sábado, 3 de octubre de 2009

Liberaciones y Exorcismos


“Desenmascarar al Demonio es vencerlo”.

San Ignacio de Loyola.



I. JESÚS Y LOS DEMONIOS

Los judíos enemigos del Mesías, creían que “tenía un demonio” (Juan 7,20; 8,48; 10,20); No obstante, “El Hijo de Dios se ha manifestado para deshacer la obra del diablo” (1 Juan 3,8; 4,4). Satanás no puede impedir la edificación del Reino de Dios en la tierra, porque “será expulsado el que manda en este mundo” (Juan 12,31). Los demonios saben que hay un Dios y tiemblan de miedo (Santiago 2,19); además, Cristo Jesús “a los Espíritus impuros da órdenes, y le obedecen” (Marcos 1,27). Ellos reconocen que es “el Santo de Dios” (Marcos 1,24), el “Hijo del Dios altísimo” (Marcos 5,7). Incluso, el Señor “expulsó a muchos demonios; pero no dejaba que los demonios hablaran, porque ellos le conocían” (Marcos 1,34). La liberación de espíritus malos por el Hijo del hombre, era una prueba de que el reino de Dios, había llegado (Mateo 12,28; Marcos 3,26), y a los fariseos que fueron a prevenirlo sobre la amenaza de muerte del rey Herodes, les responde: “Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra” (Lucas 13,32).

Jesús anduvo en la tierra “haciendo el bien y sanando a todos los que sufrían bajo el poder del diablo” (Hechos 10,38); en su ministerio terrenal realizó muchas liberaciones, como a un hombre que tenía un espíritu impuro en la sinagoga de Capernaum (Marcos 1,21-26); al endemoniado de Gerasa (Marcos 5,1-13); a la hija de una mujer de cananea (Mateo 15,21-28); a María Magdalena a la que le expulsó siete Demonios (Marcos 16,9); a un muchacho por pedido de su padre (Mateo 17,14-19); y a muchos otros endemoniados (Marcos 1,32.39; Lucas 6,18; 7,21;13,32). Además curó a otras personas que tenían incapacidades físicas atribuidas al Maligno (Mateo 12,22; Marcos 9,25); y de diferentes males, enfermedades y dolores (Mateo 4,24; 9,32; Marcos 1,26).


El Señor Jesús les confiere este poder a los apóstoles y discípulos (Mateo 10,1.8; Marcos 6,7.12-13; Hechos 5,16; 8,6-7); para que lo hagan en su nombre (Lucas 10,17); también fue hecho por uno que no pertenecía al grupo de los doce (Marcos 9,38-39); y por el apóstol Pablo (Hechos 16,16-18). Esta será una de las señales dadas a los que creen (Marcos 16,17); pero a los que no seguían sus mandatos, no tenía efecto (Hechos 19, 13-15).


II. EL RITO DEL EXORCISMO


La Iglesia Católica define el rito del “exorcismo”, como la acción de sacar a los malos espíritus introducidos en una persona (posesión diabólica), y llenar ese vacío con las gracias del Espíritu Santo (Gálatas 5,22-23; Romanos 8,14). Los Santos Padres de la Iglesia como San Justino mártir (s. II), Tertuliano (s. III), Orígenes (s. III), y San Cipriano (s. III), practicaban la liberación de endemoniados, además enseñaban que cada cristiano era un exorcista. Posteriormente, el Papa Cornelio hacia el año 251, creó una categoría de individuos con este poder carismático (1 Corintios 12,4); que fue concedido después para los sacerdotes y los diáconos con la autorización del obispo.

El actual canon 1172 del Código de Derecho Canónico, establece que este ministerio de la pastoral de los enfermos sea realizado exclusivamente por los obispos; sólo ellos pueden ejercerlo o nombrar de una manera estable o para un caso especial, a un presbítero designado por el ordinario. Los sacerdotes exorcistas hacen una oración de liberación y los laicos pueden ayudar con oraciones de intercesión. El sacerdote no exorcista oficial puede hacer el exorcismo menor, auxiliado a su vez por los familiares del enfermo, grupos parroquiales de oración, movimientos como la Renovación Católica Carismática en el Espíritu Santo. Los fieles seglares no pueden ser exorcistas ni hacer oración de liberación.

La Santa Sede en el año 1999 ha Autorizado también un nuevo manual que remplazó al de 1614, año en que el papa Pablo V lo aprobó. El actual libro es llamado el “Exorcismus et Supplicationibus Quibusdam”, que contiene una serie de oraciones, ritos y gestos a seguir, en un verdadero exorcismo del ritual romano. En el año 2005, el Vaticano realizó el primer curso internacional llamado “Exorcismo y Oraciones de Liberación”, en La Pontificia Universidad Regina Apostolorum, como respuesta al aumento de casos de satanismo entre los jóvenes y la incapacidad de los sacerdotes de tratar estos temas. En el mismo participaron sacerdotes, teólogos, médicos, psicólogos, psiquiatras y antropólogos expertos en el tema. El plan de estudio contenía: aspectos antropológicos y sociológicos del satanismo; cómo detectar al demonio en el cine, la música, la literatura, los videojuegos y el Internet; fundamentos bíblicos, históricos y teológicos del satanismo; aspectos pastorales y litúrgicos del exorcismo.

Este sacramental (signo sagrado), solo se puede efectuar después de haber agotado todos los recursos de la medicina moderna y el campo de la psiquiatría. Hay que diferenciar también una verdadera posesión, de una infestación, obsesión u opresión diabólica, de la que simplemente se requiere una oración de liberación (exorcismo menor) que también se utiliza en lugares, casas o cosas que estén bajo una influencia demoníaca. Expertos en el tema como fue monseñor Corrado Balducci, estudioso de la demonología, y el padre Gabriel Amorth, fundador y presidente honorífico de La Asociación Internacional de Exorcistas; están de acuerdo en reconocer que solamente dos o tres casos de 100, son verdaderas posesiones satánicas, los otros en su gran mayoría son atribuidas a enfermedades mentales.



Existen dos categorías de exorcismos:



1. El exorcismo ordinario: con el bautismo solemne que consiste en sustraer al bautizado manchado por el pecado origina, el poder de Satanás

2. El exorcismo extraordinario: es el practicado por un sacerdote para expulsar los espíritus malignos que se han posesionado de una persona


Ya en cuanto las causas por las que un demonio toma posesión del cuerpo de una persona (nunca del alma), puede ser:


- Por permiso de Dios

- Porque es victima de un maleficio

- Por un grave estado de pecado endurecimiento en el individuo

- Por contacto asiduo con lugares o personas dedicadas a la magia, la hechicería, la brujería, el satanismo, el ocultismo, y últimamente las prácticas de la Nueva Era.


