jueves, 3 de diciembre de 2009

Licio Gelli cuenta cómo inició a Perón en la masoneria


"Bastante claro parece qué sean y por dónde va la secta de los masones. Sus principales dogmas discrepan tanto y tan claramente de la razón, que nada puede ser más perverso. Querer acabar con la Religión y la Iglesia fundada y conservada perennemente por el mismo Dios, y resucitar después de 18 siglos las costumbres y doctrinas gentílicas, es necedad insigne y audacísima impiedad" (SS León XIII, Encíclica "Humanun Genus").

"Secta satánica que tiene por única ley la mentira, por su dios al demonio, y por culto y religión lo que hay de más vergonzoso y depravado sobre la faz de la tierra" (SS Pío VIII, Encíclica "Tradite").

"Todo lo que ha habido en las sectas y herejías más criminales de sacrílego, vergonzoso y blasfemo, ha pasado a las sectas se
cretas y por ende, a la francmasonería". (SS Gregorio XVI, Encíclica "Mirari vos").

"La Francmasonería, en consecuencia, pugna no sólo por el Catolicismo y el Cristianismo, sino con todo sistema religioso de carácter sobrenatural" (Enciclopedia americana).



Presidente Juan Domingo Perón masón


Juan Domingo Perón se inclinó hacia el Gran Maestre, quien lo esperaba con el martillo de plata, el mandil en la cintura y la banda ceremonial ilustrada con el símbolo masón del compás y la escuadra. Cuando su boca estuvo cerca de la oreja de Licio Gelli, Perón separó suavemente los labios y le susurró al oído. Nadie los escuchó. El pasaje de secretos era la forma de ser aceptado. En Madrid, el jefe del peronismo atravesaba la ceremonia iniciática que le concedería el Grado 33 del Rito Escocés y lo convertiría en integrante del Consejo Supremo de la famosa logia Propaganda Due (P2).

La voz de Licio Gelli llega del otro lado de la línea telefónica, desde su residencia de Villa Wanda, en la ciudad de Arezzo, Italia. Suena avejentado, pero todo permanece en su mente como una sucesión de diapositivas: sus recuerdos sobre la Argentina, la forma en que conoció a Perón, el modo en que esparció su influencia sobre el tercer gobierno justicialista a través de la P2, sus acuerdos con la dictadura militar, sus años como prófugo de la justicia europea en el Río de la Plata. Poder y oscuridad combinados en la memoria de un solo hombre.

“Perón era masón, yo lo inicié en Madrid, en Puerta de Hierro, en junio de 1973”, reafirma cuando se le pregunta sobre el acto por el que convirtió al jefe del justicialismo en miembro de la masonería.

—¿Cómo fue la ceremonia?

—Fue una ceremonia simple. No era difícil. Era un rito llamado al "Orecchio del maestro" (al oído del maestro).

Gelli no titubea sobre los recuerdos de cuatro décadas atrás, a pesar de sus 89 años de edad. Pocos personajes en el mundo fueron vinculados a una cantidad semejante de conspiraciones como las atribuidas al capo de la P2.

La comisión del Parlamento italiano que lo investigó le endilgó contactos con servicios secretos de 32 países. Se le imputó en 1971 la participación en un intento de golpe de Estado contra el gobierno italiano, en connivencia con los servicios secretos del Ejército. Además fue identificado como miembro de la agrupación internacional anticomunista Gladio, a la cual se atribuyen atentados en diferentes países.

Investigaciones periodísticas lo asociaron también con la misteriosa muerte del papa Juan Pablo I y con el escándalo del Banco Ambrosiano, que terminó con el banquero Roberto Calvi colgado del puente Blackfriars de Londres.

Iglesia de San Ignacio en Buenos Aires incendiada y profanada por las huestes peronistas en 1955

Algunos extractos de cartas de San Francisco Javier


“Rogad a Dios nuestro Señor que me dé gracia de abrir camino a otros, ya que yo no hago nada”.


Exhortación a no ser tibios en la conversión


(A sus compañeros de Roma, 15 de enero 1544)


“Muchas veces me vienen pensamientos de ir a los estudios de esas partes, dando voces como hombre que ha perdido el juicio, y principalmente a la universidad de París, diciendo en Sorbona a los que tiene más letras que voluntad para disponerse a fructificar con ellas: ¡cuántas ánimas dejan de ir a la gloria y van al infierno por la negligencia de ellos! Y así como van estudiando en letras, si estudiasen en la cuenta que Dios nuestro Señor les demandará de ellas, y el talento que les tiene dado, muchos de ellos se moverían, tomando medios y ejercicios espirituales para conocer y sentir dentro en sus ánimas la voluntad divina, conformándose más con ella que con sus propias afecciones, diciendo: “Señor, aquí estoy, ¿qué quieres que yo haga? Envíame donde quieras; y si conviene aun a los indios… Está en costumbre decir los que estudian: Deseo saber letras para alcanzar algún beneficio, o dignidad eclesiástica con ellas, y después con tal dignidad servir a Dios. De manera que según sus desordenas afecciones hacen sus elecciones… Estuve cuasi tentado de escribir a la universidad de París, cuántos mil millares de gentiles se harían cristianos, si hubiese operarios, para que fuesen solícitos de buscar y favorecer las personas que no buscan sus propios intereses, sino los de Jesucristo… Muchas veces me acaesce tener cansados los brazos de bautizar, y no poder hablar de tantas veces decir el Credo y los mandamientos en su lengua de ellos”

Consuelo espiritual ante los peligros

(A sus compañeros de Roma, 20 de enero 1548)

“Estas islas son muy peligrosas por causa de las muchas guerras que hay entre ellos. Es gente que dan ponzoña a los que mal quieren y de esta manera matan a muchos… Esta cuenta os doy para que sepáis cuán abundantes islas son estas de consolaciones espirituales: porque todos estos peligros y trabajos, voluntariamente tomados por solo amor y servicio de Dios nuestro Señor, son tesoros abundantes de grandes consolaciones espirituales… Nunca me acuerdo haber tenido tantas consolaciones y tan continuas como en estas islas, con tan poco sentimiento de trabajos corporales; andar continuamente en islas cercadas de enemigos, y pobladas de amigos no muy fijos… Mejor es llamarlas islas de esperar en Dios que islas de Moro”


Trabajar para vencerse a sí mismo y confianza en Dios

(A la Compañía de Jesús de Europa, 22 de junio 1549)

“Muchas veces pensé que los muchos letrados de nuestra Compañía que a estas partes vinieren, han sentir muchos trabajos, y no pequeños, en estos peligrosos viajes pareciéndome que será tentar a Dios acometer peligros tan evidentes, donde tantas naos se pierden; pero vengo después a pensar que esto no es nada, porque confío en Dios nuestro Señor que las letras de los de nuestra Compañía han de estar señoreadas por el espíritu de Dios que en ellos habitará, porque de otra manera trabajo tendrán y no pequeño. Casi siempre llevo delante de mis ojos y entendimiento, lo que muchas veces oí decir a nuestro bienaventurado Padre Ignacio, que los que había de ser de nuestra Compañía, habían de trabajar mucho para vencerse y lanzar de sí todos los temores que impiden a los hombres la fe y esperanza, y confianza en Dios, tomando medios para eso; y aunque toda fe, esperanza, confianza sea don de Dios, dala el Señor a quien le place; pero comúnmente a los que se esfuerzan, venciéndose a sí mismos, tomando medios para ello”

San Francisco Javier - 3 de diciembre


Son pocos los hombres que tienen el corazón tan grande como para responder a la llamada de Jesucristo e ir a evangelizar hasta los confines de la tierra. San Francisco Javier es uno de esos. Con razón ha sido llamado: "El gigante de la historia de las misiones" y el Papa Pío X lo nombró patrono oficial de las misiones extranjeras y de todas las obras relacionadas con la propagación de la fe. La oración del día de su fiesta dice así: "Señor, tú has querido que varias naciones llegaran al conocimiento de la verdadera religión por medio de la predicación de San Francisco Javier". El famoso historiador Sir Walter Scott comentó: "El protestante más rígido y el filósofo más indiferente no pueden negar que supo reunir el valor y la paciencia de un mártir con el buen sentido, la decisión, la agilidad mental y la habilidad del mejor negociador que haya ido nunca en embajada alguna".

Francisco nació en 1506, en el castillo de Javier en Navarra, cerca de Pamplona, España. Era el benjamín de la familia. A los dieciocho años fue a estudiar a la Universidad de París, en el colegio de Santa Bárbara, donde en 1528, obtuvo el grado de licenciado. Dios estaba preparando grandes cosas, por lo que dispuso que Francisco Javier tuviese como compañero de la pensión a Pedro Favre, que sería como él jesuita y luego beato, también providencialmente conoció a un extraño estudiante llamado Ignacio de Loyola, ya bastante mayor que sus compañeros. Al principio Francisco rehusó la influencia de Ignacio el cual le repetía la frase de Jesucristo: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?". Este pensamiento al principio le parecía fastidioso y contrario a sus aspiraciones, pero poco a poco fue calando y retando su orgullo y vanidad. Por fin San Ignacio logró que Francisco se apartara un tiempo para hacer un retiro especial que el mismo Ignacio había desarrollado basado en su propia lucha por la santidad. Se trata de los "Ejercicios Espirituales". Francisco fue guiado por Ignacio en aquellos días de profundo combate espiritual y quedó profundamente transformado por la gracia de Dios. Comprendió las palabras que Ignacio: "Un corazón tan grande y un alma tan noble no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos. Tu ambición debe ser la gloria que dura eternamente".

