creído o para corroborar una promesa; es falso, cuando lo que se afirma no corresponde a lo que se piensa; temerario, si se emite absolutamente sin certeza subjetiva del hecho; injusto, si la afirmación en el juramento asertorio o la cosa prometida en el promisorio son malas. La blasfemia es una locución contumeliosa contra Dios. — Pío XI, Ep. ad Episcopum Veronensem, 3 dic. 1924, describe con las siguientes frases la gravedad de la blasfemia deliberada: «La blasfemia desprecia con injuria enorme la bondad de Dios, siendo contraria a la misma profesión de la fe, y conteniendo en sí, no sólo la malicia de la apostasía, sino agravándola sumamente tanto con el enojo del corazón como con la imprecación de la boca. La blasfemia, si en realidad se profiere de propósito y a sabiendas, por razón de la perversidad que lleva consigo de la contumelia lanzada contra el mismo Dios, autor de las leyes, y por la negación implícita de la fe, es el más grave de todos los pecados, aunque no lo parezca por sus efectos».
¡Católico, acude a rezar el Santo Rosario!
En reparación por las irreverenciasproferidas contra Nuestro Señor Jesucristo,
la Santísima Virgen María y Todos los Santos
Viernes 2 de marzo de 2012 a las 20:00 horas
Lugar: Calle del Conde de Aranda, 5. Retiro No más blasfemias ¡Viva Cristo Rey! http://rosarioreparador.blogspot.com/
Evangelio del día 1 marzo de 2012

Jesús dijo a sus discípulos: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan! Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Comentario:
El que pide, recibe - San Juan Crisóstomo
La oración es un arma poderosa, un tesoro indefectible, una riqueza inagotable, un puerto al amparo de las tempestades, un depósito de calma; la oración es la raíz, la fuente y la madre de bienes innumerables... Pero la oración de la que hablo no es mediocre, ni negligente; es una oración ardiente, surge de la aflicción del alma y del esfuerzo del espíritu. He aquí la oración que sube hasta el cielo... Escucha lo que dice el escritor sagrado: " grité al Señor cuando estaba angustiado, y me libró " (Sal. 119,1). El que reza así en su angustia podrá, después de la oración, gustar en su alma una gran alegría...
Por "oración" entiendo, no la que es solamente con la boca, sino la que brota del fondo del corazón. Así como los árboles cuyas raíces se hunden profundamente no se quiebran ni arrancan, aunque el viento desencadene mil asaltos contra ellos, porque sus raíces están fuertemente arraigadas en las profundidades de la tierra, lo mismo las oraciones que salen del fondo del corazón, tan arraigadas, suben al cielo con toda seguridad y no se devuelven por ningún pensamiento de falta de seguridad o de mérito. Por eso el salmista dice: "Desde lo hondo a ti grito, Señor" (Sal. 129,1)...
¡Si el hecho de contarles a hombres tus desgracias personales y de describirles las pruebas que te golpearon, aporta algún alivio a tus penas, como si a través de las palabras surgiera una brisa refrescante, con más razón si das parte a tu Señor de los sufrimientos de tu alma encontrarás en abundancia alivio y consuelo! En efecto, a menudo los hombres soportan con dificultad a los que se les acercan a quejarse y llorar; los apartan y los rechazan. Pero Dios no actúa así; al contrario hace que te acerques y te atrae hacia él; y aunque te pases el día exponiéndole tus desgracias, está aún más dispuesto a quererte y a otorgar tus súplicas.
San Juan Crisóstomo (v. 345-407), sacerdote en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia. Homilía sobre la incomprensibilidad de Dios, n° 5