Los signos señalados por el ritual como síntomas de una verdadera posesión satánica son:


A. Señales físicas:


- Experimentar transformaciones en la cara o en el cuerpo

- Cambio en el tono de la voz, acompañada de gruñidos, quejidos o demás

- Enfermedades como un improvisado dolor de cabeza, un peso insoportable en la mano, ardor en la cabeza, dolor de estómago repentino, ataques de tos o somnolencia

- Las pupilas de los ojos se mueven casi completamente de arriba a bajo, o desaparecen

- Poseer una fuerza superior a su edad o su naturaleza humana

- Efectuar violentas convulsiones y torsiones en el cuerpo

- Tener la capacidad de hacer volar los objetos

- Elevarse en el aire o caminar sobre las paredes


B. Señales psíquicas:


- Demostrar odio hacia Dios, la Virgen, los santos, la cruz, las imágenes, lugares y objetos sagrados

- Hablar lenguas desconocidas (especialmente el arameo) o entenderlas a quien las habla

- Conocer cosas ocultas

- Predecir acertadamente acontecimientos futuros

- Sufrir una transformación de su personalidad habitual


Todo esto tiene que manifestarse durante el exorcismo y nunca antes. Los exorcismos pueden durar días, meses e incluso años, cuando la persona es victima de varios demonios, el jefe es siempre el último en salir.


Entre las normas que debe observar los exorcistas y el rito del exorcismo, conviene recordar las siguientes:


1. Debe ser un sacerdote preferiblemente de edad madura, y con permiso del obispo.

2. Debe tener gran piedad, prudencia e integridad de vida.

3.Debe ser instruido en estos asuntos para evitar lamentables equivocaciones.

4. Debe conocer las señales que demuestren que la persona sufre de una verdadera opresión demoníaca.

5. Debe conocer las artimañas que emplea el demonio para engañarlo, como hacerle creer que el enfermo no padece opresión maligna al permitirle recibir los sacramentos como la Eucaristía.

6. El sacerdote no deber terminar el exorcismo hasta estar completamente seguro que el demonio ha sido expulsado, ya que algunas veces se ocultan y dejan casi libre al cuerpo.

7. Evite el exorcista quedarse en preguntas inútiles o curiosas. Ordene callar al espíritu inmundo y limitarse a contestar lo que se le pregunte. No le crea si afirma que es un espíritu bueno o el alma de un difunto o de un santo.

8. Son necesarias las preguntas referentes al nombre de los espíritus, el tiempo de su ingreso, y las causas que lo originaron, como por ejemplo por una acción mágica, o por la utilización de instrumentos maléficos como la tabla ouija.

9. El exorcismo debe hacerse con autoridad, gran fe, humildad y fervor.

10. Observe qué palabras asustan más al demonio y repítalas frecuentemente.

11. El exorcista no debe indicar ninguna medicina al enfermo. Esto debe dejarlo al médico.

12. Los que padezcan de maleficios no deben acudir a magos, hechiceros, brujos, curanderos o síquicos para ser liberados; y deben evitar toda superstición.


III. LAS ARMAS ESPIRITUALES CONTRA LOS DEMONIOS

Las mejores armas contra las fuerzas del infierno son: El sacramento del bautismo, que nos incorpora al cuerpo místico de Cristo, y nos protege contra el diablo; al igual que la confesión y la eucaristía. La oración del Padre Nuestro, cuando Cristo nos invita a repetir: “No nos expongas a la tentación, sino líbranos del maligno” (Mateo 6,13). Los exorcistas tienen que recurrir a la fe en Jesús (Mateo 17,19-20), la plegaria (y el ayuno) (Marcos 9,29). Otros sacramentales utilizados son el agua bendita, la sal y El santo óleo; crucifijos, reliquias de santos, la oración de los salmos. El creyente puede recurrir a devociones particulares como el rezo del rosario, el vía crucis, cargar el escapulario o la medalla milagrosa; o pedir la intercesión de San Miguel arcángel y de la Bienaventurada Virgen María.



IV. EJEMPLO VARIOS


Juan Pablo II realizó tres exorcismos durante su pontificado, el más conocido fue en 1982, a una joven italiana de nombre Francesca que se revolcaba en el piso durante la audiencia general en el Vaticano. El papa comenzó a orar, pronunciado varias palabras de exorcismo, pero en vano. Cuando, al final, le dijo a la mujer: “mañana diré misa por ti”, la mujer volvió súbitamente a la normalidad y pidió disculpas al vicario de Cristo.

El ya mencionado padre Gabriel Amorth, cuenta en su libro “Narraciones de un Exorcista”, el caso de “un presbítero que ayudaba al padre Cándido Amantini. Estaban exorcizando a un jovencito a quien, en cierto momento, se le encendieron los vestidos. De la combustión salió un acre olor de azufre y el demonio se dirigió al sacerdote ayudante prometiéndole que la pagaría cara. Un buen día, ese sacerdote regresaba de Nápoles a Roma en automóvil. Se sentía escoltado por unas luces laterales que no podía explicarlas, por lo cual pensó en detenerse en una estación de servicio. Cuando estaba llegando, el auto se incendió. El sacerdote alcanzó a detenerse, a quitar las llaves y a escapar. Acudieron algunos automovilistas que gritaban: `¡Hay alguien dentro! ¡Se ve una persona!´ Aquel sacerdote en vano aseguraba que iba solo. En un momento dado, se sintió que aceleraban el motor y la maquina comenzó a avanzar lentamente, como una bola de fuego, hacia las bombas de gasolina. Al mismo tiempo se hizo sentir en el aire un acre olor de azufre. El sacerdote reconoció el mismo olor que había percibido durante el exorcismo y se puso a orar. Súbitamente el auto se detuvo, pero continuó quemándose hasta su total destrucción”.

El sacerdote jesuita Francisco de Paula Solá, quien fue exorcista oficial de la Diócesis de Barcelona (España), narra en el libro “Posesiones y Exorcismo en Profundidad”, dos espeluznantes casos: el primero ocurrió en Zaragoza en un colegio de religiosas al que iba cada día a decir misa. Había allí un grupo de niñas huérfanas y una de ellas mostraba un comportamiento extraño. Tenía entre once y doce años. El religioso comenzó a tratarla y observó que se negaba a confesar y que además profanaba la sagrada hostia, ya que al ir a comulgar se la sacaba de la boca y la guardaba en el bolsillo. También las monjas le hallaron cartas en las que se dirigía al Diablo, además en las clases de religión adoptaba extrañas posturas. El padre Solá procedió a hacerle un exorcismo. Así la llevaron, oponiendo gran resistencia, a la capilla del colegio para realizar el ritual. Cuando estaban ante la pila bautismal el sacerdote la roció con agua bendita. Entonces se agitó violentamente como si le quemara. En una de sus convulsiones, dio un gran salto, pasó por encima de la pila bautismal y salió volando por los aires en posición horizontal, a una altura de metro y medio del suelo. Pasó por encima de las bancas y atravesó toda la capilla de extremo a extremo, hasta chocar violentamente contra el altar mayor. Echando a correr la encontraron en el presbiterio, al pie del altar mayor, girando vertiginosamente, tenía los brazos y las piernas entrecruzadas como una gran bola. Tras varias oraciones, la niña quedó liberada y al volver en sí no recordaba nada de lo que había sufrido.