Llegó a ser uno de los siete primeros seguidores de San Ignacio, fundador de los jesuitas, consagrándose al servicio de Dios en Montmatre, en 1534. Hicieron voto de absoluta pobreza, y resolvieron ir a Tierra Santa para comenzar desde allí su obra misionera, poniéndose en todo caso a la total dependencia del Papa. Junto con ellos recibió la ordenación sacerdotal en Venecia, tres años más tarde, y con ellos compartió las vicisitudes de la naciente Compañía. Abandonado el proyecto de la Tierra Santa, emprendieron camino hacia Roma, en donde Francisco colaboró con Ignacio en la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús. Bien dice el Libro del Eclesiástico: "Encontrar un buen amigo es como encontrarse un gran tesoro".

A las Misiones

En 1540, San Ignacio envió a Francisco Javier y a Simón Rodríguez a la India en la primera expedición misional de la Compañía de Jesús. Para embarcarse, Francisco Javier llegó a Lisboa hacia fines de junio. Inmediatamente, fue a reunirse con el P. Rodríguez, quien se ocupaba de asistir e instruir a los enfermos en el hospital donde vivía. Javier se hospedó también ahí y ambos solían salir a instruir y catequizar en la ciudad. Pasaban los domingos oyendo confesiones en la corte, pues el rey Juan III los tenía en gran estima. Esa fue la razón por la que el P. Rodríguez tuvo que quedarse en Lisboa. También San Francisco Javier se vio obligado a permanecer ahí ocho meses y, fue por entonces cuando escribió a San Ignacio: "El rey no está todavía decidido a enviarnos a la India, porque piensa que aquí podremos servir al Señor tan eficazmente como allí". Pero Dios tenía otros planes y Francisco Javier partió hacia las misiones el 7 de abril de 1541, cuando tenía 35 años, el rey le entregó un breve por el que el Papa le nombraba nuncio apostólico en el oriente. El monarca no pudo conseguir que aceptase más que un poco de ropa y algunos libros. Tampoco quiso Javier llevar consigo a ningún criado, alegando que "la mejor manera de alcanzar la verdadera dignidad es lavar los propios vestidos sin que nadie lo sepa". Con él partieron a la India el P. Pablo de Camerino, que era italiano, y Francisco Mansilhas, un portugués que aún no había recibido las órdenes sagradas. En una afectuosa carta de despedida que el santo escribió a San Ignacio, le decía a propósito de este último, que poseía "un bagaje de celo, virtud y sencillez, más que de ciencia extraordinaria".

Otros cuatro navíos completaban la flota. En el barco viajaba el gobernador de la India, Don Martín Alfonso Sousa y, además de la tripulación, había pasajeros, soldados, esclavos y convictos. Entre la tripulación y entre los pasajeros había gente de toda clase, de suerte que Javier tuvo que mediar en reyertas, combatir la blasfemia, el juego y otros desórdenes. Francisco se encargó de catequizar a todos. Los domingos predicaba al pie del palo mayor de la nave. Convirtió su camarote en enfermería y se dedicó a cuidar a todos los enfermos, a pesar de que, al principio del viaje, los mareos le hicieron sufrir mucho a él también. Pronto se desató a bordo una epidemia de escorbuto y sólo los misioneros se encargaban del cuidado de los enfermos. La expedición navegó meses para alcanzar el Cabo de Buena Esperanza en el extremo sur del continente africano y llegar a la isla de Mozambique, donde se detuvo durante el invierno; después siguió por la costa este del Afrecha oriental y se detuvo en Malindi y en Socotra. Por fin, la expedición llegó a Goa, el 6 de mayo de 1542 tardándoles el doble de lo normal. San Francisco Javier se estableció en el hospital hasta que llegaron sus compañeros, cuyo navío se había retrasado.

La Pérdida de la fe entre los Cristianos de las Colonias

Goa era colonia portuguesa desde 1510. Había ahí un número considerable de cristianos, con obispo, clero y varias iglesias. Desgraciadamente, muchos de los portugueses se habían dejado arrastrar por la ambición, la usura y los vicios, hasta el extremo de que muchos abandonaban la fe. Los sacramentos habían caído en desuso; se usaba el rosario para contar el número de azotes que mandaban dar a sus esclavos. La escandalosa conducta los cristianos alejaba de la fe a los infieles. Esto fue un reto para San Francisco Javier. Además, fuera de Goa había a lo más, cuatro predicadores y ninguno de ellos era sacerdote. El misionero comenzó por instruir a los portugueses en los principios de la religión y a formar a los jóvenes en la práctica de la virtud. Después de pasar la mañana en asistir y consolar a los enfermos y a los presos, en hospitales y prisiones miserables, recorría las calles tocando una campanita para llamar a los niños y a los esclavos al catecismo. Estos acudían en gran cantidad y el santo les enseñaba el Credo, las oraciones y la practica de la vida cristiana. Todos los domingos celebraba la misa a los leprosos, predicaba a los cristianos y a los hindúes y visitaba las casas. Su amabilidad y su caridad con el prójimo le ganaron muchas almas. Uno de los pecados más comunes era el concubinato de los portugueses de todas las clases sociales con las mujeres del país, dado que había en Goa muy pocas portuguesas. Tursellini, el autor de la primera biografía de San Francisco Javier, que fue publicada en 1594, describe con viveza los métodos que empleó el santo para combatir aquella vida de pecado. Por ellos, puede verse el tacto con que supo Javier predicar la moralidad cristiana, demostrando que no contradecía ni al sentido común, ni a los instintos verdaderamente humanos. Para instruir a los pequeños y a los ignorantes, el santo solía adaptar las verdades del cristianismo a la música popular, un método que tuvo tal éxito que, poco después, se cantaban las canciones que él había compuesto, lo mismo en las calles que en las casa, en los campos que en los talleres.

Misionero con los Paravas

Cinco meses más tarde, se enteró Javier de que en las costas de la Pesquería, que se extienden frente a Ceilán desde el Cabo de Comorín hasta la isla de Manar, habitaba la tribu de los paravas. Estos habían aceptado el bautismo para obtener la protección de los portugueses contra los árabes y otros enemigos; pero, por falta de instrucción, conservaban aún las supersticiones del paganismo y practicaban sus errores1.. Javier partió en auxilio de esa tribu que "sólo sabía que era cristiana y nada más". El santo hizo trece veces aquel viaje tan peligroso, bajo el tórrido calor del sur de Asia. A pesar de la dificultad, aprendió el idioma nativo y se dedicó a instruir y confirmar a los ya bautizados. Particular atención consagró a la enseñanza del catecismo a los niños. Los paravas, que hasta entonces no conocían siquiera el nombre de Cristo, recibieron el bautismo en grandes multitudes. A este propósito, Javier informaba a sus hermanos de Europa que, algunas veces, tenía los brazos tan fatigados por administrar el bautismo, que apenas podía moverlos. Los generosos paravas, que eran considerados de casta baja, extendieron a San Francisco Javier una acogida calurosa, en tanto que los brahamanes, de clase alta, recibieron al santo con gran frialdad, y su éxito con ellos fue tan reducido que, al cabo de doce meses, sólo había logrado convertir a un brahamán. Según parece, en aquella época Dios obró varias curaciones milagrosas por medio de Javier.

Por su parte, Javier se adaptaba plenamente al pueblo con el que vivía. Con los pobres comía arroz y dormía en el suelo de una pobre choza. Dios le concedió maravillosas consolaciones interiores. Con frecuencia, decía Javier de sí mismo: "Oigo exclamar a este pobre hombre que trabaja en la viña de Dios: 'Señor no me des tantos consuelos en esta vida; pero, si tu misericordia ha decidido dármelos, llévame entonces todo entero a gozar plenamente de Ti '". Javier regresó a Goa en busca de otros misioneros y volvió a la tierra de los paravas con dos sacerdotes y un catequista indígena y con Francisco Mansilhas a quienes dejó en diferentes puntos del país. El santo escribió a Mansilhas una serie de cartas que constituyen uno de los documentos más importantes para comprender el espíritu de Javier y conocer las dificultades con que se enfrentó.

El Escándalo de los Malos Cristianos: Espina en el Corazón

Nada podía desanimar a Francisco. "Si no encuentro una barca- dijo en una ocasión- iré nadando". Al ver la apatía de los cristianos ante la necesidad de evangelizar comentó: "Si en esas islas hubiera minas de oro, los cristianos se precipitarían allá. Pero no hay sino almas para salvar". Deseaba contagiar a todos con su celo evangelizador.

El sufrimiento de los nativos a manos de los paganos y de los portugueses se convirtió en lo que él describía como "una espina que llevo constantemente en el corazón". En cierta ocasión, fue raptado un esclavo indio y el santo escribió: "¿Les gustaría a los portugueses que uno de los indios se llevase por la fuerza a un portugués al interior del país?. Los indios tienen idénticos sentimientos que los portugueses". Poco tiempo después, San Francisco Javier extendió sus actividades a Travancore. Algunos autores han exagerado el éxito que tuvo ahí, pero es cierto que fue acogido con gran regocijo en todas las poblaciones y que bautizó a muchos de los habitantes. En seguida, escribió al P. Mansilhas que fuese a organizar la Iglesia entre los nuevos convertidos. En su tarea solía valerse el santo de los niños, a quienes seguramente divertía mucho repetir a otros lo que acababan de aprender de labios del misionero. Los badagas del norte cayeron sobre los cristianos de Comoín y Tuticorín, destrozaron las poblaciones, asesinaron a varios y se llevaron a otros muchos como esclavos. Ello entorpeció la obra misional del santo. Según se cuenta, en cierta ocasión, salió solo Javier al encuentro del enemigo, con el crucifijo en la mano, y le obligó a detenerse. Por otra parte, también los portugueses entorpecían la evangelización; así, por ejemplo, el comandante de la región estaba en tratos secretos con los badagas. A pesar de ello, cuando el propio comandante tuvo que salir huyendo, perseguido por los badagas, San Francisco Javier escribió inmediatamente al P. Mansilhas: "Os suplico, por el amor de Dios, que vayáis a prestarle auxilio sin demora". De no haber sido por los esfuerzos infatigables del santo, el enemigo hubiese exterminado a los paravas. Y hay que decir, en honor de esa tribu, que su firmeza en la fe católica resistió a todos los embates.

El reyezuelo de Jaffna (Ceilán del norte), al enterarse de los progresos que había hecho el cristianismo en Manar, mandó asesinar ahí a 600 cristianos. El gobernador, Martín de Sousa, organizó una expedición punitiva que debía partir de Negatapam. San Francisco Javier se dirigió a ese sitio; pero la expedición no llegó a partir, de suerte que el santo decidió emprender una peregrinación, a pie, al santuario del Apóstol Santo Tomás en Milapur, donde había una reducida colonia portuguesa a la que podía prestar sus servicios. Se cuentan muchas maravillas de los viajes de San Francisco Javier. Además de la conversión de numerosos pecadores públicos europeos, a los que se ganaba con su exquisita cortesía, se le atribuyen también otros milagros.

Carta de Protesta al Rey

En 1545, el santo escribió desde Cochín al rey de Portugal, en la que le daba cuenta del estado de la misión. En ella habla del peligro en que estaban los neófitos de volver al paganismo, "escandalizados y desalentados por las injusticias y vejaciones que les imponen los propios oficiales de Vuestra Majestad . . . Cuando nuestro Señor llame a Vuestra Majestad a juicio, oirá tal vez Vuestra Majestad las palabras airadas del Señor: '¿Por qué no castigaste a aquellos de tus súbitos sobre los que tenías autoridad y que me hicieron la guerra en la India? ' ". El santo habla muy elogiosamente del vicario general en las Indias, Don Miguel Vaz, y ruega al rey que le envíe nuevamente con plenos poderes, una vez que éste haya rendido su informe en Lisboa. "Como espero morir en estas partes de la tierra y no volveré a ver a Vuestra Majestad en este mundo, ruégole que me ayude con sus oraciones para que nos encontremos en el otro, ciertamente estaremos más descansados que en éste". San Francisco Javier repite sus alabanzas sobre el vicario general en una carta al P. Simón Rodríguez, en donde habla todavía con mayor franqueza acerca de los europeos: "No titubean en hacer el mal, porque piensan que no puede ser malo lo que se hace sin dificultad y para su beneficio. Estoy aterrado ante el número de inflexiones nuevas que se dan aquí a la conjugación del verbo 'robar'"

Malaca y el Gozo de Servir al Señor

En la primavera de 1545, San Francisco Javier partió para Malaca, donde pasó cuatro meses. Malaca era entonces una ciudad grande y próspera. Albuquerque la había conquistado para la corona portuguesa en 1511 y, desde entonces, se había convertido en un centro de costumbres licenciosas. Anticipándose a la moda que se introduciría varios siglos más tarde, las jóvenes se paseaban en pantalones, sin tener siquiera la excusa de que trabajaban como los hombres. El santo fue acogido en la ciudad con gran reverencia y cordialidad, y tuvo cierto éxito en sus esfuerzos de reforma.

En los dieciocho meses siguientes, es difícil seguirle los pasos. Fue una época muy activa y particularmente interesante, pues la pasó en un mundo en gran parte desconocido, visitando ciertas islas a las que él da el nombre genérico de Molucas y que es difícil identificar con exactitud. Sabemos que predicó y ejerció el ministerio sacerdotal en Amboina, Ternate, Gilolo y otros sitios, en algunos de los cuales había colonia de mercaderes portugueses. Aunque sufrió mucho en aquella misión, escribió a San Ignacio: "Los peligros a los que me encuentro expuesto y los trabajos que emprendo por Dios, son primavera de gozo espiritual. Estas islas son el sitio del mundo en que el hombre puede más fácilmente perder la vista de tanto llorar; pero se trata de lágrimas de alegría. No recuerdo haber gustado jamás tantas delicias interiores y los consuelos no me dejan sentir el efecto de las duras condiciones materiales y de los obstáculos que me oponen los enemigos declarados y los amigos aparentes". De vuelta a Malaca, el santo pasó ahí otros cuatro meses predicando. Antes de volver a la India, oyó hablar del Japón a unos mercaderes portugueses y conoció personalmente a un fugitivo del Japón, llamado Anjiro. Javier desembarcó nuevamente en la India, en enero de 1548.

Pasó los siguientes quince meses viajando sin descanso entre Goa, Ceilán y Cabo de Comorín, para consolidar su obra (sobre todo el "Colegio Internacional de San Pablo" en Goa) y preparar su partida al misterioso Japón, en el que hasta entonces no había penetrado ningún europeo. Escribió la última carta al rey Juan III, a propósito de un obispo armenio y de un fraile franciscano. En ella decía: "La experiencia me ha enseñado que Vuestra Majestad tiene poder para arrebatar a las Indias sus riquezas y disfrutar de ellas, pero no lo tiene para difundir la fe cristiana".

Japón

En abril de 1549, partió de la India, acompañado por otro sacerdote de la Compañía de Jesús y un hermano coadjutor, por Anjiro (que había tomado el nombre de Pablo) y por otros dos japoneses que se habían convertido al cristianismo. El día de la fiesta de la Asunción desembarcaron en Kagoshima, Japón. En Kagoshima, los habitantes los dejaron en paz. San Francisco Javier se dedicó a aprender el japonés lo cual no era nada fácil para el. Sin embargo logró traducir al japonés una exposición muy sencilla de la doctrina cristiana que repetía a cuantos se mostraban dispuestos a escucharle. Al cabo de un año de trabajo, había logrado unas cien conversiones. Ello provocó las sospechas de las autoridades, las cuales le prohibieron que siguiese predicando. Entonces, el santo decidió trasladarse a otro sitio con sus compañeros, dejando a Pablo al cuidado de los neófitos. Antes de partir de Kagashima, fue a visitar la fortaleza de Ichku; ahí convirtió a la esposa del jefe de la fortaleza, al criado de ésta, a algunas personas más y dejó la nueva cristiandad al cargo del criado. Diez años más tarde, Luis de Almeida, médico y hermano coadjutor de la Compañía de Jesús, encontró en pleno fervor a esa cristiandad aislada.

San Francisco Javier se trasladó a Hirado, al norte de Nagasaki. El gobernador de la ciudad acogió bien a los misioneros, de suerte que en unas cuantas semanas pudieron hacer más de lo que había hecho en Kagoshima en un año. El santo dejó esa cristiandad a cargo del P. de Torres y partió con el hermano Fernández y un japonés a Yamaguchi, en Honshu. Ahí predicó en las calles y delante del gobernador; pero no tuvo ningún éxito y las gentes de la región se burlaron de él.

Javier quería ir a Miyako (Kioto), que era entonces la principal ciudad del Japón. Después de trabajar un mes en Yamaguchi, donde apenas cosechó algo más que afrentas, prosiguió el viaje con sus dos compañeros. Como el mes de diciembre estaba ya muy avanzado, los aguaceros, la nieve y los abruptos caminos hicieron el viaje muy penoso. En febrero, llegaron los misioneros a Miyako. Ahí se enteró el santo de que para tener una entrevista con el mikado necesitaba pagar una suma mucho mayor a la que poseía. Por otra parte, como una guerra civil hacía estragos en la ciudad, San Francisco Javier comprendió que, por el momento, no podía hacer ningún bien ahí, por lo cual volvió a Yamaguchi, quince días después. Viendo que la pobreza de su persona se convertía en un obstáculo para llegar al gobernador, se vistió con gran pompa y fue al gobernador escoltado por sus compañeros, con toda la regalía de su título de embajador de Portugal. Le entregó las cartas que le habían dado para el caso las autoridades de la India y le regaló una caja de música, un reloj y unos anteojos, entre otras cosas. El gobernador quedó encantado con esos regalos, dio al santo permiso de predicar y le cedió un antiguo templo budista para que se alojase mientras estuviese ahí. Habiendo obtenido así la protección oficial, San Francisco Javier predicó con gran éxito y bautizó a muchas personas.