El otro caso que cuenta el mismo jesuita ocurrió en París (Francia), quien junto a otro exorcista se enfrentaron a una posesa de dieciocho años. Cuando los clérigos le hablaron del poder de Jesús y la Virgen sobre los ángeles caídos, la muchacha alterada empezó a pasearse de un lado a otro, de repente empezó a subirse por la pared, como si anduviera por el suelo sin que la falda que llevaba y su cabellera le cayeran hacia abajo.

La película “El Exorcista” está basada en una historia real ocurrida en St. Louis (Estados Unidos), en 1949. Se trata de un chico de trece años aficionado a la práctica de la tabla ouija, y un sacerdote y profesor universitario jesuita que lo liberó, pasando dos meses con él, durante los cuales presenció numerosas manifestaciones paranormales como la elevación de la cama donde se encontraba el menor. El muchacho, que había sido desahuciado por los médicos, pronunciaba durante las sesiones de exorcismo gritos y maldiciones en latín, lengua que jamás había estudiado, ladraba como un perro y se retorcía en convulsiones. En su piel se formaban símbolos, caras satánicas, e incluso palabras, tales como: “spite” (odio) o “hell” (infierno); aunque lo peor eran unas largas rayas que emergían con fuerza y rasgaban su piel como si estuviera siendo arañado por garras.

Durante la última sesión se presentaron las contorsiones más violentas, tras el ataque final, se oyó un sonido fuerte y una luz muy brillante iluminó la estancia, el adolescente se levantó de la cama, y dijo: “San Miguel ha venido. Esto se ha acabado”, después permaneció tranquilo, y desde entonces cesaron todas las manifestaciones diabólicas que se recrean extraordinariamente en la película, con la sola diferencia que en la cinta el poseso es una niña.

La película “El exorcismo de Emely Rose” también está basada en una historia real, vivida y padecida por una muchacha alemana llamada Anneliese Michel, estudiante católica que murió a los 23 años de edad en 1976, en medio del exorcismo practicado por un sacerdote que intentaba liberarla de sus males, y que fue juzgado por negligencia. Para los médicos de entonces, las causas de la muerte eran claras: desnutrición y deshidratación, con un peso de 35 kilos. El presbítero que la atendió no supo cuidar su organismo que se consumió en pocos días.

La vida de la chica era normal hasta cuando cumplió los 14 años y sufrió un sorpresivo ataque que la arrojó al suelo, provocándole convulsiones, gritos, espuma en la boca y otros síntomas que en un principio fueron identificados como epilépticos. La muchacha cayó en una postración total, con alucinaciones y visiones de seres que ella calificaba como demoníacos. Fue entonces cuando sus familiares decidieron buscar la ayuda de este sacerdote que le practicó no más de medio centenar de exorcismos en medio de vómitos, gritos y grabaciones de voces macabras que son reproducidas en la cinta. Tanto el sacerdote como sus padres fueron condenados a la cárcel por seis meses porque en todo momento rechazaron la ayuda que un hospital local les ofreció. Con el paso del tiempo la tumba de Anneliese se ha convertido en centro de peregrinación de muchos creyentes que la consideran una santa.

En junio del 2005, la religiosa Maricica Irina Cornici, murió a causa de los ritos de exorcismo de un sacerdote y cuatro monjas en un convento cristiano ortodoxo en Rumania. La joven de 23 años, que conoció en su corta vida el orfanato y el claustro del monasterio, fue amordazada, amarrada con cadenas a una cruz de madera y no recibió alimento por seis días. Su deceso ocurrió en el monasterio Santa Trinidad, de la localidad de Tanacu (Rumania). El sacerdote Daniel Corogeanu, y cuatro monjas retuvieron a la joven el 10 de junio, le ataron las manos y las piernas y le metieron una toalla en la boca. El clérigo ortodoxo sostuvo que sor Irina estaba poseída por Satanás y los malos espíritus; que era violenta, echaba espuma por la boca, rechazaba el agua bendita, y lanzaba insultos en la iglesia durante la misa celebrada el 15 de junio para su salvación; por lo tanto, tuvieron que inmovilizarla. Agregó que cuando la monja se calmó la desataron, le dieron té con pan, después se desmayó y sufrió un infarto. El sacerdote aseguró además que toda la comunidad religiosa de Santa Trinidad decidió no apelar a la medicina moderna y tratar de curarla mediante la oración. Los médicos forenses precisaron que la muerte de la mujer se debió a una violencia física muy grave.

El portavoz del Patriarcado de la Iglesia Ortodoxa Rumana, Costel Stoica, añadió que lo sucedido “no tiene precedentes en la historia de la vida monástica oriental”. Stoica explicó que el exorcismo en la Iglesia Ortodoxa es de hecho la “oración de `San Basilio el Grande´, que se lee a solicitud de la persona que pide la ayuda de Dios contra el Diablo en la iglesia o en la casa del creyente, y es suministrado a gran escala”. Tanto el clérigo que realizó el exorcismo y las cuatro monjas fueron acusadas de “asesinato con crueldad”. Los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa excomulgaron al sacerdote, excluyó a las religiosas y cerró el convento.

En marzo del 2006, en una región rural del departamento del Tolima (Colombia), cuatro hombres asesinaron a su hermano menor para sacarle el Demonio. Según los parricidas dicho espíritu infernal que se había posesionado del cuerpo de Rafael Cuéllar Vargas, tenía cabeza de dragón, se llamaba “La Cola de Satanás”, y terminó siendo abatido a punta de golpes con un garrote por parte de los hermanos mayores de la victima.

Miles de fieles marchan en la caminata a Luján


Miles de fieles partieron desde el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, en el marco de la 35 Peregrinación Juvenil a Pie a Luján, luego de que el obispo auxiliar de Buenos Aires, Eduardo García, despidió la imagen de la virgen.

"Esta peregrinación es gracia que se derrama sobre nuestra patria", dijo el obispo durante la homilía que dio por comenzada la peregrinación a las 12.15. "Tenemos esperanza en cuanto no nos resignamos a que las cosas sean como son, sino que trabajamos para que sean como tienen que ser", sostuvo el obispo, entre el aplauso de los fieles hacia la figura de la virgen de Luján.

La peregrinación partió bajo el lema "Madre, tu mirada renueva nuestra esperanza" y llegará esta medianoche y durante la madrugada a la Basílica bonaerense. La imagen cabecera de la virgen que partió hacia Luján fue instalada previamente en el templo de San Cayetano, donde fue venerada por miles de fieles antes de iniciar la peregrinación.