Habiéndose enterado de que un navío portugués había atracado en Funai (Oita) de Kiushu, el santo partió para allá y resolvió partir en ese barco a visitar sus comunidades cristianas en la India antes de hacer el deseado viaje a China. Los cristianos del Japón, que eran ya unos 2000 quedaron al cuidado del P. Cosme de Torres y del hermano Fernández. A pesar de las dificultades que sufrió, San Francisco Javier opinaba que "no hay entre los infieles ningún pueblo más bien dotado que el japonés".

Regreso a la India y expedición a la China

La cristiandad había prosperado en la India durante la ausencia de Javier; pero también se habían multiplicado las dificultades y los abusos, tanto entre los misioneros como entre las autoridades portuguesas, y todo ello necesitaba urgentemente la atención del santo. Francisco Javier emprendió la tarea con tanta caridad como firmeza. Cuatro meses después, el 25 de abril de 1552, se embarcó nuevamente, llevando por compañeros a un sacerdote y un estudiante jesuitas, un criado indio y un joven chino que hubiera sido su intérprete si no hubiese olvidado su lengua natal. En Malaca, el santo fue recibido por Diego Pereira, a quien el virrey de la India había nombrado embajador ante la corte de China.

San Francisco tuvo que hablar en Malaca sobre dicha embajada con Don Alvaro de Ataide, hijo de Vasco de Gama, que era el jefe en la marina de la región. Como Alvaro de Ataide era enemigo personal de Diego Pereira, se negó a dejar partir Pereira y a Francisco Javier, tanto en calidad de embajador como de comerciante. Ataide no se dejó convencer por los argumentos de Francisco Javier, ni siquiera cuando éste le mostró el breve de Paulo III por el que había sido nombrado nuncio apostólico. Por el hecho de oponer obstáculos a un nuncio pontificio, Ataide incurría en la excomunión. Finalmente, Ataide permitió que Francisco Javier partiese a la China. El santo envió al Japón al sacerdote jesuita y sólo conservó a su lado al joven chino, que se llamaba Antonio. Con su ayuda, esperaba poder introducirse furtivamente en China, que hasta entonces había sido inaccesible a los extranjeros. A fines de agosto de 1552, la expedición llegó a la isla desierta de Sancián (Shang-Chawan) que dista unos veinte kilómetros de la costa y está situada a cien kilómetros al sur de Hong Kong.

Muerte a las Puertas de China

Por medio de una de las naves, Francisco Javier escribió desde ahí varias cartas. Una de ellas iba dirigida a Pereira, a quien el santo decía: "Si hay alguien que merezca que Dios le premie en esta empresa, sois vos. Y a vos se deberá su éxito". En seguida, describía las medidas que había tomado: con mucha dificultad y pagando generosamente, había conseguido que un mercader chino se comprometiese a desembarcar de noche en Cantón, no sin exigirle que jurase que no revelaría su nombre a nadie. En tanto que llegaba la ocasión de realizar el proyecto, Javier cayó enfermo. Como sólo quedaba uno de los navíos portugueses, el santo se encontró en la miseria. En su última carta escribió: "Hace mucho tiempo que no tenía tan pocas ganas de vivir como ahora". El mercader chino no volvió a presentarse. El 21 de noviembre, el santo se vio atacado por una fiebre y se refugió en el navío. Pero el movimiento del mar le hizo daño, de suerte que al día siguiente pidió que le trasportasen de nuevo a tierra. En el navío predominaban los hombres de Don Alvaro de Ataide, los cuales, temiendo ofender a éste, dejaron a Javier en la playa, expuesto al terrible viento del norte. Un compasivo comerciante portugués le condujo a su cabaña, tan maltrecha, que el viento se colaba por las rendijas. Ahí estuvo Francisco Javier, consumido por la fiebre. Sus amigos le hicieron algunas sangrías, sin éxito alguno. Entre los espasmos del delirio, el santo oraba constantemente. Poco a poco, se fue debilitando. El sábado 3 de diciembre, según escribió Antonio, "viendo que estaba moribundo, le puse en la mano un cirio encendido. Poco después, entregó el alma a su creador y Señor con gran paz y reposo, pronunciando el nombre de Jesús". San Francisco Javier tenía entonces cuarenta y seis años y había pasado once en el oriente. Fue sepultado el domingo por la tarde. Al entierro asistieron Antonio, un portugués y dos esclavos.2

Su cuerpo se conserva incorrupto

Uno de los tripulantes del navío había aconsejado que se llenase de barro el féretro para poder trasladar más tarde los restos. Diez semanas después, se procedió a abrir la tumba. Al quitar el barro del rostro, los presentes descubrieron que se conservaba perfectamente fresco y que no había perdido el color; también el resto del cuerpo estaba incorrupto y sólo olía a barro. El cuerpo fue trasladado a Malaca, donde todos salieron a recibirlo con gran gozo, excepto Don Alvaro de Ataide. Al fin del año, fue trasladado a Goa, donde los médicos comprobaron que se hallaba incorrupto. Ahí reposa todavía, en la iglesia del Buen Jesús.

Francisco Javier fue canonizado en 1622, al mismo tiempo que Ignacio de Loyola, Teresa de Avila, Felipe Neri e Isidro el Labrador.

NOTAS

1 -El P. Coleridge, S. J.: "Probablemente todos los misioneros que han ido a regiones en las que sus compatriotas se hallaban ya establecidos . . . han encontrado en ellos a los peores enemigos de su obra de evangelización. En este sentido, las naciones católicas son tan culpables como las protestantes. España, Francia y Portugal son tan culpables como Inglaterra y Holanda".

2 Antonio describió los últimos días del santo, en una carta a Manuel Teixeira, el cual la publicó en su biografía de San Francisco Javier.

BIBLIOGRAFIA
Eliécer Sálesman, P. - Vidas de los Santos
Mario Sgarbossa - Luigi Giovannini - Un Santo Para Cada Día

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Qué es La Teología de la Liberación?


Por el Padre Brian Moore

Origen y fuentes

Cuando los marxistas comprendieron que era mejor servirse de la Religión que combatirla, comenzaron a eliminar el clero ortodoxo y a reemplazarlo por sus agentes. Esta obra se debió principalmente a Stalin.
Al ver que tenía cierto éxito, el marxismo buscó servirse de la Iglesia también en Occidente. Pero no era tan fácil infiltrarse en el clero católico; por esta razón se comenzó trabajando con el protestantismo. El camino estaba ya preparado porque algunos pastores protestantes eran simpatizantes del marxismo, y en Alemania, Suiza y Austria estaban vinculados a movimientos socialistas.
Entre ellos hemos de citar especialmente a uno: Karl Barth, suizo, que es el más importante entre los teólogos protestantes marxistas y tal vez haya sido el primero que impuso la idea de que Cristo y Marx coinciden en la construcción de la “sociedad del futuro”.
Siendo vicario en Ginebra, ya evidencia un gran interés por la doctrina y la práctica marxistas. En 1915 se afilió al partido social-demócráta suizo. En realidad, era “más papista que el Papa”, esto es, más radical que Lenín. Veamos su pensamiento sobre el Estado: “Nosotros combatimos el Estado de una manera radical y fundamental. El Estado actual no puede ser mejorado. La violencia de la injusticia desde arriba debería ser reemplazada por la violencia de la irrupción de la justicia desde abajo. El Estado concreto, es decir, la sociedad burguesa, es la quintaesencia del mal; en vano se espera su desaparición, es menester destruirlo pues es una organización sistemática del uso de la violencia por una clase contra otra, por una parte de la población contra otra” (Georges Casalis, Théologie et socialisme: l’exemple de Karl Barth, en la revista Etudes théologiques et religieuses, nº2, 1974, págs. 162-163).
Es decir, que en esto Barth sigue el mesianismo talmúdico de Marx: los judíos, pueblo perseguido, buscan liberarse de sus opresores; el proletariado, al liberarse no sólo se libera a sí mismo, sino también a la burguesía que deja por lo mismo de ser opresora.
Barth era ingenuo idealista que amaba realmente a las clases bajas, pero que no se daba cuenta cabal de que para Lenín la revolución, “la dictadura del proletariado”, era solamente un método para imponer su propia dictadura por el terror.
Barth llega a identificar la futura sociedad socialista con la comunidad escatológica cristiana. Y en este sentido utiliza un hermoso pasaje de San Pablo: “La creación está aguardando con ardiente anhelo esa manifestación de los hijos de Dios; pues si la creación está sometida a la vanidad, no es de grado, sino por voluntad de aquel que la sometió; pero con esperanza, porque también la creación misma será liberada de la servidumbre de la corrupción para participar de la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Sabemos que ahora la creación entera gime aún, y a una está en dolores de parto. Y no tan sólo ella, sino que asimismo, los que poseemos las primicias del Espíritu, también gemimos en nuestro interior, aguardando la filiación, la redención de nuestro cuerpo. Porque en la esperanza hemos sido salvados; mas la esperanza que se ve, ya no es esperanza; porque lo que uno ve, ¿cómo lo puede esperar? Si, pues, esperamos lo que no vemos, esperamos en paciencia” (Rm. 8: 19-25).
Por todo ello, “un verdadero cristiano, tiene que ser socialista, y un verdadero socialista, cristiano”.
¿Quién es Dios para este teólogo? Dios es el contenido de la revolución; su fuerza explosiva, libertadora. Esta fuerza otorga a la vida humana el sentido y dignidad.
Una tal postura es realmente grotesca, pero se entiende a la luz de la filosofía kantiana y hegeliana, que se basan en la praxis (acción) y no en el ser, como lo hace la filosofía escolástica.

El Consejo Mundial de las Iglesias

Esta agrupación nació en Amsterdam en el año 1948. Reúne unas 300 confesiones protestantes y cismáticas. Ha sido desde sus orígenes promarxista. He aquí algunos hechos que confirman esta tendencia:
- su acción directa para la concreción formal del diálogo marxista-cristiano a nivel mundial:
1954, asamblea celebrada en Praga, comienzan los contactos entre los dirigentes comunistas y los del Consejo; 1965, simposio internacional de cristianos y marxistas en Suiza; dos encuentros más de idénticas características en la misma década; en la misma época ingresa al C.M.I. el Patriarcado de Moscú que, como ya hemos dicho, trabajaba por el gobierno.
- Búsqueda del reconocimiento del gobierno de China Popular por parte de EEUU.
- Campaña de «ayuda a desertores norteamericanos de Vietnam” (fondo pecuniario).

En lo que hace a Hispanoamérica y refiriéndonos siempre a la actuación de los protestantes, citaremos dos ejemplos:
1º) Emiliano Castro, pastor metodista uruguayo, Secretario general del C.M.I. En 1964 viajó por la URSS, Checoslovaquia y Alemania Oriental, invitado por los respectivos gobiernos. Ese mismo año participa del denominado “Congreso del Pueblo”, organizado por el partido comunista en Montevideo. Cuatro años más tarde, vuelve a la URSS para participar de un homenaje a Luther King, organizado por los comunistas. Finalmente, tuvo que huir del Uruguay por estar implicado en el asesinato de un profesor.
2º) José Miguel Bonino, pastor metodista argentino. En 1972 participó como teólogo en la Comisión Asesora del Primer Encuentro Latinoamericano de cristianos por el socialismo, realizado en Chile. Allí presentó su trabajo “Los marxistas cristianos”. En 1980 participó del IV Congreso Internacional Ecuménico de Teología del Tercer Mundo, en San Pablo, donde acudieron los principales “ideólogos de la liberación”.
Hasta aquí, las fuentes no católicas de la Teología de la Liberación.

Nacimiento en el catolicismo

“El momento favorable para la infiltración marxista en la teología católica llegó durante el Concilio Vaticano II cuando esta teología empezó a tolerar en su seno la así llamada “nueva teología”, que concentra su atención en el hombre y no en Dios. Además, el proceso de infiltración del marxismo en la teología católica resulta, al mismo tiempo, facilitado por la influencia en el ambiente católico del neoprotestantismo y del neomodernismo, reforzados también por el progresismo. Una ayuda muy efectiva en favor del marxismo vino de parte del ecumenismo, pues éste facilitó los contactos entre la teología católica y la teología protestante ya marxistizada” (Miguel Poradowski, La Teología de la Liberación, Ed. Quijote, Buenos Aires, 1985, pág. 40).

Para el padre Poradowski, la “Teología de la Liberación” es hija legítima de la “Iglesia conciliar”; de su pseudo-teología, su ecumenismo, su antropocentrismo.
La causa última, es entonces, la crisis en la Iglesia.
Lo que da pie, según algunos, a esta “teología” es el fracaso del Plan de Desarrollo lanzado por Kennedy.
Y la ocasión en que toma cuerpo esta ideología (este es el nombre que le corresponde) es la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana, celebrada en Medellín en 1968. El primer libro que sirve como “biblia” de esta gente es el del peruano Gustavo Gutiérrez: Teología de la Liberación, publicado en 1971.

Principales representantes

Muchas son las obras que se han escrito al respecto; citaremos sólo algunas, entre los principales autores: la ya mencionada de Gutiérrez; Opresión-Liberación, de Hugo Assman, Montevideo, 1971; Libera a mi pueblo, de Alex Morelli, México-Buenos-Aires, 1971; Jesús Cristo Libertador, de Leonardo Boff, Petrópolis, 1972; Elementos para una evangelización libertadora, de Rafael Avila, Salamanca, 1971; Nueva conciencia de la Iglesia en América Latina, de Rolando Muñoz, Santiago, 1973; varios ensayos y artículos de Juan Luis Segundo.

Podemos decir que casi cada país de Latinoamérica tiene un propagandista de la Teología de la Liberación.

También hubo -hay- diversos grupos de sacerdotes que participan de las ideas marxistas de la ideología de la liberación. Así, por ejemplo, Sacerdotes para América Latina, en Colombia, Movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo, en Argentina; Cristianos por el socialismo, en Chile; Organización Nacional Independiente de sacerdotes, en Perú; Movimiento de reflexión sacerdotal, en Ecuador; Sacerdotes para el pueblo, en Méjico, etc.

Su doctrina

Partiendo de una mala filosofía y peor teología, sacan pésimas consecuencias.
A) Primacía de la ortopraxis sobre la ortodoxia. Según la doctrina perenne de la Iglesia, la Teología es la ciencia de Dios. La función del teólogo es la de contemplar la Verdad; utilizando como instrumento la filosofía escolástica, especialmente a Santo Tomás, escudriñar la Revelación para, siempre bajo la guía del Magisterio y el sentir de la Tradición, enseñarla luego a los cristianos.
Para los teólogos de la liberación, en cambio, no se trata de deducir consecuencias de los principios de la Verdad revelada, sino que el teólogo debe analizar la realidad histórica y, a partir de ella, forjar su teología. De esta manera, la insondable sabiduría divina queda atada a la estrechez del intelecto humano y a los avatares de la historia. Evidentemente, aquí los guías no son ya los filósofos realistas y el Magisterio de la Iglesia, sino los idealistas Kant, Hegel, etc., maestros de los ideólogos marxistas.
B) La Iglesia. Según estos ideólogos, no hay necesidad de pertenecer a Ella para salvarse; o, si se quiere, todos los hombres forman parte de Ella, aun sin saberlo...
Consideran a los obispos y a los sacerdotes que quieren mantenerse fieles al Magisterio de la Iglesia como parte del Régimen. Así dice Gutiérrez: “El hombre latinoamericano en la lucha revolucionaria se libera de una manera u otra del tutelaje de una religión alienante, que tiende a la conservación del orden”.

C) Evangelizar. Para ellos es el hacer tomar conciencia a los oprimidos de su condición de tales.

D) Manipulación de las Sagradas Escrituras y de la Santa Liturgia. Es decir, de las cosas más sagradas que tiene la Iglesia. Así, por ejemplo, en cuanto a las Sagradas Escrituras, el Exodo pinta para ellos la liberación de un pueblo oprimido, símbolo de la liberación de los pobres de las garras de la burguesía. De manera similar, Nuestro Señor Jesucristo, es un libertador político de la opresión romana, el Magnificat es un himno a la liberación: “derribó a los poderosos de sus tronos”.
Respecto a la liturgia, la Eucaristía es el banquete fraterno del cual pueden participar sólo aquellos que viven en situación de opresión y que luchan por la misma causa.
E) Las virtudes teologales. Fe en el hombre, que es quien constituye su futuro. Esperanza terrena; finalmente el pueblo oprimido triunfará sobre sus opresores y tendrá lugar el paraíso en la tierra. Caridad a su manera; Gutiérrez dice sobre el amor a los enemigos: “Hoy en el contexto de la lucha de clases, amar a los enemigos supone reconocer y aceptar que se tiene enemigos de clase y que hay que combatirlos. No se trata de no tener enemigos, sino de no excluirlos de nuestro amor. Pero el amor no suprime la calidad de enemigos que poseen los opresores ni la radicalización del combate contra ellos. El amor a los enemigos, lejos de suavizar las tensiones, resulta así cuestionando el sistema y se convierte en una fórmula subversiva”.
Para él, “amar a todos los hombres no quiere decir evitar enfrentamientos, no es mantener una armonía ficticia. Amor universal es aquel que, en solidaridad con los oprimidos, busca liberar también a los opresores de su propio poder, de su ambición, de su egoísmo (...) Pero a esto no se llega sino optando resueltamente por los oprimidos, es decir, combatiendo contra la clase opresora. Combatir real y eficazmente, no odiar” (José Luis Illanes, Progresismo y liberación, De. Universidad de Navarra S.A., 1975, pág. 358).

El Magisterio


Antes que Roma, fueron los Episcopados latinoamericanos los que dieron la voz de alarma contra la Teología de la Liberación. Vamos a citar tres ejemplos:

1º) Declaración del Episcopado Argentino, del 12 de agosto de 1970, donde se condena las actividades del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

2º) Documento de la Conferencia Episcopal Chilena, titulado Evangelio, Política y Socialismos, donde se advierte sobre los peligros de la convergencia marxista-cristiana.