Delegaciones de jóvenes de la Capital Federal y de localidades bonaerenses como Dolores, San Justo, Trenque Lauquen y General Villegas, entre otras, acompañaron la salida de la virgen desde el santuario de Liniers.

La misa central será oficiada mañana a las 7 por el Cardenal Jorge Bergoglio quien esperará en la plaza central de Luján, frente a la Basílica, la llegada de los peregrinos, tras lo cual se dará por concluida la peregrinación al santuario.

"Venimos con una delegación para participar de la peregrinación", dijo Marta Estévez de la ciudad bonaerense de Dolores, tras añadir que "es la primera vez que la hacemos y esperamos llegar".

No obstante, la mayoría de los fieles ya realizaron otros años la peregrinación a Luján con la esperanza de hacer realidad el pedido de trabajo o bien agradecer el haberlo obtenido. Claudio Caravia, un joven de la localidad de San Justo, aseguró que hace cinco años que va a Luján a pie, y "esta vez voy a pedir trabajo para ayudar a mi familia".

Al igual que Caravia, María Marta, que estaba con un grupo de chicos que portaban la imagen de la virgen de Luján, también acudió a pedir trabajo. Pero además manifestó que también venía "a pedir por la salud de Mercedes Sosa" en alusión a la cantante que se encuentra internada en grave estado.

En las inmediaciones del templo de Liniers se dispuso un operativo con coordinadores que colaboraron con la iglesia en la atención de los peregrinos, a quienes se les dio agua para llevar durante el trayecto. Además, muchos fieles colaboraron con alimentos no perecederos que serán destinados a Cáritas.

Sábado 3 de Octubre de 2009 14:14
http://www.minutouno.com/1/hoy/article/117785-Miles-de-fieles-marchan-en-la-caminata-a-Luján/

San Remigio de Reims, Obispo- 3 de octubre



San Remigio fue el gran apóstol de los franceses. Se hizo célebre por su sabiduría, su admirable santidad y sus muchos milagros. Duró de obispo 70 años y llegó a ser famoso en toda la Iglesia.

Recién ordenado sacerdote ya era considerado como uno de los mejores oradores de su época, y cuando tenía sólo 22 años, fue elegido obispo.

El rey de los franceses, Clodoveo, era pagano y no aceptaba convertirse al cristianismo. Su esposa santa Clotilde rezaba mucho por él y le recomendaba la conversión. Y sucedió que los germanos o alemanes atacaron con fuerte ejército a los francos y Clodoveo salió con sus soldados a defender la patria. Al despedir a su esposo que se iba a la guerra, Clotilde le dijo: "Si quiere obtener la victoria, invoque al Dios de los cristianos. Si tiene confianza en Él, nadie será capaz de derrotarlo".

Clodoveo prometió convertirse si conseguía la victoria. En plena batalla, cuando el triunfo le parecía imposible, recordando las palabras de su esposa gritó hacia el cielo: "Oh Cristo, a quien mi esposa invoca como hijo de Dios. Te pido que me ayudes. Creo en Ti. Si me salvas de mis enemigos recibiré el bautismo y entraré a tu religión". Enseguida los franceses atacaron a los alemanes con extraordinario valor y obtuvieron una gran victoria.

Santa Clotilde mandó entonces llamar a San Remigio, que tenía fama de santo y de sabio, y le pidió que se dedicara a enseñar a Clodoveo la doctrina cristiana. El rey al volver victorioso, saludó a su esposa con estas palabras: "Clodoveo venció a los alemanes, y tú venciste a Clodoveo". Pero ella le respondió: "Esas dos victorias son obra de uno solo: Nuestro Señor Jesucristo". Desde entones el terrible pagano empezó a estudiar la religión para hacerse bautizar.

Tenía temor de que el pueblo se revolucionara por quererles quitar la religión de sus antiguos dioses, pero el ejército y la multitud, al saber que su rey tan estimado se iba a hacer cristiano, le gritaron al unísono: "Desde hoy nos separamos de los dioses mortales, y nos declaramos seguidores del Dios inmortal del cual nos habla Remigio".

Nuestro santo y sus sacerdotes se dedicaron con todo empeño a enseñar la religión a Clodoveo y a todos los que se iban a hacer bautizar junto con él. La Reina Clotilde, para impresionar la imaginación de aquel pueblo bárbaro, mandó que adornaran con palmas y flores las calles que llevaban desde el palacio del rey hasta el templo donde iba a ser el bautismo. Y que todo el trayecto y también el templo se iluminara con gran cantidad de antorchas y que fueran quemando incienso que llenara el aire de agradables aromas.

Los que iban a ser bautizados se dirigieron hacia la Casa de Dios cantando las letanías de los santos y llevando cada uno su cruz. San Remigio conducía de la mano al rey, seguido por la reina y todo el pueblo. Antes de echarle el agua del bautismo el santo obispo le dijo: "Orgulloso guerrero: tienes que quemar lo que has adorado, y adorar lo que has quemado". Con esto quería decirle que en adelante debía abandonar sus antiguas malas costumbres paganas y observar la santa religión de Cristo Jesús.

En seguida San Remigio, ayudado por otros tres obispos y por muchos otros sacerdotes, bautizó a dos hermanas del rey y a tres mil de sus soldados con sus mujeres y niños. Ese fue un día grande en el que la nación francesa empezó a pertenecer a nuestra santa religión.

El resto de su vida la empleó Remigio en instruir al pueblo y en ayudar a los necesitados, y combatir a los herejes que enseñaban doctrinas equivocadas. Dios le concedió el don de hacer curaciones y anunciar lo que iba a suceder en lo futuro. Murió en el 530.

Cuando ya era un anciano de más de noventa años, algunos se burlaron de él diciéndole que era demasiado viejo, y les respondió: "En vez de reírse porque he llegado a esta edad, más bien lo que deberían hacer sería darle gracias a Nuestro Señor, porque en todo este tiempo no he dado mal ejemplo a nadie". Ojalá pudiéramos repetir también nosotros semejante afirmación tan consoladora.

Los franceses han tenido siempre una gran admiración y veneración por San Remigio y nosotros damos gracias a Dios porque nunca dejará de enviar a su Iglesia apóstoles que conviertan a los pecadores.

viernes, 2 de octubre de 2009

Los Nueve Coros de ángeles. Jerarquía


Desde el Seudo Dionisio (siglo VI), Padre de la Iglesia, suelen enumerarse tres jerarquías con tres coros cada una, sumando un total de nueve Coros u Ordenes Angélicos.

Primera Jerarquía (Estos ángeles de la mas alta jerarquía se dedican exclusivamente a glorificar, amar y alabar a Dios en su presencia).
Serafines, Querubines y Tronos.

Segunda Jerarquía
Dominaciones, Virtudes y Potestades (gobiernan el espacio y las estrellas. Son los responsables del universo entero).