3º) El documento de la XXXII Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano Identidad cristiana en la acción por la justicia, del 21 de noviembre de 1976.
En este documento se denuncia el intento de “potenciar el Evangelio con la dialéctica marxista”, “convertir la fe en praxis revolucionaria” y “reducir la Iglesia a una simple asociación de personas que luchan por la justicia”.
El Vaticano publicó dos documentos: uno que sería la condena de la pseudo-teología de la liberación, y otro que buscaría trazar los lineamentos principales para una teología de la liberación ortodoxa.
El primero data de 1984 y se titula Libertatis nuntius, Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación. El otro es la Instrucción sobre la libertad cristiana y liberación, y es del 22 de marzo de 1986.
Se nos excusará de no comentar estos documentos dados por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, para no alargarnos en este artículo.
Sólo diremos que añoramos la claridad meridiana de las Encíclicas de antaño.
En verdad, uno se queda sorprendido al leer los documentos actuales de la Santa Sede, porque supuestamente hoy en día se habla para el pueblo, para los laicos comprometidos, y nosotros, que hemos hecho algún estudio teológico, nos quedamos perdidos en la bruma de un lenguaje abstruso.
La última intervención del Vaticano, de la cual tengamos noticia, en el sentido de una condenación de esta pseudo-teología tuvo lugar por el discurso del Papa Juan Pablo II en la reunión de los Episcopados latinoamericanos en Santo Domingo, con ocasión del glorioso V centenario de la Evangelización de América.
Queremos aclarar que no participamos de todas las afirmaciones contenidas en los documentos supra citados menos aún de sus ambigüedades.
Pero sí encontramos en ellos, de una manera más o menos explícita, condenada la penetración marxista en el seno de la Iglesia a través de la Teología de la Liberación.

Remedios

1º) Restauración de la Iglesia. La teología de la Liberación es un problema de índole sobrenatural, no político. Por un lado, las autoridades romanas deben tomar medidas serias, efectivas, definitivas, para acabar con este veneno que destruye la Iglesia de Hispanoamérica. No sirve de nada dar un documento condenatorio, si se deja actuar libremente a los sacerdotes que propagan ideas marxistas y, los que es más grave aún, se deja en sus puestos a obispos que sostienen tales ideas.
Por otro lado, se debe impartir una buena enseñanza en los seminarios, para que el futuro sacerdote tenga una visión sobrenatural de las cosas.
Además, cada cristiano tiene aquí su parte:
* el sacerdote debe ser el hombre de Fe, por lo tanto, debe confiar en la Divina Providencia cuando contempla situaciones de injusticia, cuando ve la miseria en la que viven ciertas personas. De otro modo, ciertamente tratará de solucionar las cosas a su manera y por medios que no son cristianos. Muchos santos, antes que se conociera el marxismo, han trabajado en favor de los menesterosos.
* los pobres deben cultivar la Esperanza; saber aceptar su condición, no rebelarse contra Dios ni vivir embebidos de odio y rencor hacia los que tienen más que ellos. Ser pobre no implica ser salvo; si el pobre lleva resignadamente su condición (como un enfermo u otro desventurado), entonces sí podrá obtener de esa condición grandes méritos. Será una vía segura para imitar a Aquel que no tenía donde reclinar su cabeza.
* todo cristiano debe practicar la Caridad. La Sagrada Escritura nos invita frecuentemente a no cerrar nuestro corazón frente a la necesidad de los que nos rodean. En el Antiguo Testamento se habla de los pecados que claman al cielo, y entre ellos la opresión del pobre y la defraudación del jornal al trabajador. Nuestro Señor nos narra la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, nos aconseja que nos hagamos tesoros en el cielo con la inicua riqueza y nos advierte que seremos juzgados por nuestras obras de misericordia (tuve hambre y me disteis de comer...). El apóstol Santiago recuerda severamente a los ricos sus deberes, y San Juan nos dirige estas tajantes palabras: “Quien tiene bienes de este mundo y ve a su hermano padecer necesidad y le cierra sus entrañas, ¿de qué manera permanece el amor de Dios en él? Hijitos, no amemos de palabra y con la lengua, sino de obra y en verdad”.
Hay que remitirse siempre a las grandes Encíclicas que forjaron la Doctrina Social de la Iglesia, como por ejemplo Rerum Novarum, de León XIII y Divini Redemptoris, de Pío XI, donde se condena el comunismo. Es de notar que en los documentos actuales del Vaticano, rara vez encontramos referencias al Magisterio anterior al Concilio Vaticano II.

2º) La acción armada. La Teología de la Liberación no es sólo una ideología, sino también y sobre todo una praxis, y por cierto no una acción pacífica. Por lo tanto, compete a las fuerzas armadas de seguridad de nuestros países defender de las agresiones de que es víctima el pueblo, por el cual supuestamente luchan los libertadores.

3º) Finalmente y para terminar, nosotros vemos en la Teología de la Liberación el cumplimiento de la profecía de Nuestra Señora de Fátima: “Rusia esparcirá sus errores”. Por ello, el golpe definitivo será dado cuando tenga lugar la consagración del mundo y de Rusia al Corazón Inmaculado de María con todas las condiciones puestas por Nuestra Señora.
Roguemos insistentemente para que llegue ese día en que una vez más la Virgen poderosa como un ejército en orden de batalla, la vencedora de todas las herejías, aplastará la cabeza de la serpiente infernal.
Finalmente mi Corazón Inmaculado triunfará.

Plegaria a Cristo y a Maria por la Verdadera Unidad religiosa - SS Pio XI


Y ojalá Nuestro Divino Salvador,
el cual quiere que todos los hombres se salven
y vengan al conocimiento de la verdad (1),
oiga Nuestras ardientes oraciones
para que se digne llamar a la unidad de la Iglesia
a cuantos están separados de ella.
Con este fin, sin duda importantísimo,
invocamos y queremos que se invoque la intercesión
de la Bienaventurada Virgen María,
Madre de la Divina Gracia,
debeladora de todas las herejías
y Auxilio de los cristianos,
para que cuanto antes nos alcance la gracia
de ver alborear el deseadísimo día
en que todos los hombres oigan la voz de su divino Hijo,
y conserven la unidad del Espíritu Santo
con el vínculo de la paz. (2)

Conclusión y Bendición Apostólica

Bien comprendéis, Venerables Hermanos, cuánto deseamos Nos este retorno, y cuánto anhelamos que así lo sepan todos Nuestros hijos, no solamente los católicos, sino también los disidentes de Nos; los cuales, si imploran humildemente las luces del cielo, reconocerán, sin duda, a la verdadera Iglesia de Cristo, y entrarán, por fin, en su seno, unidos con Nos en perfecta caridad. En espera de tal suceso, y como prenda y auspicio de los divinos favores, y testimonio de Nuestra paternal benevolencia, a vosotros, Venerables Hermanos, y a vuestro Clero y pueblo, os concedemos de todo corazón la Apostólica Bendición.

Dado en San Pedro de Roma el día 6 de Enero, fiesta de la Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo, el año 1928, sexto de Nuestro Pontificado.

SS PAPA PIO XI

(1) I Tim. II, 4.
(2) Efes. IV, 3.

Santa Bibiana - 2 de Diciembre


Santa Bibiana es de las últimas víctimas de la persecución anticristiana de Julián el Apóstata (361-363). En una Passio Sanctae Bibianae, no anterior al siglo VII, se lee que el gobernador Aproniano, después de haber hecho asesinar a Fausto y a Dafrosa, seguro de poderse adueñar de su patrimonio, trató de obligar a la apostasía a las jóvenes hijas de los mártires. Encerradas en la cárcel, Demetria murió antes de la terrible prueba. Bibiana, impávida y resuelta, enfrentó al gobernador, que, para debilitar su resistencia la confió inútilmente a una alcahueta. Entonces ordenó que Bibiana fuera atada a una columna y flagelada.

Llena de llagas por todo el cuerpo, finalmente la joven mártir entregó su alma a Dios. Echaron su cuerpo a los perros, pero unos cristianos lo rescataron y le dieron sepultura junto a la tumba de sus padres y de la hermana, cerca de su casa, en donde pronto construyeron una capilla y más tarde la actual basílica, sobre el monte Esquilino. De esto da cuenta el biógrafo del Papa Simplicio (468-83), atribuyendo a este pontífice la construcción de la basílica en honor de la bienaventurada mártir Bibiana "juxta Licinianum ubi corpus eius requiescit".

martes, 1 de diciembre de 2009

Gracias al Dr. Francisco Roggero se suspende "matrimonio" homosexual en Argentina


La jueza Martha Gómez Alsina, del juzgado nacional civil 85, ordenó suspender la realización del mal llamado "matrimonio homosexual", que iba a tener lugar hoy en un registro civil del barrio porteño de Palermo.

Según trascendió, la magistrada hizo lugar a un pedido de nulidad presentado por el abogado Francisco Roggero, al sostener que una jueza del fuero Contencioso Administrativo no tiene competencia para fallar sobre el Código Civil, que establece que el contrato es entre un hombre y una mujer.

Roggero solicitó la nulidad del fallo de la jueza Gabriela Seijas, quien el 12 de noviembre pasado declaró inconstitucionales dos artículos del Código Civil que impiden el matrimonio entre personas del mismo sexo y autorizó a casarse a Alex Freyre y Jose María Di Bello, quienes anteriormente habían presentado un amparo contra el Gobierno de la Ciudad.

La resolución judicial dispuso "suspender en forma provisoria la celebración del acto programado por el Registro del Estado Civil y Capacidad de las personas" hasta tanto "recaiga pronunciamiento firme en los presentes".

La jueza otorgó un plazo de 60 días al Gobierno porteño y de 15 a la pareja para presentar sus consideraciones en la causa.

Asimismo, expresó que la fiscal en lo contencioso que intervino en la causa, María del Carmen Giocco, rechazó el planteo de la pareja y sostuvo que "la negativa a otorgar un turno para contraer matrimonio importa una aplicación de la normativa civil".

"La decisión que adopte no ha de ser interpretada como un adelanto de opinión sobre el fondo del asunto, ni discriminación alguna hacia la cohabitación estable de personas homosexuales, que pertenece a la esfera de la intimidad de cada uno que resguarda el artículo 19 de la Constitución Nacional y a quienes la legislación porteña les confiere la opción de celebrar la unión civil", aclaró la jueza en el documento.

En tanto, desde el Registro Civil, según consta en la resolución, informaron a la jueza que tenían un fallo que autorizó la celebración del matrimonio.

Sin embargo, la magistrada volvió a notificar de la resolución al Registro y advirtió que el incumplimiento de la medida "hará incurso al funcionario destinatario" de los delitos penales de desobediencia e incumplimiento de los deberes de funcionario público y una multa de 5 mil pesos.

No tiene competencia
Los abogados Francisco Roggero y Joaquín Otaegui explicaron que interpusieron un recurso a una instancia superior, porque una jueza contravencional porteña "no tiene competencia" para fallar contra el Código Civil de la Nación.

Y rechazaron que el fallo de Seijas esté firme, como dicen las organizaciones de gays y lesbianas que lo defienden: "No está firme por su legitimidad y competencia", subrayaron.

El doctor Roggero opinó, en este sentido, que el fallo de la jueza porteña constituye "una alteración violenta de la calidad legislativa".

Los abogados agregaron, en un comunicado, que los llevó a actuar "la preocupación de muchos matrimonios ante la noticia de que se iba a celebrar un casamiento entre dos hombres, y de esta manera derogar los cimientos de una institución que forjó la grandeza de la República Argentina y que llegó a posicionarla en el quinto lugar en el mundo".

"Esto nos llevó a asesorarlos sobre la cuestión y a plantear una acción de nulidad ante la falta grosera de uno de los elementos básicos, para la ley argentina, de un matrimonio, como lo es la diversidad de sexos", precisaron.

"Queremos ser claros que no se trata de un tema religioso; la institución civil del matrimonio no corresponde a un capricho del legislador de hace más de 100 años. El legislador simplemente reconoció lo que el sentido común, la historia y la naturaleza nos dicen acerca de lo que es mejor para el bien de la sociedad: el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer y este fue el fundamento de la familia argentina. Este es el interés que nos moviliza, considerando que no todo cambio significa progreso y que no todo progreso es para bien. Cuando se vulnera el orden de la naturaleza, las consecuencias se pagan, como sucede con el medio ambiente y el cambio climático", subrayan.

La posición del cardenal Bergoglio
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, reiteró hace una semana al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, el malestar de la población católica por no haber apelado el fallo de la jueza Gabriela Seijas que permitirá que una pareja de hombres contraiga matrimonio el próximo 1 de diciembre.

“El cardenal Bergoglio le reiteró (a Macri) que, al no apelar el fallo de la jueza en lo contencioso administrativo sobre el matrimonio de personas del mismo sexo, había faltado gravemente a su deber de gobernante y custodio de la ley”, aseveró el arzobispado de Buenos Aires, en un comunicado comentando la reunión que ambos mantuvieron, el pasado martes, en la curia metropolitana.

Asimismo, recordó que “la Constitución y los Códigos nacionales no pueden ser modificados por un juez de primera instancia”, en alusión a la magistrada que dictaminó la inconstitucionalidad de dos artículos del Código Civil para permitir el matrimonio homosexual.

En tal caso, advirtió la curia, “corresponde al mandatario del Ejecutivo tomar todas las medidas para que haya certeza de la legalidad del acto, que en este caso no la hay, y de allí surge la obligación de apelar”.

Hace dos semana, el cardenal Bergoglio criticó públicamente que Macri no haya apelado el fallo de Seijas, al considerar, en otro comunicado, que la unión de parejas del mismo sexo implica "un desapego a la ley".

Asimismo, se mostró "sorprendido" por el respaldo del jefe comunal a la sentencia judicial. "Esto constituye un signo de grave ligereza y sienta un serio antecedente legislativo para nuestro país y para toda Latinoamérica", advirtió el purpurado.+



Tomado de: AICA -

Las "voces" de Santa Juana


Uno de los puntos más polémicos en la historia de Juana de Arco fue su relato acerca de las voces y visiones que le guiaron a realizar la hazaña por la cual se convirtió en la heroína más grande de la Historia Universal.

A Juana le hablaron, además del Arcángel San Miguel, las vírgenes y mártires Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía. Juana era, como ellas, virgen y se convertiría en mártir y santa.

En los registros que se conservan del juicio a que fue sometida por sus enemigos, ha quedado sentado que ella, de alguna manera, se negó siempre a dar detalles sobre estos mensajes. Poco ha sido lo que se ha logrado esclarecer al respecto, pero una pequeña reflexión podría arrojar algo de luz: si Juana, a pesar de su ignorancia y de su humilde origen como pobre pastorcilla, mantuvo la ferviente voluntad de no irrespetar lo que Dios le había transmitido a través del Arcángel San Miguel y de las Santas Catalina y Margarita, al negarse a emitir ningún tipo de juicio o consideración al respecto, nos debe llevar a un sólo punto, Juana se consideró siempre un medio y no un fin.

Si bien se negó a dar detalles sobre el contenido de los mensajes, sí declaró bajo juramento inquisitorial que empezó a oír y ver cosas a partir de los doce años de edad, más o menos. Ésa era la que ella creía tener por entonces. Nunca hasta el juicio había contado la verdad total de lo que había vivido realmente a nivel extraordinario con las voces que escuchó a lo largo de su corta vida.

Al parecer, la primera vez, estaba en la parte trasera del huerto de su padre, tranquila, mientras realizaba algunas faenas de labriega, sabiendo que un poco más lejos, a su derecha la protegía la figura estática y pétrea de la iglesia del lugar. De repente un crujido estruendoso y una luz resplandeciente aparecieron de la nada proveniente exactamente de allí. Miró y no vio nada. Por encima de su cabeza, alguien empezó a hablar desde arriba. Ella quedó paralizada, llena de miedo y sin poder moverse. A pesar de que la voz era cálida y le susurró palabras de alegría, además de algunas de consuelo: "Sé buena y piadosa Juana. Grandes cosas se esperan de ti".

Días después sucedería el mismo fenómeno paranormal y luego una tercera ocasión. Pero en esta, la muchacha quiso entender que quien le hablaba era el Arcángel San Miguel. El Capitán de las huestes de los ejércitos celestiales, blandidor de la espada divina de la justicia, y cómo no, curiosamente el mismo San Miguel que estaba desde hacía años elegido como patrón de Francia. Al parecer esta voz nunca le dijo quién era ni ella lo preguntó. Por un tiempo tuvo dudas, pero como lo que le enseñó y aleccionó era para defender a su país llegó un momento en que la duda se desvaneció. Debió ser por los días en que lo vio por primera vez.

Ella lo describió como un ser alado y luminoso que descendía de los cielos. Manteniendo siempre el diálogo suspendido en el vuelo. Los encuentros terminaron siendo tan asiduos que eran hasta de tres por semana. Sin embargo, un día el ángel no vino sólo. Dos mujeres elegantemente ataviadas y con coronas de oro le acompañaban. Ella entendió que eran Santa Catalina y Santa Margarita, dos vírgenes mártires que entregaron su vida por la pasión de su fe. Pero los nombres tampoco parece ser que se los puso, otra que no fuera, ella misma. El ángel le vaticinó que por un tiempo ellas y no él serían las que vendrían a verla, para instruirla: "Ellas te visitaran en mi lugar, porque han sido designadas para guiarte y aconsejarte. Cree cuanto te digan y haz lo que te ordenen, porque esta es la voluntad de Dios".

Ella había sentido desde la más tierna infancia predilección por las vidas de estas dos santas. Tal vez por eso quiso "reconocerlas en estas dos mujeres luminosas". Dijo en el juicio que desprendían una fragancia muy envolvente y seductora.

Se postró ante ellas y obedeció haciendo voto de castidad perpetua. Durante cuatro años nadie supo de las experiencias de Juana, a excepción de su confesor que pudo haberse llevado el secreto a la tumba.

Para embarazadas: salubridad sí, no aborto


Por Salvador I. Reding Vidaña

¿De verdad quieren salvar mujeres? Aquí está la ocasión, manifestándose con el mismo vigor en la exigencia de mejor atención pre-parto, en parto y post-parto de mujeres humildes del mundo, especialmente en África y Asia.