Tercera Jerarquía
Principados, Arcángeles y Ángeles. Son los que intervienen en todas nuestras necesidades; esto lo vemos también en la Biblia, cuando se nos presenta la intervención de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, vemos que directamente intervienen en la vida de los hombres, cada uno con su propia misión dada por el mismo Dios. También se les ha dado la misión de proteger naciones, ciudades e Iglesias. La visión del profeta Daniel es la que confirma esta misión. (Dn 7 y 8) El cuidado de la Iglesias se confirma con el pasaje de Ap. 1:20 cuando se refiere a los Ángeles de las siete Iglesias.

Algunos autores y Místicos, dividen a los ángeles entre asistentes al Trono Divino, y Mensajeros de Dios para cumplir diversas misiones por encargo suyo. Así por ejemplo, el Libro de Tobías tiene como personaje central al Arcángel Rafael, el cual desempeña un oficio protector admirable y nos muestra el Amor de Dios manifestado en el ministerio de los Ángeles: "Yo soy Rafael, uno de los siete Santos Ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tiene entrada ante la majestad del Santo" (To. 12,15).

El Catecismo de la Iglesia Católica: La existencia de los ángeles, una verdad de fe


328 La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición.

Quiénes son los ángeles

329 San Agustín dice respecto a ellos: "Angelus officii nomen est, non naturae. Quaeris nomen huius naturae, spiritus est; quaeris officium, angelus est: ex eo quod est, spiritus est, ex eo quod agit, angelus" ("El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel"). Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18, 10), son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra" (Sal 103, 20).

330 En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello. Cristo "con todos sus ángeles"

331 Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles... (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para El: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él" (Col 1, 16).

Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación: "¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?" (Hb 1, 14).

332 Desde la creación y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos, anunciando de lejos o de cerca, esa salvación y sirviendo al designio divino de su realización: cierran el paraíso terrenal protegen a Lot, salvan a Agar y a su hijo, detienen la mano de Abraham, la ley es comunicada por su ministerio (cf Hch 7, 53), conducen el pueblo de Dios, anuncian nacimientos y vocaciones, asisten a los profetas, por no citar más que algunos ejemplos. Finalmente, el ángel Gabriel anuncia el nacimiento del Precursor y el de Jesús.

333 De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. Cuando Dios introduce "a su Primogénito en el mundo, dice: `adórenle todos los ángeles de Dios'" (Hb 1, 6). Su cántico de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: "Gloria a Dios... (Lc 2, 14). Protegen la infancia de Jesús, sirven a Jesús en el desierto, lo reconfortan en la agonía, cuando El habría podido ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos como en otro tiempo Israel. Son también los ángeles quienes "evangelizan" (Lc 2, 10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación, y de la Resurrección de Cristo. Con ocasión de la segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles, éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor.

Los ángeles en la vida de la Iglesia

334 De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles.

335 En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo; invoca su asistencia (así en el "Supplices te rogamus..." ["Te pedimos humildemente..."] del Canon romano o el "In Paradisum deducant te angeli..." ["Al Paraíso te lleven los ángeles..."] de la liturgia de difuntos, o también en el "Himno querúbico" de la liturgia bizantina) y celebra más particularmente la memoria de ciertos ángeles (san Miguel, san Gabriel, san Rafael, los ángeles custodios).

336 Desde la infancia a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida". Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.

Santos Angeles Custodios - 2 de Octubre


«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho, tus alas de nácar y oro. Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».

Así de hermosa es la poesía con que dan comienzo las laudes de este día. En ella ya se encuentra sintetizada la espiritualidad y sentido de esta fiesta.

La existencia de los ángeles está fuera de duda y siempre la Iglesia los veneró y difundió su culto. San Gregorio Magno llega a decir esta hipérbole: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles». El Antiguo Testamento habla repetidas veces de su acción prodigiosa en favor de los hombres: Un ángel avisa a Lot del peligro que corre Sodoma y el castigo que va a recibir esta ciudad. Un ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar, cuando es despedida y camina por el desierto. Un ángel socorre al Profeta San Elías y le alimenta con pan y agua fresca por dos veces cuando huye de la persecución de la reina Jezabel. Un ángel acompaña y colma de gracia al joven Tobías y a su padre y demás familiares. Casi todo el libro de Tobías está en torno al arcángel San Rafael. También en el Nuevo Testamento aparece el ángel liberando a Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel...

En las vidas de los Santos, tanto antiguos, como Santa Inés, tanto de la Edad Media, como San Francisco de Asís, y, modernos, como Santa Micaela del Smo. Sacramento, Santa Gema Galgani y San Francisco de Sales... la presencia del Ángel de su Guarda en sus vidas es como algo inseparable. Mucho lo vivió también el Beato Manuel Domingo y Sol.

Desde que tenemos uso de razón en nuestros hogares cristianos se nos infunde la devoción al Ángel de nuestra Guarda y se nos recomienda que no demos oído al ángel malo que nos instigará al pecado y que tratemos de oír siempre al Ángel bueno que nos inspirará lo que hemos de hacer y hemos de evitar.

Es doctrina comúnmente admitida que, al nacer, el Señor ya nos señala un ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada nación tienen su propio ángel. El sabio Orígenes ya decía algo parecido en el siglo III: «Sí, cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras».

Santo Tomás de Aquino dividió los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

Fundamentos Bíblicos:

Exodo 23, 20-23a: Así habla el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»

Mateo 18,10: Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.

San Basilio: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida" (cf. San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1; véase también Santo Tomás, S. Th., I, q. 11, a. 3).

La Iglesia recomienda el recurso a su protección.
La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII. Fue instituida por el Papa Clemente X.

Los mismos Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. Jesucristo se refirió en varias ocasiones a la misión de estos Espíritus purísimos. San Agustín afirmaba en su tiempo que «el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y está con una santa impaciencia por vernos ocupar en el cielo aquellas sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes». ¿Qué hacer nosotros por el Ángel, ya que tanto hace él por nosotros? Dice el Éxodo: «Respétale y escucha su voz... Si oyes su voz y ejecutas cuanto te ordene, seré enemigo de tus enemigos».

jueves, 1 de octubre de 2009

Santa Teresita del Niño Jesús – Hugo Wast


De todas las cosas hoy vivientes sobre el inmortal suelo de Francia, nada más palpitante de vida sobrenatural que la tumba de Teresita, visitada a todas horas por gente de todos los pueblos del mundo y cubierta de flores frescas y al abrigo de la cruz y de las palabras que dijo el Señor cuando sus discípulos rechazaban a los niños: “Nisi efficiamini sicut parvuli, non intrabitis in regnum”: si no os hiciereis como niños, no entraréis en el reino.
Aquella jovencita que moría a los veinticuatro años, en la enfermería de un convento donde se sepultó a los quince, no conocía al mundo, ni el mundo la conocía a ella.
Pero según la palabra de Dios, “el Espíritu sopla donde él quiere” y estaba destinada su persona y su libro a conquistar en poquísimos años una prodigiosa popularidad. Por ella es universalmente glorioso el pueblecito de Lisieux, como Asís para Francisco, como Ávila por la otra Teresa, como Siena por Catalina.
Sin salir apenas del lugar, el peregrino en pocos momentos recorre todos los pasos de aquella vida breve y oculta. Su tumba primero, donde se guarda su cuerpo; el cementerio donde estuvo sepultado antes de la canonización, en el cuadrado de tierra cubierto de cruces donde duermen en paz otras carmelitas; su casita natal en los Buissonnets; su dormitorio, con su camita de caoba y sus juguetes: una muñeca, una carretilla, un pianito, la jaula de un pájaro…
¡Es todo! Encantadora peregrinación que se hace con el corazón conmovido y la sonrisa en los labios, porque uno camina, envuelto no por una atmósfera de muerte, sino en un aire vivificante y glorioso.
Ella adivinó su gloria. “Siento que mi misión va a comenzar”, dijo, al saber que se moría. “Quiero pasar mi cielo haciendo bien sobre la tierra”.
Tuvo también, por inspiración divina, la intuición de que su libro, escrito como un borrador de colegiala, sería un poderoso instrumento para mover los corazones, y a su Priora se expresó con estas palabras: “Lo que yo leo en este cuaderno es enteramente mi alma. Madre mía, estas páginas harán mucho bien. Se descubrirá en seguida la dulzura del Señor…” Y con su amable e inspirada sinceridad agregó: “¡Ah, ya sé bien que todo el mundo me amará!”
No se engañaba, no, la simple y juvenil doctora de la Iglesia, doctora a su modo y sin definición, porque había sido suscitada por Dios para enseñar a los hombres, no los grandes caminos de la santidad, como Teresa de Ávila, sino su caminito, como ella decía su petite voie d´amour…
¡Y el mundo entero la ama! Pensemos el significado de este amor que arrastra millones de peregrinos a su tumba, que es un viviente santuario, en los mismos días y bajo el mismo sol que alumbra la soledad y la triple muerte de otras tumbas sin epitafio y sin cruz.
Nunca los santos son figuras anacrónicas en el tiempo de su vida mortal. Por el contrario, han aparecido siempre en los primeros en los momentos en que el mundo los necesitaba, y aunque vivieran en un desierto o en un claustro han ejercido sobre su época una acción inmensa, desproporcionada con su aparente debilidad.
Recuérdense los nombres de Agustín, de Bernardo, de Francisco de Asís, de Domingo de Guzmán, de Ignacio de Loyola, de Juana de Arco, de Vicente de Paúl, de Teresa de Jesús, de Francisco de Sales, de Magdalena Sofía Barat.
Cada época tiene sus necesidades espirituales y materiales y tiene su santo. En la época actual, como en todos los siglos de decadencia, las cualidades de forma, la gracia y la elegancia del estilo y de la persona ejercen una sugestión mayor que las grandes hazañas.
Teresita de Lisieux, con la sonrisa exquisita de su rostro digno del pincel de Leonardo da Vinci, y con su libro, que es una flor de la literatura francesa, ha cautivado al mundo.
Las gentes, sorprendidas de este imperio repentino y universal, se dejan arrebatar por la impetuosa corriente que las lleva hacia ella y se complacen en decir que ha llegado a ser santa sin hacer nada, lo cual parece verdad, aunque no lo sea; y la propia Teresita sonreirá, porque ella, hija de estos tiempos, sabe que hoy es más fácil conquistar y santificar a los hombres convenciéndolos de que no hay que hacer nada extraordinario, que mostrándoles el camino de la Trapa o el martirio.
“¿Cómo quiere que la llamemos cuando esté en el cielo?”, le preguntaron un día las novicias, y ella contestó: “Llámenme Teresita”. Y a su hermana Paulina que la interrogaba: “Nos mirará desde el cielo?”, le responde: “No, bajaré a la tierra”.
Lo ha prometido y lo cumple, y sus manos no se cansan de repartir gracias sobre los corazones que la invocan, porque creen en ella, ablandados por la misteriosa dulzura de esta gota de miel que ha caído sobre la impenitencia y amargura del mundo moderno.

Hugo Wast

Algunos pensamientos de Santa Teresita del Niño Jesús


- He ahí el misterio de mi vocación, de mi vida entera, y sobre todo el misterio de los privilegios que Jesús ha querido dispensar a mi alma….El no llamó a los que son dignos, sino a los que el quiere como dice San Pablo: "Tendré misericordia de quien quiera y me apiadaré de quien me plazca. No es pues del que quiere o se afana sino de Dios que esmisericordioso". (MsA.2r)

- Tú sabes, Dios mío ,que yo nunca he deseado otra cosa que amarte. No ambiciono otra
gloria.Tu amor me estaba esperando desde la infancia, ha crecido conmigo y al presente es un abismo cuyas profundidades no puedo sondear. El amor llama al amor. Por eso, Jesús mío, mi amor me lanza hacia ti y quisiera colmar al abismo que lo atrae.. (MsC. 35r)

- Comprendí también que el amor de Nuestro Señor se revela lo mismo en el alma más sencilla que no opone resistencia alguna a su gracia, que en el alma más sublime .Y es que siendo propio del amor abajarse …. El ha creado al niño que no sabe nada... y ha creado al pobre salvaje y también a sus corazones el quiere descender. .... Abajándose de tal modo , Dios muestra su infinita grandeza. Así como el sol ilumina a la vez a los cedros y a cada florecilla, como si ella existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa también Nuestro Señor de cada alma personalmente, como si no hubiera más que ella. (MsA.2r.3r)

" Sí, estoy segura de que aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que puedan cometerse, iría con el corazón roto de arrepentimiento a echarme en brazos de Jesús, pues sé como ama al hijo pródigo que vuelve a El ".( MsC.36r)

Oración para pedir la humildad - Santa Teresita del Niño Jesús



Jesús, cuando eras peregrino en nuestra tierra, tú nos dijiste: "Aprendande mí, que soy manso y humilde de corazón, y así encontrarán el descanso". Sí, poderoso Rey de los cielos, mialma encuentra en ti su descanso al ver como revestido de la forma y de la naturaleza del esclavo, te rebajas hasta lavar los pies a tus apóstoles. Entonces me acerdo de aquellas palabras que pronunciaste para enseñarme a precticar la humildad: "les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. El discípulo no es el maestro... Ustedes serán felices si, sabiendo las cosas, las practican".

Yo comprendo, Señor, estas palabras salidas de tu corazón manso y humilde y quiero practicarlas con la ayuda de tu gracia. Ya que tú lo puedes todo, haz nacer en mi alma la virtud que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia te repetiré muchas veces: iJesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!