El número de mujeres fallecidas a consecuencia de un aborto insalubre es desconocido (y siempre agigantado), pero lo que sí sabe el mundo, es el gran, enorme número de mujeres que fallecen por un parto insalubre, y el también gran número de bebés que mueren por esos malos partos.

Si de salvar vidas se trata, hay que ayudar a millones de mujeres, sobre todo de los países o regiones más pobres, para que tengan una adecuada atención en sus partos. Sin embargo, los proabortistas del mundo no manifiestan interés alguno por esas mujeres y sus hijos, que en zonas paupérrimas mueren en gran número por falta de atención médica.

Un estudio difundido el martes 6 de octubre de 2009, por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, en su Congreso desarrollado en Cape Town, Sudáfrica, hace saber al mundo que cada año mueren más de dos millones de bebés y madres por complicaciones de parto. Esa cifra, afirman, sobrepasa la de muertes infantiles por malaria (paludismo) y por VIH/SIDA.

Cerca del 42 por ciento de las 536,000 muertes maternas en el mundo ocurren durante el parto, de acuerdo con el estudio, debido a falta de cuidados médicos.

El informe dice que muchas de esas muertes pueden ser evitadas mejorando los sistemas básicos de salud, y adiestrando a trabajadores locales de salud para realizar operaciones cesáreas de emergencia y en otras técnicas para salvar vidas.

¿Qué es lo más grave del asunto? Que esas muertes pudieron ser fácilmente evitadas. El mundo, escribe Celean Jacobson, de Associated Press, citando el estudio, continúa perdiéndose el grito no escuchado de 230 bebés que mueren cada hora por complicaciones de parto.

El reportaje de la AP indica que Joy Lawn, directora de la campaña “Salvar vidas de recién nacidos”, de la ONG “Save the Children” (Salvemos a los Niños), les dijo que los resultados del estudio asombraron a los investigadores, pero que esta falta de cuidados a madres y sus hijos, “es vista como asunto de mujeres, los partos prematuros no cuentan y algunas veces las muertes de mujeres si siquiera cuentan”.

Mientras estos miles de vidas se pierden, pudiendo en su gran mayoría ser salvadas, ¿en dónde están los esfuerzos en su favor de hombres y mujeres por-aborto y sus organizaciones? Simplemente NO existen, no les importa, solamente exigen facilidades médicas para quienes abortan, es todo.

¿Por qué quieren ayuda para matar nonatos, pero no se preocupan por todas esas vidas perdidas por escasa o nula atención médica? Sería muy interesante oír su respuesta, si la tienen.

Pero hay algo más. El Instituto Católico por la Familia y Derechos Humanos (CFHRI), de Estados Unidos, comunicó que, de acuerdo a otro informe de agosto de 2009, proveniente nada menos que de una importante organización pro-aborto, la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF), la liberalización del aborto ha significado un aumento de muertes maternas como consecuencia de esta práctica en Sudáfrica.

La mortalidad materna, informó la IPPF, “aumentó en veinte por ciento en el período 2005-2007 en Sudáfrica, un país que desde 1996 ha tenido una de las leyes en materia de aborto más permisivas del continente africano”.

En su reportaje, el CFHRI recuerda que “los países en desarrollo han sido presionados en los últimos años por diversos organismos de las Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil a favor del aborto, incluida la IPPF, para despenalizar el aborto como medida para reducir las tasas de mortalidad materna. Sin embargo, el último descubrimiento de la IPPF es el más reciente hecho de un número creciente de pruebas que demuestran la opuesta relación entre el aborto legal y alta mortalidad materna”.

Una comparación en cuanto a muertes maternas, incluido por supuesto el aborto provocado, indica que son mucho mayores en países liberales hacia el aborto, y mucho más reducidas en países que legalmente impiden el mismo. Chile, Nicaragua y Sri Lanka son citados como ejemplo de menores muertes, mientras que Nepal y Guyana tienen enormes tasas de mortalidad materna, sin duda asociadas al aborto libre, todo ello con datos de la OMS.

Termina el reportaje del CFHRI con esta información: “el país con menor tasa de mortalidad materna en todo el mundo es Irlanda, un país que prohíbe el aborto y cuya Constitución protege explícitamente los derechos de los no nacidos”.

Así, la realidad acusa a los pro-abortistas de su supuesto intento de salvar vidas de mujeres embarazadas que abortan. Hay graves necesidades de apoyo mundial para tener partos sanos, y al mismo tiempo detener las muertes de mujeres por practicarse un aborto “seguro”, pero sus acciones lo dicen: NO les importa, sólo quieren abortos a discreción..

Tomado de: http://nuevoencuentro.com/tomasmoro/

San Eloy, Obispo y Confesor - 1 de diciembre


San Eloy fue el más famoso orfebre de Francia en el siglo VII (orfebre es el que labra objetos de plata u oro).

Dios le concedió desde muy pequeño unas grandes cualidades para trabajar con mucho arte el oro y la plata. Nació en el año 588 en Limoges (Francia). Su padre, que era también un artista en trabajar metales, se dio cuenta de que el niño tenía capacidades excepcionales para el arte y lo puso a aprederlo bajo la dirección de Abon, que era el encargado de fabricar las monedas en Limoges.

Cuando ya aprendió bien el arte de la orfebrería se fue a París y se hizo amigo del tesorero del rey. Clotario II le encomendó a Eloy que le fabricara un trono adornado con oro y piedras preciosas. Pero con el material recibido el joven artista hizo dos hermosos tronos. El rey quedó admirado de la honradez, de la inteligencia, la habilidad y las otras cualidades de Eloy y lo nombró jefe de la casa de moneda (todavía se conservan monedas de ese tiempo que llevan su nombre).

Nuestro santo fabricó también los preciosos relicarios en los cuales se guardaron las reliquias de San Martín, San Dionisio, San Quintín, Santa Genoveva y San Germán. La habilidad del artista y su amistad con el monarca hicieron de él un personaje muy conocido en su siglo.

Eloy se propuso no dejarse llevar por las costumbres materialistas y mundanas de la corte. Y así, aunque vestía muy bien, como alto empleado, sin embargo era muy mortificado en el mirar, comer y hablar. Y era tan generoso con los necesitados que cuando alguien preguntaba: "¿Dónde vive Eloy?", le respondían: "siga por esta calle, y donde vea una casa rodeada por una muchedumbre de pobres, ahí vive Eloy".

Un día Clotario le pidió a nuestro santo que como todos los demás empleados jurara fidelidad al rey. Él se negaba porque había leído que Cristo recomendaba: "No juren por nada". Y además tenía miedo de que de pronto al monarca se le antojara mandarle cosas que fueran contra su conciencia. Al principio el rey se disgustó, pero luego se dio cuenta de que un hombre que tenía una conciencia tan delicada no necesitaba hacer juramentos para portarse bien.

Eloy se propuso ayudar a cuanto esclavo pudiera. Y con el dinero que conseguía pagaba para que les concedieran libertad. Varios de ellos permanecieron ayudándole a él durante toda su vida porque los trataba como un bondadoso padre.

Al santo le llamaba mucho la atención alejarse del gentío a dedicarse a rezar y meditar. Y entonces el nuevo rey Dagoberto le regaló un terreno en Limousin, donde fundó un monasterio de hombres. Luego el rey le regaló un terreno en París y allá fundó un monasterio para mujeres. Y a sus religiosos les enseñaba el arte de la orfebrería y varios de ellos llegaron a ser muy buenos artistas. Al cercar el terreno que el rey le había regalado en París, se apropió de unos metros más de los concedidos, y al darse cuenta fue donde el monarca a pedirle perdón por ello. El rey exclamó: "Otros me roban kilómetros de terreno y no se les da nada. En cambio este bueno hombre viene a pedirme perdón por unos pocos metros que se le fueron de más". Con esto adquirió tan grande aprecio por él que lo nombró embajador para tratar de obtener la paz ante un gobierno vecino que le quería hacer la guerra.

Por sus grandes virtudes fue elegido obispo de Rouen, y se dedicó con todas sus energías a obtener que las gentes de su región se convirtieran al cristianismo, porque en su mayoría eran paganas. Predicaba constantemente donde quiera que podía. Al principio aquellos bárbaros se burlaban de él, pero su bondad y su santidad los fueron ganando y se fueron convirtiendo. Cada año el día de Pascua bautizaba centenares de ellos. Se conservan 15 sermones suyos, y en ellos ataca fuertemente a la superstición, a la creencia en maleficios, sales, lectura de naipes o de las manos, y recomienda fuertemente dedicar bastante tiempo a la oración, asistir a la Santa Misa y comulgar; hacer cada día la señal de la cruz, rezar frecuentemente el Credo y el Padrenuestro y tener mucha devoción a los santos. Insistía muchísimo en la noticia a su clero. Poco después le llegó una gran fiebre. Convocó a todo el personal que trabajaba en su casa de obispo y se despidió de ellos dándoles las gracias y prometiéndoles orar por cada uno. Todos lloraban fuertemente y esto lo conmovió a él también. Y el 1º. de diciembre del año 660 murió con la tranquilidad de quien ha dedicado su vida a hacer el bien y a amar a Dios.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...