Amén

Santa Teresita del Niño Jesús - 1 de octubre


Nace el 2 de enero de 1873 en Alencon, Florencia.

Su padre Luis Martín era relojero, y la mamá, Acelia María, costurera. Tuvo una infancia feliz y llena de buenos ejemplos. Ella misma lo dice: "Mis recuerdos más antiguos son de sonrisas y de demostraciones de aprecio y ternura".

Desde muy pequeña es muy viva, impresionable y ambiciosa. En cierta ocasión en que le ponen a escoger entre varios regalos exclama: "Yo me quedo con todo". Ese será el retrato de su vida. Más tarde exclamará: "Dios mío, yo lo quiero todo, yo te quiero a Ti. Quiero ser santa, pero no a medias, sino completamente".

Su padre le va enseñando poquito a poco a decir "Sí" a Dios cada vez que la conciencia le pida hacer algún sacrificio en favor de los demás.

En 1877, cuando la niña tiene apenas 4 años, muere la mamá. Desde entonces su hermana mayor, Paulina, y su padre, se encargan totalmente de su educación; y para que las muchachas huérfanas puedan estar bajo la protección de una tía, se van a vivir a un pueblo llamado Lisieux (se pronuncia Lisié) por eso la llamarán más tarde Teresita de Lisieux.

Su hermana Paulina le lee frecuentemente libros religiosos y esto va despertando en la niña un gran amor por Dios y por la religión.

Cuando Teresita tiene 9 años, su hermana Paulina se va de religiosa a donde las hermanas Carmelitas. Esto deja en el alma de la niña un enorme vacío, el cual logra suavizar colocándose bajo la protección de la Madre de Dios, cuyo cuadro parece demostrarle que la Virgen María la ha aceptado como hija y la toma bajo su protección. Lo cual la consuela muchísimo.

"En el colegio dice ella misma-había alumnas que gozaban de alguna preferencia especial de ciertas profesoras. Yo me dediqué a obtener que alguna de ellas me tuviera preferencia, y gracias a Dios no lo conseguí, y con esto me libré de muy graves peligros afectivos".

Cuando Teresita tiene 14 años, su otra hermana, María, se va también de religiosa a donde las Carmelitas. Su soledad aumenta. Pero en la Navidad de aquel año le parece que el Niño Jesús la invita a consagrarse totalmente a Él. Aquella nochebuena la consideró siempre como la noche de su "conversión". Lo que más la movió a dedicarse totalmente a Jesucristo fue un comentario piadoso oído a su amadísimo papá en aquel 24 de diciembre.

Anuncia a su padre que desea entrar también ella de hermana Carmelita. El acepta, pero resulta que en el convento no aceptan niñas de esa edad. Entonces se van en una peregrinación a Roma en 1887, con ocasión de la celebración de los 50 años de sacerdocio del Papa León XIII, y cuando el Santo Padre pasa bendiciendo a los peregrinos. Teresita se le adelanta y le dice: "Santo Padre, como regalo de su Jubileo o Bodas de Oro sacerdotales, concédame la gracia de entrar de hermana Carmelita a los 15 años". El Sumo Pontífice la mira con exquisita amabilidad y le responde: "Entrarás, si esa es la voluntad de Dios".

Junto con su padre va en peregrinación a visitar varios santuarios (o templos famosos en donde se obran milagros), y en abril de 1888 (tres meses después de la muerte de San Juan Bosco) logra entrar al convento de las Carmelitas en Lisieux. Esta fecha la llamó ella: "El día de mi felicidad, total".

Las religiosas notaron desde el primer día en ella equilibrio emocional no común en las niñas de esa edad de 15 años, y el Director espiritual quedó admirado de que esta joven no vivía de vanas ilusiones, sino que tomaba la vida con seriedad y paz.

Desde el principio de su vida religiosa su libro preferido es siempre la Sagrada Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento. Sus oraciones preferidas, además del Padrenuestro y del Avemaría, son siempre los Salmos de la S. Biblia. Le agrada mucho leer y meditar los Santos Evangelios y las Cartas de San Pablo.

Por orden expresa de sus superioras escribe su autobiografía que titula "Historia de un alma", y es un libro que se ha hecho famoso en todo el mundo.

En 1889 sufre la pena de ver que su padre pierde el uso de la razón a causa de unos ataques de parálisis. Por tres años lo tuvieron recluido en un sanatorio. Ella dice: "los tres años de martirio de nuestro padre, que lo fueron también para nosotras sus hijas, fueron quizás los más ricos en méritos y los más fructuosos para la eternidad en nuestra vida, y yo no los cambiaría por los éxtasis más sublimes". ¡Así saben sufrir los santos!

El 8 de septiembre de 1890, a la edad de 17 años, hace sus votos o juramentos de pobreza, castidad y obediencia, queda constituida hermana Carmelita, hermana Teresita del Niño Jesús. Ese día escribe: "Quisiera poder dar mi vida por Jesucristo, como Santa Inés, y si Dios no quiere que sacrifique mi vida derramando como ella mi sangre, quiero hacer de mi existencia un sacrificio continuo por amor del Señor".

Uno de los principales deberes de las hermanas Carmelitas es orar por los sacerdotes, Teresita consideró este deber como uno de los más importantes de su vida. En su viaje por Italia había visto algunos casos que la convencieron de que los sacerdotes pueden no llegar a la santidad a la cual los llama el Señor, si no hay quien rece mucho por ellos, y se dedicó a encomendar día por día a todos los sacerdotes, pero especialmente a aquellos que estuvieran en mayor peligro de ser infieles a su vocación y a sus deberes sacerdotales. Y aún después de muerta han sido maravillosas las gracias de conversión y de perseverancia que muchísimos sacerdotes han obtenido al encomendarse a ella. El Cardenal Leger de Canadá decía: "Recién ordenado sacerdote yo era débil de salud del cuerpo y de salud del alma, y empecé a encomendar mi sacerdocio a Santa Teresita y ella me obtuvo una rebosante salud corporal y entusiasmo por mi sacerdocio, y perseverancia". No sobra decir que el fervoroso Cardenal Leger terminó dejando las comodidades de su cardenalato en Quebec, para irse al Africa a cuidar leprosos y murió como un santo.

Los sacrificios de Teresita:

Ella misma narra varios: "Una religiosa que estaba a mi lado me fastidiaba moviendo su enorme rosario durante la oración. Y jamás le advertí esta molestia que me proporcionaba, sino que más bien ofrecí este sufrimiento a Dios como una música que acompañara mi oración.

"En el lavadero mi compañera de trabajo sacudía la ropa con tal fuerza que me salpicaba de jabón todo el cuerpo. Esto me hacía sufrir, pero jamás le dije nada al respecto, y así ofrecía este pequeño sacrificio por los pecadores.

"Una hermana anciana era muy neurótica, y estaba paralizada. Me mandaron a atenderla, y lo primero que gritó al verme fue: ^¿Para qué me mandan niñas, si yo no soy niñera de nadie?'. Yo sentía fastidio por ella pero me propuse dominarme y demostrarle todo el afecto de hija cariñosa, y hasta le partía el pan y lo colocaba en sus labios. Hasta el punto que ella un día le preguntó a la madre superiora si yo no le tendría un afecto desordenado y exagerado (siendo que lo que sentía por ella en mi interior era un verdadero fastidio). Tanto fue su agradecimiento que en su última enfermedad pidió como gracia especial que estuviera yo junto a su lecho en el momento de morir".

El por qué de sus éxitos:

Alguien le pregunta ¿Por qué Nuestro Señor le ayuda tanto, mucho más que a otras personas? y ella responde: "No sé. Debe ser porque me considero siempre muy pequeña y muy necesitada. Yo estoy siempre ante Dios como quien no vale nada de por sí y todo lo necesita obtener de la ayuda divina". Es que la frase del evangelio que más la había impresionado era aquella de Jesús: "Quien desea ser el primero en el Reino de los Cielos, que se haga como un niño. Quien no se hace como un niño no entrará en el Reino de los cielos" (San Mateo 19, 14).

A otra persona que le preguntaba ¿Cuál era la razón por la cual sus consejos tenían tanta eficacia en las personas que los escuchaban?, le contó su secreto: "Yo nunca aconsejo nada a nadie sin haberme encomendado a la Virgen Santísima. Ella es la que hace que las palabras que digo tengan eficacia en los que las escuchan".

A los 20 años, en 1893, fue nombrada maestra de novicias, un cargo clave en una comunidad, porque es la encargada de formar a las futuras religiosas. Acerca de dicho oficio escribió: "Este oficio de formar personas es muy difícil en la práctica. Y lograr que cambien y que amen de veras a Nuestro Señor, si no es con la ayuda de Dios, sería tan imposible como querer que el sol brille a medianoche".

En 1894 muere su padre, y entonces Celina, su otra hermana, entra también de religiosa en el Carmelo. Así que ya son Teresita y sus tres hermanas, todas religiosas.

En la noche del Jueves Santo de 1896 Teresita sufre la primera señal grave de la enfermedad que la iba a llevar al sepulcro: la tuberculosis o tisis. Esa noche un vómito de sangre le anuncia -como dice ella misma que "el Amor de los amores vendrá ya muy pronto a llevarme al paraíso". Su terrible enfermedad dura 18 meses, que son un verdadero martirio pero sobrellevado con un valor, una calma y una alegría verdaderamente admirables. De vez en cuando tiene que salir a pasear por el jardín, por orden del médico. Cada paso que da es como un puñal que se clava en sus pulmones enfermos. La enfermera le dice: "Teresita, ya que sufre tanto al caminar, no camine más", y ella le responde: "Sigamos. Es que cada paso doloroso que doy lo ofrezco por un misionero que esté en peligro de desanimarse de su vocación". Las misiones y los misioneros son el tema de todas sus oraciones y el fin por el cual ofrece su enfermedad dolorosa y agotadora. Por eso la nombran después Patrona de las misiones y de los misioneros.


Las profecías de Santa Teresita:

Ya enferma anuncia varias cosas que después se cumplirán exactamente: "Siempre he ofrecido a Dios amor y sólo amor, y Dios me pagará con amor".

"Después de mi muerte derramaré una lluvia de rosas. Quiero pasar mi cielo haciendo bien a la tierra". Y esto se ha cumplido de manera admirable.


Su gran descubrimiento:

Lo narra ella misma. "Buscaba en la Sagrada Escritura cuál sería el mejor método para agradar a Dios, hasta que al fin descubrí en la segunda carta de San Pablo a los Corintios, capítulo 13: Si yo no tengo amor, nada soy, y descubrí que mi oficio en la Iglesia era el amor: amar a Dios con todo el corazón y con toda el alma y sobre todas las cosas, y amar al prójimo como uno se ama a sí mismo. Y mi Caminito será el de la Infancia Espiritual; ser siempre como un niñito necesitado, ante mi Padre Dios". Este "Caminito" de Santa Teresita lo han seguido después muchas personas y han logrado admirables éxitos en santidad, en alegría y paz.


Enfermedad y muerte:

En junio de 1897 la llevan a la enfermería y ya no vuelve a salir de allí. Desde el 16 de agosto ya no puede recibir la comunión pues sufre de vómitos continuos. Llega a exclamar: "¡Nunca había imaginado que yo pudiera llegar a sufrir tanto!", pero se conserva siempre alegre, contenta por poder sufrir por Cristo y por la salvación de las almas y la santificación de los sacerdotes.


Dios permite que le lleguen también dudas sobre la fe, como un verdadero tormento que la hace sufrir mucho. Así llegaba a su ideal: si no puedo ser mártir como Santa Inés derramando mi sangre, que logre ser mártir sufriendo todo por amor a Jesucristo".

El 30 de septiembre de 1897 exclama: "No me arrepiento de haberme dedicado a amar a Dios", y dulcemente expira como quien se queda plácidamente dormida. Tenía 24 años.


Su gloria:


Antes de morir ha pedido que no lleven flores a su ataúd, sino que ese dinero lo gasten en ayudar a gente pobre. Su entierro es humilde, y en el cementerio queda sepultada, como una ignorada y pobre mujercita de pueblo.


Pero empieza a obtener una serie de milagros, favores y gracias tan admirables que su devoción se riega por todo el mundo como un incendio por un lago de combustible. Y es tanta, tanta la gente que la invoca, que el Papa Pío XI, contrariando la antigua tradición de no declarar santo a nadie antes de que cumpla los 50 años de haber muerto, la canoniza o declara santa en 1925, sólo 27 años después de haber pasado a la eternidad.


Patrona de las misiones:


Y el Papa en 1927 declara Patrona de todas las Misiones católicas del mundo a esta jovencita muerta a los 24 años, que no salió de su país ni de su convento, jovencita débil de salud, delgada, rubia, de ojos azules muy vivaces, de sonrisa siempre amable y palabras siempre alegres, de cejas arqueadas, de boca pequeña y facciones delicadas, que ofreció su vida en holocausto de amor a Dios, por la santificación de los sacerdotes y la conversión de los que aún no aman a Cristo como hay que amarlo.

El Papa Juan Pablo II la declaró Doctora de la Iglesia.

Su fiesta se celebra cada año el lo. de octubre y los favores que Santa Teresita sigue obteniendo a los que le rezan con fe y a quienes leen su autobiografía "Historia de un alma", son incontables. Una vez más se cumple la profecía de Jesús: "Los últimos de este mundo, serán los primeros en el Reino de Dios"


Tomado del Libro Vidas de Santos del Padre Eliécer Salésman. Tomo 4. Editorial Centro Don Bosco. 3ra Edición. 1999.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...